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Sindicalistas, gerentes, religiosos, camareros y repartidores, vacunas sin control en un hospital de Bilbao

La consejera de Salud vasca, Gotzone Sagardui, revela que 16 personas ajenas al Hospital Santa Marina, cuyo gerente dimitió por vacunarse, también recibieron la dosis. Defiende que desconocía los hechos y que ha actuado con rapidez y contundencia.

Hospital de Santa Marina de Bilbao.

Había vacunas para todos. Los cien viales que ese día llegaron al Hospital Santa Marina de Bilbao permitieron vacunar no sólo a todo su personal médico, a sus residentes -un centro especializado en cuidados crónicos y de atención sociosanitaria-, a su gerencia e incluso a trabajadores ajenos al centro hospitalario. En el final de aquel proceso de vacunación se incluyó incluso a 16 personas que no formaban parte del personal del hospital: cuatro representantes sindicales, 4 miembros del servicio religioso, cuatro trabajadores de la cafetería, dos personas del servicio de vending del centro y otros dos trabajadores de un servicio de paquetería. Todos ellos, junto con los directivos y el personal sanitario y pacientes, recibieron la primera dosis de la vacuna el pasado 19 de enero.

Por la mañana de aquel martes, el plan de actuación trasladado por escrito a la dirección del Servicio Vasco de Salud planteó vacunar a 240 personas. El mensaje que por la noche se remitió tras concluir la vacunación elevó la cifra a 550. Es el rocambolesco proceso de vacunación que hoy ha detallado la consejera de Salud del Gobierno vasco, Gotzone Sagardui, durante su comparecencia en el Parlamento Vasco para dar explicaciones sobre los casos de vacunación irregular conocidos la semana pasada. En el caso del Hospital de Santa Marina el caso se resolvió con la dimisión de su director gerente, José Luis Sabas, y en el caso de otro hospital vizcaína, el Hospital de Basurto, con la destitución de su máximo responsable, Eduardo Maiz.

Sagardui ha asegurado que estas vacunaciones irregulares en ningún caso contaron con su autorización. En el caso del Hospital de Santa Marina ha achacado a una «descoordianción» el envío de 100 viales a este centro, cuando con ellos se podría vacunar hasta a 600 personas. La consejera ha señalado que el protocolo establecido en ningún caso autoriza al persona de administración vacunarse, ya que se establecer tres grupos prioritarios: los residentes en residencias y el personal de cuidado de los mismos, el personal sanitario con atención directa de pacientes Covid y el tercer lugar el resto del personal facultativo.

«Todo el personal»

La consejera ha relatado que el día 15 el exgerente de Santa Marina le comunicó que el día 19 procederían a la vacunación. Ha subrayado que se tarta del centro hospitalario con más pacientes Covid y que días antes se les había remitido el protocolo de vacunación, «sigo pensando que tienen las instrucciones de vacunación remitidas previamente» y que lo aplicarían. El día 19 a las «21:50 me dice que la totalidad del personal ha sido vacunado, 550 personas»: «Es en ese momento cuando no me cuadra la cifra. A primera hora del día siguiente le pregunto si él se ha vacunado y me responde que sí. El resto ya lo conocen».

En el caso de Sabas, el ya exgerente ha asegurado que comunicó a la dirección de Salud su intención de vacunar a «todo el personal» y que tal pretensión contó con el visto bueno del departamento. Llegó incluso a fotografiarse vacunándose, junto al resto de trabajadores del centro, y a invitar a la consejera a asistir a la vacunación a modo de campaña de promoción de las vacunas. La partida de dosis que se envió al hospital bilbaíno efectivamente permitía la vacunación de todo el personal del hospital, incluida la gerencia.

Sin embargo, Sagardui ha apuntado que la autorización únicamente fue para vacunar a todo el personal que tenía contacto directo con pacientes, tal y como establece el protocolo de vacunación. Respecto a otros jefes de servicio que formaban parte de la dirección del centro y que también fueron vacunados, la consejera ha apuntado que se trataba de trabajadores que sí tenían contacto con enfermos y por tanto formaban parte de los grupos incluidos en los protocolos. La consejera ha afirmado que desconocía que los gerentes se hubieran vacunado y más aún que se les hubiera autorizado a hacerlo. «Si lo hubiera autorizado no estaría aquí defendiendo su destitución».

CCOO cesa a su representante

Otro de los aspectos que se ha investigado y sobre los que se ha abierto un expediente informativo, es no registrado el nombre de cuatro personas vacunadas la noches del día 1 de enero en el hospital de Basurto. Un registro que finalmente se hizo por orden expresa de la directora de Osakidetza. Ha relatado que el día 31 de diciembre se notificó la existencia de un excedente de dos viales de un proceso de vacunación en residencias y que éstas se remitieron a este centro hospitalario. Ante la indicación de buscar pacientes entre los ingresados en el hospital que cumplieran los requisitos de vacunación se localizaron nueve, de los que finalmente sólo cinco fueron vacunados. El resto de dosis se adjudicaron al gerente del centro y otros jefes del centro.

Todos los partidos de la oposición han solicitado la dimisión de la consejera de Salud por la falta de transparencia en este caso y por las insuficientes explicaciones dadas en este caso. Sagardui ha afirmado que la investigación abierta no ha detectado más casos de irregularidades en los procesos de vacunación. Ha añadido que hasta ahora se han puesto 51.945 vacunas en el País Vasco, y de ellas 11.360 a profesionales sanitarios. Para mediados de febrero está previsto concluir con el proceso de vacunación de los profesionales de la sanidad pública.

Apenas una hora después de que concluyera la comparecencia de la consejera, Comisiones Obreras ha emitido un comunicado en el que informaba del cese de su representante en el Hospital Santa Marina. Asegura que ha tenido hoy conocimiento de la vacunación «indebida» de su responsable de visitas a centros y asesoramiento de trabajadores de centros hospitalarios.

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