Alejandro Fernández se convirtió este martes en el gran vencedor del debate electoral a nueve celebrado por TV3. Una victoria que llega para el candidato del PP cuando los populares pasan por el peor momento en las encuestas, en las que se han ido deshaciendo sus expectativas de mejora en el Parlament.

Fernández cuajó dos intercambios especialmente celebrados con el candidato de Vox, Ignacio Garriga, su principal rival en estos comicios, y el candidato del PSC, Salvador Illa, a cuenta de su papel como ministro de Sanidad durante la pandemia. Su cuerpo a cuerpo con Garriga ha sido profusamente celebrado en las redes sociales, su única oportunidad de hacer llegar el mensaje a unos votantes que hace tiempo que desconectaron de la cadena autonómica.

Cuerpo a cuerpo con Vox

Las intervenciones del candidato del PP han sido especialmente celebradas desde el ámbito independentista gracias a su confrontación con Vox. En un debate en el que todos los candidatos hicieron gala de una extrema incomodidad con el discurso de Ignacio Garriga, centrado en señalar a la inmigración como responsable de la inseguridad, fue el popular el único que entro en el cuerpo a cuerpo para rebatir los argumentos del de Vox.

«No estamos en una cruzada ni somos caballeros templarios» llegó a espetarle Fernández a Garriga, colocados de lado en el extremo derecho del escenario. También fue el más contundente con Illa, al que arrinconó preguntándole qué competencias tenía como ministro de Sanidad después de que el propio Illa señalara la competencia es autonómica.

Con unas encuestas que, en el ecuador de la campaña, daban por perdida la mejora del PP en favor de Vox, Fernández se ha convertido en un candidato poco peligroso para las aspiraciones de los independentistas. Tras días colocando a Vox en el centro del debate, sus candidatos advertían en TV3 del riesgo que supone su entrada en el Parlament, pero sin acertar a responder a sus intervenciones.

Vistas esas encuestas, la confrontación con Vox era fundamental para el popular para frenar la sangría de votos hacia la formación de Santiago Abascal. El debate en la autonómica permite a Fernández coger aire en la recta final de campaña, marcada también para el PP por las revelaciones de Luis Bárcenas. Pero se ha producido en el escenario menos rentable para los populares.