La CUP se ha erigido este miércoles como mediadora entre los dos grandes partidos independentistas, ERC y JxCat, para evitar el naufragio de las negociaciones para formar un gobierno independentista en la Generalitat. A 14 días de la fecha límite para la convocatoria automática de elecciones, y cuatro días después de que Pere Aragonès diera por rotas las negociaciones, los antisistema han reunido a los equipos negociadores en el Parlament.

En su convocatoria, la CUP propone «situar el debate sobre la estrategia independentista fuera del marco del pacto de gobierno». Ese ha sido el principal escollo en las negociaciones entre Junt y Esquerra, quién y como debe decidirse la estrategia independentista, que es tanto como «toda la estrategia» argumentan los republicanos.

Tras el encuentro, los tres partidos han anunciado su compromiso «para desencallar el inicio de la legislatura», que pasa por «construir un acuerdo
Nacional por la Autodeterminación que vaya más allá de los partidos y agrupe a la amplia mayoría social del país favorable a la solución democrática» para el proceso independentista. Con el compromiso, añaden, de que «desde el diálogo y el envite democrático al Estado se pueda alcanzar el ejercicio de la autodeterminación».

Sin mención al futuro gobierno, de ERC en solitario o de coalición con Junts. Ni aclarar si esa estrategia independentista debe pasar por el Consejo por la República (CxR) o construirse en un espacio alternativo, como quieren los republicanos.

Bloqueados por el papel de Puigdemont

ERC ha propuesto insistentemente un comité integrado por los tres partidos independentistas, además de Òmnium y la ANC, en línea con el «estado mayor» que dirigió el procés en 2017. Pero Junts insiste en que nuevo estado mayor debe integrarse en el Consell. Y aquí viene el choque, porque el Consell está presidido por Carles Puigdemont, y 12 de los 19 miembros de su ejecutiva son cargos de Junts.

Esquerra considera inaceptable que la estrategia independentista quede sometida al CxR, pero Junts no da su brazo a torcer. Mientras, Puigdemont se mantiene al margen de las negociaciones y Lluís Llach asegura como portavoz del CxR que la entidad no quiere tener ningún papel en la formación del Govern. «Los partidos hacen política autonomista y nosotros hacemos política republicana» argumentó este martes para demostrar su indiferencia a la batalla entre ERC y JxCat.

Sánchez, desde prisión

Tras un primer encuentro la tarde del martes, JxCat ha aceptado finalmente sumarse a la convocatoria, pero lo ha hecho de forma telemática. El motivo: Jordi Sánchez participa vía online desde la prisión de Lledoners, Elsa Artadi está confinada por contacto con Covid, y Miriam Nogueras se ha conectado desde el Congreso, donde sigue el pleno. Josep Rius y Francesc Dalmases, ambos diputados en el Parlament, se han conectado también online «por solidaridad» con sus compañeros.

En el encuentro participan presencialmente los negociadores de ERC, Marta Vilalta, Josep Maria Jové, Sergi Sabrià y Laura Vilagrà, además de la cúpula de los antisistema.

Junto a la propuesta de aparcar la estrategia independentista, la CUP propone a sus eventuales socios pactar una respuesta a la crisis social y económica; defender «los derechos que tienen amplio consenso y no tienen cabida en el marco del Estado»; y empezar a trabajar en un «acuerdo nacional para la autodeterminación» que incluya a partidos y entidades independentistas.