La Fiscalía ha solicitado penas de entre 8 y 41 años para los acusados de terrorismo por su pertenencia a la célula yihadista que atentó en Barcelona y Cambrils el 17 de agosto de 2017, Mohamed Houli Chemlal, Driss Oukabir y Said Ben Iazza. Unas peticiones de pena en las que el Ministerio Público no incluye la acusación de asesinato, porque los procesados no participaron directamente en la preparación ni ejecución de esos ataques.

Con el informe final de la Fiscalía el juicio por los atentados de Barcelona y Cambrils en agosto de 2017 enfila su recta final. El próximo 1 de febrero será el turno de las acusaciones particulares.

«Éste es el juicio a la actuación de Alcanar» ha argumentado el fiscal, para quien «lo que no se puede es atribuir al integrante de un grupo terrorista los atentados cometidos por una suerte de culpabilidad por omisión».

Liderazgo del imán de Ripoll

La Fiscalía ha dado además por probado el liderazgo del imán de Ripoll (Girona) Abdelbaki Es Satty. Era «el líder de la célula terrorista» que atentó en Cataluña en agosto de 2017 y la persona que transmitió el «terrible ideario de Estado Islámico a los jóvenes» de esa localidad. «Los jóvenes lo seguían porque era el imán, así de sencillo», ha explicado.

La fiscal Ana Noé, que ha iniciado la exposición recordando la gran colaboración de organismos internacionales para el esclarecimiento de los hechos acaecidos en 2017, ha explicado que todo se gestó en 2015 con la llegada de Es Satty a Ripoll.

Ha recordado que la idea inicial era atentar el 20 de agosto con tres furgonetas cargadas de explosivos en el estadio de fútbol Camp Nou, en la Sagrada Familia de Barcelona y en la Torre Eiffel de París. Es Satty planeaba inmolarse con un chaleco de explosivos, ha añadido.

Identidad confirmada

Sin embargo, la explosión de la casa de Alcanar (Tarragona) en la que se preparaban los explosivos fue el «detonante» que provocó los atropellos masivos en La Rambla de Barcelona y en el paseo marítimo de Cambrils. Estos ataques dejaron 15 víctimas mortales y centenares de heridos, además del asesinato de Pau Pérez durante la huida de Younes Abouyaaqoub, abatido dos días después.

La representante del Ministerio Público ha rechazado, además cualquier duda sobre que el imán no haya fallecido en Alcanar. El abogado -y diputado de JxCat- Jaume Alonso Cuevillas, ha cuestionado durante todo el juicio la identificación de los restos de Es Satty, realizada por los Mossos d’Esquadra.

Tras repasar las evidencias mostradas durante el juicio, la fiscal ha centrado su exposición en los indicios que considera probados contra el acusado Mohamed Houli Chemlal, para quien solicita la pena de 41 años por los delitos de pertenencia a organización terrorista, tenencia, depósito y fabricación de explosivos, y conspiración para cometer estragos terrorista.

Acusación contra Houli Chemlal

Ha descartado la posibilidad de que se le aplique alguna atenuante porque, en contra de lo que sostiene la defensa del acusado, «no hay reconocimiento de nada, ni ayuda de ningún tipo para la investigación». En este sentido, ha desatacado que «no hay ningún abandono voluntario de las actividades delictivas», ya que al resultar herido en la explosión de Alcanar la noche anterior a los atentados, directamente es ingresado en el hospital.

«En su primera declaración no se había producido los atentados y ojalá hubiera colaborado a evitar estos acontecimientos. Tampoco ha ayudado a la contención del delito o recabar pruebas», ha afirmado la fiscal, que tras repasar todas las manifestaciones prestadas por el acusado ante los Mossos d’Esquadra y ante el juez instructor, ha señalado que no ha prestado ningún tipo de colaboración, sino que más bien ha ido rectificándose.

Driss Oukabir, el díscolo del grupo

También ha quedado acreditada la integración en la célula yihadista del acusado Driss Oukabir, para quien se solicita 36 años de prisión por los mismos delitos que a Houli Chemlal, según ha explicado el teniente fiscal de la Audiencia Nacional, Miguel Ángel Carballo.

Tanto en el caso de Chemlal como el de Oukabir ha quedado probado que estos dos acusados han intervenido «activamente» en la preparación de los atentados, así como en el «encubrimiento» de estas actividades, según el fiscal.

Así, ha destacado que Driss Oukabir, aunque posiblemente fuera el miembro «más díscolo» de la célula, finalmente cayó en la «atmósfera sagrada» que ofreció Es Satty a los jóvenes, quienes «poco a poco se autoconfinaron de la sociedad».

Por último, sobre el tercer acusado, Said Ben Iazza, que se enfrenta a 8 años de prisión, la Fiscalía le acusa del delito de colaboración con organización terrorista por «prestar apoyo idóneo y eficaz» a los miembros de la célula con quienes había «absoluta confianza».