España

Sánchez y Errejón escenifican un debate de guante blanco con vistas a su futuro pacto en Madrid

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFE

Primera sesión de control parlamentario al Gobierno tras conocerse la marcha de Pablo Iglesias para encabezar la lista de Unidas Podemos a la Comunidad de Madrid. Una enorme expectación en torno al todavía vicepresidente segundo que se ha mostrado sonriente y hablador y no ha dudado en aplaudir las intervenciones del jefe del Ejecutivo.

Además había un tercer actor en la sesión de este miércoles, el líder de Más País, Íñigo Errejón, que preguntaba a Sánchez sobre el estado de la atención a la salud mental en España, con índices muy preocupantes en un año de pandemia de coronavirus. Ha sido un debate de guante blanco, con tono conciliador y de complicidad con vistas a su futuro pacto en Madrid, si le dan los números, para intentar desbancar a Isabel Díaz Ayuso de la presidencia de la Comunidad y justo un día después del portazo de Más Madrid a Iglesias para ir en listas conjuntas.

Sánchez le ha respondido que el Gobierno es consciente de esos datos preocupantes y que será ese «el próximo gran salto del sistema nacional de salud». Errejón, que ha recibido los aplausos de la bancada del Gobierno, incluido Iglesias, ha admitido que su pregunta no era de la más candente actualidad, pero «sí de la máxima importancia. A mucha gente se le han derrumbado las expectativas de vida. Seis de cada diez ciudadanos tiene síntomas de ansiedad, hay jóvenes desesperanzados y diez personas al día se suicidan en España».

Críticas cruzadas por la situación de Madrid y Murcia

En todo caso, se ha vivido ya en el Congreso el ambiente electoral que se ha abierto en Madrid. De hecho, Sánchez ha acusado al líder del PP, Pablo Casado de dar «todos los miércoles un mitin» y de «continuidad en las malas artes con Ciudadanos, con el transfuguismo, que es corrupción, señor Egea. No hace falta que se cambien de sede, no hagan la mudanza, representan la peor del PP». «Usted como siempre, a por uvas», le ha espetado.

Casado entiende que los ciudadanos están «hartos de la situación del país y de la inestabilidad política, de la arrogancia del gobierno, que rechazó todos los pactos propuestos mientras el país se les está yendo de la manos». Dice Casado que usa el BOE «como un guion de juego de tronos. No todo vale por el poder. Mientras mueren personas, usted conspira para cambiar los gobierno de Murcia y Madrid» y, en alusión al vicepresidente segundo ha dicho que «su escudo social, era volver en coche oficial a Vallecas». «El 4 de mayo será la primera etapa de unión del centro-derecha», ha concluido.

Por su parte, el diputado de ERC, Gabriel Rufián, ha insistido en que España no es un democracia plena. «Si fueran casa, la democracia en España sería una chabola» ha sentenciado con su habitual tono y recordado que sus trece diputados son esenciales para sacar adelante, por ejemplo la ley de Memoria Democrática, salvo que piensen sacarlo adelante con los que ha calificado de «outlet de la derecha». A cambio, Sánchez le ha tendido la mano afirmando que espera poner en marcha la comisión entre el gobierno de la Generalitat y del Gobierno central.

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