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La caída de Cuevillas abre una vía en la estrategia negociadora de JxCat

Laura Borràs y Jaume Alonso Cuevillas a las puertas del Parlament en la sesión de constitución de la cámara

Laura Borràs junto Francesc de Dalmases y Jaume Alonso Cuevillas EFE/Quique García

La fulgurante purga de Jaume Alonso Cuevillas como secretario de la Mesa del Parlament amenaza la delicada negociación entre JxCat y ERC para la formación del próximo gobierno catalán. Hasta este lunes, Junts parecía llevar las riendas de la negociación, presionando a Esquerra, con urgencia por investir a Pere Aragonés, para que acepte la supervisión de Carles Puigdemont desde el Consejo por la República y un reparto de responsabilidades en el Govern similar al de la legislatura.

Pero ahora, Junts necesitará de nuevo los votos de Esquerra para sustituir a Jaume Alonso Cuevillas por la diputada Aurora Madaula. Sólo tres semanas después de constituirse el Parlament Cuevillas ha anunciado su renuncia a la Mesa tras ser conminado a ello por la presidenta de la cámara Laura Borràs. El motivo, su negativa a votar a favor de la delegación de voto de Lluís Puig, fugado en Waterloo, y unas declaraciones posteriores en las que cuestionaba la estrategia de desobediencia y confrontación de su partido.

Candidato de los comunes

Una sustitución que obliga a una nueva votación en Pleno, en la que los comunes de Ada Colau ya han anunciado que también presentarán a un candidato, el diputado Lucas Ferro. CatEC ha vuelto a reclamar a Esquerra que demuestre su apuesta por la «vía amplia» apoyando la incorporación de su candidato, que necesitaría además el apoyo del PSC para imponerse a Madaula.

En este contexto, Borràs advertía este martes de que «el pacto con ERC y la CUP» para la constitución del Parlament contemplaba la posibilidad de «tener que renovar la mesa para que todos se sientan con máxima libertad para hacer su trabajo». En otras palabras, daba por sentado que los republicanos deben mantener su apoyo a la candidata de JxCat por cuota.

«Hay marco de negociaciones en el que se ha hablado de hacer estas rotaciones cuando los partidos lo consideren oportuno por esta situación que tenemos» argumentaba Borràs en referencia a la voluntad, sobre todo de JxCat y la CUP, de persistir en la presentación de resoluciones que entren en conflicto con la doctrina fijada por el Tribunal Constitucional en los últimos años. «Tenemos este acuerdo y esperamos que el acuerdo se respetará en marco de las negociaciones con ERC».

La postura de Esquerra

Pero tras las dos votaciones fallidas para la investidura de Pere Aragonés, los de Oriol Junqueras podrían utilizar esa baza para presionar a Junts en la negociación para la formación de gobierno. Junts ha anunciado ya la renuncia de Cuevillas, pero éste no la ha formalizado. Podría hacerlo en la reunión de la Mesa que tendrá lugar este miércoles.

La Mesa tendrá que fijar entonces fecha para un nuevo pleno que vote a su sustituto, de las prisas de Esquerra por fijar ese pleno, o asociarlo a una nueva investidura, derivará su postura en este nuevo capítulo de las negociaciones independentistas.

De momento, los republicanos no se han pronunciado oficialmente, pero Ernest Maragall avanzaba este martes que el caso Cuevillas «es una muestra más de la falta de coherencia y consistencia» de JxCat, a los que ha calificado como un «conglomerado».

PSC descarta permitir la investidura de Aragonés

Mientras, desde el PSC rechazan cualquier opción de permitir con su apoyo o abstención la investidura de Pere Aragonés. «No promoveremos un Govern de ERC desde la oposición» ha asegurado su portavoz parlamentaria, Alicia Romero. «No nos abstendremos ni votaremos a Aragonés, si ERC quieren gobernar solos que busquen otros apoyos» ha añadido advirtiendo de que «tener a la CUP en Govern no es bueno».

La alternativa, añaden, es un gobierno de izquierdas, en el que Salvador Illa, como ganador de las elecciones, debería ocupar la presidencia. Respecto a la Mesa, reconocen que no descartan apoyar a Ferro y que preferían a «una tercera persona que haga cumplir la ley y poner orden en órgano que gestiona la cámara», puesto que ahora está integrada por cinco independentistas y dos socialistas.

Pero no avanzan ninguna decisión «hasta que los comunes nos digan formalmente que su propuesta es Ferro», añade Romero.

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