Los confinamientos totales o parciales de un año de coronavirus no sólo han servido para frenar la expansión del Covid-19. Los delitos más habituales han caído a la mitad en Cataluña en el último año, según el balance de los Mossos d’Esquadra. Con una excepción, los delitos asociados con resistencia y atentado contra agentes de la autoridad.

En el periodo comprendido entre el 14 marzo de 2020, el día antes de decretarse el estado de alarma, y el 14 de marzo de 2021 se registró una caída del 31,2% los delitos. Cataluña registro en torno a 200.000 hechos delictivos menos, explica el portavoz de los Mossos, Joan Carles Molinero. Fueron un total de 466.000 delitos durante el año confinamiento.

Caen especialmente los delitos más habituales. Los mossos registraron un 55% menos de hurtos, 130.000 denuncias menos que el año anterior. Algo menor, pero también muy destacada es la caída de los robos con violencia e intimidación, que caen en un 39,7%. Fueron 12.000 delitos menos de este tipo en el último año. Los robos con fuerza en comercios se reducen también en un 55% pasando de 8.000 en el periodo anterior a 3.600 en los últimos doce meses.

Enfrentamientos con la policía

Paradójicamente, reconoce Monedero, los únicos delitos que aumentan ostensiblemente durante este periodo han sido los relacionados con resistencia y atentado a agente autoridad. Es decir, resistencia y atentado contra agentes de la policía autonómica o las policías locales.

En la retina están todavía las imágenes de las violentas protestas contra la detención del rapero Pablo Hasél en Cataluña, que se tradujeron en dos semanas de vandalismo y enfrentamientos con la policía, especialmente en Barcelona. Aunque uno de los incidentes que ha provocado más preocupación en el cuerpo de Mossos fue el ataque a la comisaría de Vic, la primera noche de protestas.

Pero más allá de estos incidentes, el aumento de delitos derivados de resistencia o enfrentamiento a la autoridad están también muy relacionados con la pandemia, y el agotamiento provocado por meses de confinamientos intermitentes. Se trata en muchos casos de enfrentamientos con la policía por romper el confinamiento o el toque de queda, en la mayoría de los casos en contextos de encuentros multitudinarios y botellones.

Botellones en el Born

Los más destacados, en este sentido, se produjeron el pasado enero en Pallejá (Barcelona), cuando varias decenas de jóvenes se enfrentaron a una patrulla de los mossos que intentaba disolver un botellón. Finalmente se produjeron cuatro detenciones por los incidentes se repitieron en la localidad del Vallés.

En las últimas semanas, Barcelona ha sido escenario de botellones masivos, especialmente en el Paseo del Born, tradicional zona de copas de la capital catalana en su casco antiguo. Una situación que ha llevado a los mossos y la guardia Urbana de la capital catalana a preparar un dispositivo de patrullas conjuntas para frenar los encuentros.

El conseller de Interior, Miquel Sámper, reconoce que «la fatiga pandémica se están viendo en las calles» en forma de botellones masivos. «Ha habido muchas quejas de los vecinos del Born», reconoce Sàmper, quien asegura que, en este caso, no ha habido enfrentamientos. «Cuando se personan patrullas de mossos o urbanos se dispersan, pero cuando se va la policía vuelven al botellón».

Por ello, Interior ha iniciado un «dispositivo especifico en el Born para evitarlo». Aún así, Sàmper advierte que el del Born «es el más escandaloso, pero se dan botellones en otros puntos de Barcelona y en otras ciudades».