El ex Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Eugenio Pino contó al juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón las condiciones en las que trabajaba José Manuel Villarejo. Su relato, que el propio juez calificó de «clarificador», ayuda a entender cómo un comisario del escalafón más bajo pudo hacer tambalear los cimientos del Estado con una grabadora.

El ex número dos de la Policía describió las extravagantes condiciones en las que el policía -ahora investigado por presuntos delitos de organización criminal, cohecho y blanqueo, entre otros- desarrollaba su labor en la Policía colaborando a la vez con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y obedeciendo a órdenes que ni su máximo responsable conocía. Unas órdenes que provenían «de otras estructuras», las más altas de la política.

La declaración, que tuvo lugar el 28 de enero de 2020, dejó estupefacto al instructor del caso Tándem quien, al descubrir que el comisario era «de todos y de ninguno» y tenía la Policía como un «queso gruyere«, calificó la situación de «escandalosa» y vio un «panorama devastador» que debería haber hecho dimitir al DAO. De hecho, le preguntó por qué no lo hizo.

Manuel García-Castellón: «O sea, en definitiva, que este señor tenía tres o cuatro personalidades profesionales distintas. ¿Es así? Pero es que lo está diciendo usted que es el DAO. ¿No se da usted cuenta de la trascendencia?».

Eugenio Pino: «No. Sí, sí me doy cuenta de la trascendencia. Es un señor que no estaba controlado ni por el DAO, ni por el presidente del Gobierno, ni por el CNI, ni por el secretario de Estado. Lo controlaban todos y ninguno».

M.G.C: «Pues entonces, permítame, no le quiero para nada…por Dios…tengo el mayor de los respetos hacia usted. Pero entonces, yo no entiendo cómo entonces ante esa situación absolutamente escandalosa no presentó usted su dimisión».

E.P: «Bueno, ya pedí su cese».

M.G.C: «No, su dimisión, por qué no dice usted: ‘Esto es intolerable, me voy. ¿Por qué no lo hace?».

E.P: «Porque Villarejo era el 1% de la actividad de la Policía».

M.G.C: «Si, pero tan grave que desde mi punto de vista alcanza el 50%, por decir algo».

E.P: «Pero esa es la realidad, señoría».

M.G.C: «Será la realidad, pero el caso es que usted no toma ninguna determinación».

«Los políticos preguntan cosas y resuelve los problemas»

Durante aquella declaración que duró 55 minutos y a la que ha tenido acceso El Independiente, Pino explicó que su antecesor en el cargo Miguel Ángel Fernández-Chico, en su lecho de muerte, le pidió el favor de que respetara a su gente cuando le sustituyera en el cargo, algo que ocurrió en 2012.

Según Pino, le pidió que mantuviera «al secretario general, y tal…y a Pepe Villarejo que es un hombre que te vendrá muy bien porque está muy ‘enraigado’ [arraigado] en la sociedad, en la estructura económica de la ciudad y siempre los políticos preguntan cosas y éste te puede resolver los problemas».

Sus empresas privadas para encargos delicados

El ex número dos de la Policía bajo cuyo cargo se encontraba Villarejo acudió ante el juez en calidad de investigado para aclarar si el comisario tenía permiso para mantener su conglomerado empresarial Cenyt a la vez que estaba en activo en la Policía, como él mismo defiende.

Tanto Pino como los también Directores Adjuntos Operativos del Cuerpo Agustín Linares y Pedro Díaz-Pintado firmaron tres cartas -a petición del anterior abogado de Villarejo Ernesto Díaz-Bastien- en las que confirmaron que habían autorizado la doble actividad del comisario. La Fiscalía Anticorrupción basa la acusación contra el comisario jubilado como presunto líder de una «red mafiosa policial» en que accedió a bases de datos policiales confidenciales por su condición de funcionario para enriquecerse realizando informes de espionaje a grandes empresas en base a dichos datos.

Pino declaró que pidió a Villarejo que su esposa le creara un carnet falso de periodista con el nombre del medio que ambos fundaron, Información Sensible, para una de las operaciones como agente secreto más importantes que asumió, la liberación de tres españoles secuestrados en Siria. También que le pidió que utilizara su condición de abogado -tenía un despacho de abogados, Stuart & McKenzie– para no usar la documentación de la Dirección General de la Policía. El fiscal Miguel Serrano le preguntó qué sentido tenía entonces que Villarejo contara con identidades dobladas, a lo que Pino contestó «pregúnteselo a quien se las dio». Según el ex alto cargo policial el comisario manejó dobles identidades desde que Juan Alberto Belloch fue ministro de Interior (1994-1996).

Fue a ver a Pujol sin su permiso

Precisamente que Villarejo se atribuyera a sí mismo la condición de agente encubierto provocó un choque con su responsable Pino, según explicó éste en sede judicial. Afirmó que le había reprochado en alguna ocasión que esa condición sólo se la podía otorgar un juez.

Pino contó al instructor de la Audiencia Nacional que el comisario le saltó por encima, no le pidió permiso, para realizar algunas importantes gestiones como irse a ver al ex presidente catalán Jordi Pujol a su casa. «Yo no le di permiso para hacerlo, él me dijo que tenía una orden que venía de arriba», afirmó el ex DAO.

Rajoy pidió que le trataran bien

No fue la única ocasión en la que el miembro de la cúpula policial se dio cuenta de que Villarejo mandaba más que él. Según explicó ante el juez García-Castellón, el ministro de Interior Jorge Fernández Díaz le transmitió que el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, estaba molesto porque Pino «trataba» bien a Villarejo.

El instructor quiso saber -sin éxito en el interrogatorio- si ese toque de atención estuvo relacionado con la operación Kitchen, la presunta operación de Estado para salvar a Rajoy al frente del Gobierno que se habría desarrollado entre 2013 y 2015. Según la investigación que se sigue también en el caso Villarejo o Tándem, un grupo «parapolicial» habría puesto en marcha un operativo para requisar al ex tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas información de la caja B de la formación con el fin de que no llegara a manos del juez que inició el caso Gürtel. El juez ve indicios de que ésta se impulsó desde Interior, de ahí que mantenga imputados al exministro Fernández Díaz y al secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez.