España

Linares, una década marcha atrás

La ciudad jiennense, que tiene la mayor tasa de paro, no se ha repuesto al cierre de la automovilística Santana ante el fracaso del plan de la Junta para regenerar el tejido productivo / El abono de prejubilaciones a 800 trabajadores, clave para la paz social

Vista exterior del parque empresarial Santana, en Linares (Jaén).

Vista exterior del parque empresarial Santana, en Linares (Jaén). A.S.

Las naves vacías y obsoletas de la antigua factoría de Santana Motor representan la mejor metáfora del declive que ha experimentado Linares, la ciudad jiennense que durante décadas fue un polo industrial en torno a la fabricación automovilística tras un glorioso pasado minero y que hoy lidera las estadísticas del paro a nivel nacional. La pandemia ha agravado la crisis por su impacto en el comercio, un pilar clave de la economía local.

Hace tiempo que no se habla de Linares fuera de Linares por noticias positivas. En plena pandemia, el nombre de esta localidad volvió a asomarse a los periódicos por el anuncio de El Corte Inglés e Inditex de cerrar sus tiendas por el desplome de las ventas presenciales, como ha ocurrido en otras ciudades. El último episodio ha sido la detención de dos policías nacionales fuera de servicio por agredir a un hombre y a su hija de 14 años en la terraza de un céntrico bar, lo que desencadenó graves disturbios en las calles que se saldaron con 13 detenciones -entre ellas las de varios menores- y 19 agentes heridos.

«Es una actuación aislada y reprobable al 100 % que nada tiene que ver con Linares, una ciudad amable, cariñosa y con ganas de trabajar. Pero hay grupos de jóvenes cada vez más frustrados, más desesperanzados y más desilusionados y chispas como ésta no hacen más que permitir la justificación para hacer el gamberro», comenta a este diario Manuel Gámez, uno de los promotores de la plataforma ‘Todos a una por Linares’. Y añade: «Linares no es así, pero hay muchísimos cafres que están buscando la menor excusa para generar un problema de orden público. Evidentemente, no es la publicidad que queremos para nuestro pueblo. Yo no quiero que Linares esté en la prensa por estos motivos, sino porque de una vez por todas empiecen a llegar industrias y a florecer».

Cansados de compromisos políticos que nunca terminan de llegar, un grupo de vecinos impulsó la creación de esta plataforma a finales de 2017. Fue meses después de que el Instituto Nacional de Estadística (INE) hubiera certificado que Linares -patria chica del cantante Raphael y del maestro de la guitarra Andrés Segovia (ya fallecido)- era el municipio español con mayor tasa de desempleo (44,5 %), a lo que se sumaba el riesgo de exclusión social y el problema de la despoblación que sufre el municipio como consecuencia de la situación económica. El 14 de septiembre de aquel año lograron congregar en la calle a 40.000 personas envueltas por la misma bandera, la de la reivindicación de inversiones a las administraciones públicas que contribuyan a atraer empresas y a reactivar la industria tras el mazazo que había supuesto años antes el cierre de Santana Motor: la pérdida de cerca de 2.000 empleos, entre los que sumaban la empresa matriz y el sector auxiliar.

En febrero de 2011, la factoría en la que se habían ensamblado miles de todoterrenos -cuyo origen había sido una planta de fabricación de maquinaria agrícola impulsada por el régimen franquista al amparo del Plan Jaén de 1953- cerró sus puertas de forma definitiva bajo la promesa de que se iba a favorecer una transformación del modelo productivo tradicional hacia otro más diversificado -con las energías renovables y la sociedad del conocimiento como ejes principales- que no se ha consumado una década después para frustración de sus vecinos.

Haya grupos de jóvenes desilusionados y chispas como la agresión de los policías no hacen más que servir de justificación para hacer el gamberro»

Aquella fue la decisión que adoptó la Junta de Andalucía, que en 1995 se había visto forzada a tomar el control de la planta automovilística después de que Suzuki -multinacional japonesa para la que fabricaba vehículos desde 1982 y que en 1991 pasó a controlar la planta linarense- anunciara su marcha debido a las pérdidas. La Administración autonómica salía al rescate para evitar el impacto laboral que el cerrojazo hubiera tenido en la comarca en plena crisis de los noventa.

Quince años y muchos millones invertidos después de aquella primera crisis se consumó el cierre. Para amortiguar sus efectos, la Junta de Andalucía ofreció prejubilaciones a los trabajadores de Santana Motor mayores de 50 años (792 personas) -financiadas con cargo a la partida presupuestaria 31.L o fondo de reptiles, investigada en el caso ERE– y un plan de industrialización denominado ‘Linares Futuro’ que regeneraría el tejido económico y productivo de la zona atrayendo actividades vinculadas a diversos sectores. La idea era atraer empresas que absorbieran la mano de obra afectada por el cerrojazo de la automovilística y que abriera expectativas de futuro para que muchos jóvenes no tuvieran que marcharse en busca de oportunidades laborales.

La primera parte del compromiso se cumplió y la Administración andaluza ha venido pagando prejubilaciones al colectivo de mayor edad (a razón de unos dos millones y medio de euros al mes), lo que ha permitido garantizar la paz social en este tiempo. Pero ni se ha brindado la formación profesional a los empleados que por edad no pudieron beneficiarse de esa renta ni ninguna de las compañías que el Gobierno de José Antonio Griñán llegó a anunciar (Bertelsmann, Telvent, Magtel, Ogesa, Atos Origen, Rustarazo y Addendia Outsourcing) está hoy instalada en Linares. La ocupación del parque empresarial Santana no supera hoy el 15 %.

Directorio con los nombres de las empresas que estaban instaladas en el parque empresarial Santana.

«La enfermedad de esta ciudad se llama Partido Socialista. Yo no voy a decir que nos hayan engañado a conciencia, pero sí nos han distraído mucho. Nos prometieron cosas que pensábamos que iban a ser realidad porque nos las estaban diciendo las personas que nos gobernaban y de todo lo que nos propusieron en sus programas electorales o visitas institucionales casi nada se ha hecho realidad», critica Ángeles Isac (PP), primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Linares. Desde las elecciones municipales de 2019, los populares gobiernan en coalición con Ciudadanos, formación que ostenta la Alcaldía pese a no haber sido la lista más votada.

Tanto la corporación municipal como la plataforma ‘Todos a una por Linares’ destacan el papel que puede desempeñar la Escuela Politécnica (Universidad de Jaén), de la que salen egresados con una excelente formación y que en su mayoría han de marcharse por falta de oportunidades. «Si conseguimos que al Ayuntamiento se le dote de herramientas económicas para promover la instalación de empresas de base tecnológica que tengan que ver con esos estudios conseguiremos que gente joven quede arraigada en la ciudad y pueda contribuir», destaca Manuel Gámez.

Frente a este segmento de jóvenes bien formados, el representante de la plataforma advierte de la existencia de «ninis» (ni estudian, ni trabajan) y del riesgo que ello supone. «Hay una generación cuyos padres viven de la prejubilación del abuelo y ellos no están teniendo esa formación y se están quedando. Va a llegar un momento en que pueda darse una circunstancia como la que ha ocurrido ahora y estalle», advierte.

Pérdida de población

El declive económico que sufre Linares ha tenido una repercusión palpable en su evolución demográfica. En 2010, el municipio -el segundo más poblado de la provincia, sólo superado por la capital- tenía 61.306 vecinos, cifra que había caído a 57.353 en 2020 (un 6 % menos). No hay motivos para pensar que pueda producirse un repunte a corto plazo.

Esa recuperación pasa necesariamente por la ejecución de diversas infraestructuras que hagan atractivo instalarse a las compañías en Linares. Una actuación clave es la rehabilitación del parque empresarial Santana, dado el mal estado y lo obsoleto que se encuentran muchas de sus naves. No menos importante es lograr que este complejo esté al fin conectado con la red ferroviaria, al objeto de que las industrias tengan una vía fácil para sacar su mercancía. «Llevamos 20 años para hacer 8,5 kilómetros. Los rusos hicieron el Transiberiano en menos tiempo», ironiza Gámez.

Interior de una de las naves del parque empresarial de Santana.

En una visita realizada el pasado 21 de enero, el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, anunció que su Gobierno ultima la cesión de los terrenos del parque empresarial Santana al Ayuntamiento de Linares para que sea ésta quien lo gestione. A ello se suman seis millones de euros para obras de acondicionamiento (incluidas las tareas de limpieza y demolición) y un fondo de inversión dotado con cinco millones (cofinanciado con el Ayuntamiento, la Universidad y la Cámara de Comercio) con el que se tratará de impulsar startups e iniciativas empresariales que contribuyan a generar empleo. De acuerdo con la última actualización de los Indicadores Urbanos del INE, correspondiente al ejercicio 2019, la tasa de paro en Linares era del 30,9 %.

Las prejubilaciones a casi 800 trabajadores de la antigua Santana han sido clave para mantener la paz social en Linares

 

En la lista de reivindicaciones de los linarenses se incluye también que se concluya la construcción de la estratégica autovía A-32 (Bailén-Albacete), dado que conectaría la ciudad con la A-4 (Norte) y brindaría una salida a Andalucía hacia el Levante. «Nos permitiría ser un punto logístico fantástico para el transporte. Hay inversiones que pueden hacer realidad las ventajas potenciales que tiene Linares, pero eso no es responsabilidad de un ayuntamiento», comenta Gámez, que lamenta que el Gobierno de la nación no haya consignado un solo euro en los Presupuestos Generales del Estado de 2021 para la Inversión Territorial Integrada (ITI) de Jaén. Se trata de un instrumento diseñado para apoyar un conjunto de acciones en un área geográfica determinada a fin de dar respuesta a las necesidades de esa zona.

«Lo tenemos todo para prosperar y florecer. Estamos muy bien ubicados. Estamos comunicados por autovía con todas las provincias de Andalucía, a dos horas y media de Madrid y a 20 minutos de la capital, tenemos dos aeropuertos (Córdoba y Granada) a menos de 100 kilómetros y una estación de ferrocarril a cuatro. Contamos con Universidad, con hospital comarcal, con uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de España [Cástulo]…», enumera Ángeles Isac, que se apresura a señalar el asequible coste de la vivienda como otra ventaja potencial.

Prensa e imagen exterior

En este contexto, el presidente de la Asociación de Comerciantes e Industriales de Linares (ACIL), Juan Carlos Hernández Camero, considera que la imagen que muchos medios de comunicación están proyectando de la ciudad está «perjudicando muchísimo» la estrategia con la que se pretende atraer empresas al municipio. «Es una ciudad encantadora para vivir, muy acogedora y, sin embargo, tenemos una imagen bestial. ¿Tenemos paro? Claro que tenemos paro, pero que Zara se vaya no ocurre únicamente en Linares. El injustificable destrozo del mobiliario urbano, protagonizado por una minoría, puede pasar en cualquier ciudad», defiende.

Hace ya tres años y medio de la histórica concentración promovida por la plataforma ‘Todos a una por Linares’, que denuncia ahora la «crítica situación» en que se encuentra el comercio y la hostelería locales y sigue enarbolando la bandera de la reivindicación para exigir a las administraciones públicas que cumplan los compromisos públicos asumidos. «Que dentro de diez años podamos hacer esta entrevista y podamos hablar del Linares de antes y del Linares de ahora gracias a que la lucha de la ciudadanía haya conseguido que las administraciones nos hagan caso, que se terminen las infraestructuras y que las empresas empiezan a ver Linares como un sitio para venir», apostilla Gámez.

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