Salvador Illa (La Roca del Vallès, Barcelona, 1966) contempla desde su despacho en el Parlament como Esquerra y JxCat cumplen sus pronósticos, incapaces aparentemente de formar gobierno en la Generalitat, y reclama una oportunidad para el ganador de las elecciones del 14F. Una reivindicación que sabe inútil, porque quienes deberían ser sus primeros socios, los comunes, han optado por ERC, decisión que prefiere no comentar.

Deja claro, eso sí, que no habrá abstención socialista para facilitar el camino de Pere Aragonés a la presidencia de la Generalitat y que la sintonía con Moncloa en este campo «es plena». También en la voluntad de dar continuidad a la mesa de diálogo con la Generalitat y a la tramitación de los indultos para los condenados por el procés, aunque no avanza cual será la postura del Gobierno.

Tres días después del fin del estado de alarma que él defendió en el Congreso como ministro de Sanidad, Illa señala cómo han cambiado de opinión quienes entonces rechazaron la medida y defiende, como el Gobierno, que las autonomías tienen herramientas suficientes para afrontar la pandemia.

Pregunta.- ¿Cómo valora la ruptura de ERC y JxCat y la voluntad de Esquerra de gobernar en solitario?

Respuesta.- Ya en enero de 2020 Torra dijo que se sentía desautorizado y se había agotado la legislatura. Ese fracaso, que nos llevó al adelanto electoral, se ha constatado de nuevo con la doble investidura fallida, y el sábado pasado cuando Aragonès reconoció que estaban rotas las negociaciones. Esto no da más de si. Hay una mayoría alternativa posible, la mayoría de izquierdas, que es la adecuada para liderar una nueva etapa en Cataluña. Los ciudadanos escogieron el 14F y nos dieron la primacía a nosotros. He reiterado a la presidenta del Parlament mi disponibilidad para liderar esta mayoría.

P.- ERC firmó un cordón sanitario contra el PSC que imposibilita esa mayoría.

R.- Fue el primero en Europa contra una formación socialdemócrata. De aquellos polvos estos lodos.

P.- En todo caso, eso pasaría por una alianza con ERC. ¿Está dispuesto a formar un gobierno de coalición con ERC?

R.- Prefiero un gobierno con los comunes, pero estoy dispuesto a hablar de todo. No estoy dispuesto a formar un gobierno que tenga como objetivo la independencia. Respeto a los que defienden la independencia pero no lo comparto. Es un planteamiento divisivo y el momento que vivimos es suficientemente grave como para que busquemos aquello que nos une y no lo que nos separa.

Prefiero un gobierno con los comunes, pero estoy dispuesto a hablar de todo

P.- ¿Si llegamos a la fecha límite sin acuerdo de investidura estarían dispuestos a abstenerse para permitir un gobierno de ERC en solitario?

R.- No, esto rompe toda la lógica. Lo lógico es que quien ha ganado las elecciones, que es una decisión de los ciudadanos, articule un gobierno en base a estos resultados. No me tengo que esconder por ganar las elecciones. Nosotros ganamos las elecciones, es un mensaje para abrir un tiempo nuevo, lamentablemente los que se empeñan en repetir más de lo mismo cosechan fracaso tras fracaso. Estoy dispuesto a hablar con todo el mundo de la investidura excepto con Vox, porque estoy en las antípodas políticas.

P.- ¿Le incomoda más Vox que la CUP?

R.- La CUP también me incomoda mucho porque es un partido antisistema. Pero Vox tiene unas connotaciones especiales, es un partido de extrema derecha. Es sensato que por los medios legales dejemos muy claro que no tenemos nada que ver con ellos.

P.- ¿Cómo valora el papel de los comunes, sus socios en el Gobierno y el Ayuntamiento de Barcelona y que aquí sólo están dispuestos a pactar con Esquerra?

R.- No voy a entrar en confrontación con los comunes. Es una formación con la que creo que deberíamos gobernar. Nosotros tenemos 33 diputados, ellos 8, y en política siempre es bueno hacer un ejercicio de realismo. No diré más.

P.- ¿Han hablado con los comunes?

R.- He hablado, tenemos un contacto fluido.

P.- ¿Han sondeado al resto de los grupos en el Parlament, ERC, Cs, PP?

R.- He hablado con todos.

P.- ¿Sería posible en Cataluña un acuerdo con PP y Cs?

R.- Tengo enorme respeto por todas las formaciones, me gusta la política del respeto. Pero en estos momentos lo que se impone en Cataluña vistos los resultados del 14F es un gobierno de izquierdas. Un gobierno integrado también por los comunes y el apoyo externo de ERC. Esquerra se empeñó en repetir la alianza independentista, advertí de que eso fracasaría y los hechos nos dan la razón.

El voto en la investidura es una decisión que corresponde tomar al PSC. Y hay una sintonía plena con el PSOE en el enfoque

P.- El PSOE podría estar interesado en que le den apoyo a un gobierno de Esquerra para amarrar los votos en el Congreso.

R.- No. Es una decisión que corresponde tomar al PSC. Y hay una sintonía plena con el PSOE en el enfoque en Cataluña, que es pasar página a diez años que no han dado frutos positivos. En un momento, además, en que estamos asistiendo a cambios muy profundos en la economía, con oportunidades que se están abriendo, y aquí no estamos centrados en eso. Llevamos casi la mitad de la pandemia con un gobierno en funciones. Esto tiene un coste para Cataluña. Por eso la sintonía con el PSOE en el diagnóstico y en lo que hay que hacer es plena.

P.- ¿No ha habido ninguna tentación desde Moncloa de pedirles un gesto con ERC?

R.- La sintonía es plena.

P.- Si finalmente hay gobierno de ERC, usted ha dicho que el PSC podría llegar a acuerdos puntuales con ellos.

R.- En todo aquello que no nos desdibuje como alternativa. El PSC siempre ha tenido una posición constructiva, en todas las instituciones estamos dispuestos a llegar a acuerdos para mejorar la vida de los ciudadanos. Nunca hemos ejercido una política obstruccionista como desgraciadamente se ve en otras partes de nuestro país.

P.- ¿Los resultados de las elecciones en Madrid obligan a los socialistas a revisar sus pactos con nacionalistas e independentistas?

R.- No. Aconsejan a reflexionar sobre lo que ha pasado en Madrid, modificando lo que haya que modificar, pero reafirmándonos en las convicciones. Madrid es una comunidad magnífica, abierta y tolerante, y creo que hay mucho recorrido para las ideas que defendemos los socialistas. En el PSC tenemos experiencia en haber pasado momentos duros y siempre ha sido un estímulo para reafirmarnos en nuestros valores, revisar nuestro planteamiento táctico, y trabajar para obtener la confianza de los ciudadanos. Nos ha dado frutos en Cataluña y auguro que lo mismo va a pasar en Madrid.

P.- ¿La mesa de diálogo Gobierno-Generalitat sigue teniendo sentido?

R.- Todo el sentido y no sólo esa. Es la única que algunos quieren ver, pero tiene que haber otra mesa, entre los partidos representados en el Parlament. Cataluña no tiene una única manera de pensar, hay ocho grupos en el Parlament, con posiciones distintas, y hay que llegar a un consenso. El Govern tiene que convocar primero la mesa catalana para poder trasladar los consensos a los que lleguemos, si quiere hablar en nombre de Cataluña.

P.- ¿Esa mesa catalana será condición para volver a convocar la mesa de diálogo con el Gobierno?

R.- No, es cuestión de pura lógica. Pretender ignorar que no todos pensamos lo mismo respecto a cómo nos tenemos que relacionar con el resto de España y con Europa es engañarse. El paso lógico es convocar esta mesa y la mesa entre gobiernos.

Los resultados de Madrid no condicionan en nada los indultos

P.- ¿Los resultados de Madrid condicionan los indultos?

R.- No, en nada. Es un proceso tasado por ley, el Gobierno tiene la obligación de tramitar las peticiones, lo está haciendo. Cuando estén los informes recabados y se conozcan yo daré mi opinión, ni el resultado electoral ni la coyuntura política en la CAM tienen nada que ver en un sentido u otro.

P.- ¿Incide la insistencia de los líderes independentistas condenados en que volverán a promover la independencia, con o sin acuerdo del Estado?

R.- Es un trámite tasado.

P.- Pero al final decide el Gobierno.

R.- Sí, es una decisión discrecional del Gobierno, de magnanimidad. Pero hasta que no se complete el trámite prefiero no emitir mi opinión. Siempre he dicho que lo que ennoblece a un estado de derecho es la justicia y no la venganza. Pero más allá de esto no quiero pronunciarme.

P.- Otra de las propuestas presentadas para reconducir la relación con los independentistas es la reforma del Código Penal para reformular el delito de sedición, que ahora parece totalmente bloqueada.

R.- El presidente del Gobierno se comprometió a impulsarla y llevarla al Congreso, pero la tienen que aprobar las Cortes. Ahí estamos. No tengo ninguna duda de que el presidente va a cumplir con sus compromisos, luego veremos cómo se posicionan los distintos grupos. Me parece aconsejable aprender de las experiencias pasadas, la experiencia vivida en Cataluña aconseja que revisemos esto y adecuemos la tipificación de estos delitos y las penas que llevan emparejadas a las realidades que hemos conocido.

No tengo ninguna duda de que el presidente va a cumplir su compromiso con la reforma de la sedición

P.- ¿Se ha demorado demasiado esta reforma?

R.- No. Estamos en una lucha importante contra la pandemia y esto ha concentrado todas las energías. Se ha trabajado en ello y se va a dar cumplimiento al compromiso del presidente del Gobierno, pero es un compromiso de legislatura. La legislatura dura cuatro años y se va a agotar.

P.- ¿Comparte la idea de que es necesario que los condenados por el procés salgan de prisión, vía indultos o reforma de sedición, para reconducir la crisis catalana?

R.- Comparto la idea de que aprendamos todos la lección de que fuera del estado de derecho no hay nada más que caos. Afortunadamente en la democracia española -no así en otras democracias- se pude defender abiertamente un proyecto de independencia, que yo creo que es malo. Lo que no se puede es romper unilateralmente el marco de convivencia y el estado de derecho, que es lo que se hizo en 2017. Es lo que lleva aparejadas las condenas, fijadas por los tribunales. La gran lección es que se puede defender el independentismo pero no romper el marco de convivencia. Esto ha estado a punto de llevarnos al caos. Toda solución tiene que venir del estado de derecho; el indulto está en el marco del estado de derecho, no lo está la amnistía.

P.- ¿Cree que es una condición necesaria para relajar la tensión política como dicen algunos?

R.- La condición necesaria es que aprendamos todos que el estado de derecho se tiene que respetar. A partir de aquí, el marco jurídico ofrece posibilidades, vamos a ver qué dan de si.

P.- Este domingo concluyó el estado de alarma, ¿se ha quedado corto?

R.- El fin del estado de alarma no significa el fin de la pandemia. Lo mismo sucedió entre el 21 de junio y el 26 de octubre de 2020. Sin querer confrontar con nadie, me resulta inevitable la sorpresa porque aquellos que tanto criticaban el estado de alarma ahora se quejen de que acabe, sin ser capaces de comprometerse y ofrecer una solución. Es verdad que en ciertas fases, sobre todo en la primera oleada, hacía falta un mecanismo excepcional como el estado de alarma. Hubo seis votaciones en el Congreso, es interesante revisar quién dio apoyo y quién no. Luego, sin estado de alarma, los tribunales de forma muy mayoritaria dieron apoyo a las propuestas de las comunidades autónomas. Con la segunda oleada y la llegada de nuevas variantes decidimos aplicar un nuevo estado de alarma por seis meses y también es interesante ver quién lo apoyó y el debate al respecto. No acabo de ver coherencia a algunas posiciones políticas de hoy.

No acabo de ver la coherencia en algunas posiciones políticas de hoy sobre el estado de alarma

Ahora la vacunación está yendo al ritmo que dijimos que iría y en verano habrá en torno al 70% de personas vacunadas. Esto ha ayudado mucho, pero hay que recordar que el fin del estado de alarma no es el fin de la pandemia y hay que tener mucha prudencia. Todavía quedan tres meses por delante en que hay que estar muy atentos.

P.- Los ciudadanos pueden pensar que ni el Gobierno ni las autonomías quieren ser responsables de nuevas restricciones y se van pasando la pelota.

R.- El Gobierno de España ha dado cumplida cuenta de que ha tomado las decisiones cuando había que tomarlas. Yo mismo, cuando fui ministro de Sanidad, tuve que tomar decisiones que afectaban a una comunidad autónoma cuando se resistían a tomarla. Cuando ha tenido que actuar el Gobierno ha actuado sin dilación y pensando siempre en la salud de los ciudadanos.

P.- ¿Le sorprende la beligerancia del secretario de Salud Pública de la Generalitat, Josep Maria Argimon, con la vacunación de policías y guardias?

R.- He mostrado siempre respeto por todas las autoridades sanitarias, en particular por el Sr. Argimon. Él mismo dijo que no debía haber ninguna diferencia entre un agente de la Policía o de los Mossos. A esas declaraciones me remito.

P.- También ha sido muy crítico con los protocolos sobre AstraZeneca o la petición de dilatar los periodos de vacunación para agilizar la inmunización.

R.- Esto es un debate técnico, son los expertos los que tienen que aconsejar a los políticos en qué condiciones se tiene que usar un medicamento y así se está haciendo. Es cierto que en el debate técnico hay posiciones distintas, pero es un debate técnico, no político.

P.- ¿Qué parte de la victoria de Díaz Ayuso atribuye a su gestión de la pandemia, a haber sido el gobierno autonómico que menos restricciones ha impuesto?

Empatizo con los sectores económicos que lo han pasado muy mal, condeno a quienes hacen política con eso

R.- No he seguido con suficiente profundidad la campaña. Más allá de cualquier resultado, cuando hay una pandemia lo que hay que hacer es trabajar con lealtad entre todas las administraciones y anteponer la salud, que es la mejor forma de proteger la economía. En base a estos criterios he trabajado como ministro, lo demás no lo entiendo y no lo quiero entender.

P.- ¿Entiende que haya sectores de la economía que se han sentido sometidos a una dictadura de los técnicos sanitarios?

R.- Lo entiendo perfectamente. Empatizo mucho con las personas que forman parte de sectores económicos que lo han pasado muy mal. El Gobierno de España y muchos gobiernos autonómicos hemos desplegado medidas para paliar esto. Lo que no entiendo es la gente que hace política con esto. No sólo no lo entiendo, sino que lo condeno.  

P.- Su partido ha pedido la refundación de TV3 por su falta de pluralidad.

R.- Siempre hemos defendido que Cataluña debe tener medios públicos de comunicación, pero somos muy críticos con la deriva de TV3 y Cataluña Radio. Se han comportado de forma sectaria e incumpliendo el mandato legal de reforzar la convivencia en Cataluña y prestigiar sus instituciones. Se han alejado de su función como medio de comunicación público que se debe al conjunto de la población. Hemos pedido la dimisión de algunos responsables de TV3 y hemos dado a conocer nuestra propuesta.