España

La Biblioteca Nacional valora en 400.000 euros los libros rescatados del Valle de los Caídos

La abadía benedictina firma el acuerdo para devolver 467 ejemplares que el régimen franquista les entregó en abril de 1961

Uno de los ejemplares entregados en 1961 a la abadía del Valle de los Caídos.

Uno de los ejemplares entregados en 1961 a la abadía del Valle de los Caídos. BIBLIOTECA NACIONAL

La Biblioteca Nacional ha valorado en 391.134 euros la colección de libros entregados a la abadía benedictina del Valle de los Caídos hace 50 años y recuperados ahora tras un proceso de investigación y catalogación. En un «clima de cordialidad», ambas partes han firmado el acuerdo este miércoles, encontrándose físicamente las obras en la sede de la institución cultural desde el pasado 7 de mayo.

En un comunicado, la Biblioteca Nacional ha informado este jueves de que la devolución de estos fondos -rubricada por su directora, Ana Santos, y fray Santiago Cantera, prior del Valle de los Caídos- es la conclusión de una «rigurosa investigación» iniciada en 2018, cuando se descubrió que en el Catálogo Colectivo de Patrimonio Bibliográfico aparecían ediciones con ejemplares asociados a la abadía de Cuelgamuros.

En concreto, se trata de 467 ejemplares correspondientes a 477 volúmenes, una cifra ligeramente inferior a la que se detalla en el acta de entrega del 14 de abril de 1961 (494). Con todo, la Biblioteca Nacional admite que la lista original «no es totalmente fiable», por cuanto no se han localizado todos los títulos citados en dicho documento -36 no figuran en el Catálogo Colectivo de Patrimonio Bibliográfico con signaturas de la abadía- ni detalla todos los ejemplares hallados «con marcas de propiedad o sellos de la biblioteca o de las integradas en la misma».

Portada de uno de los libros entregados en 1961 al Valle de los Caídos y de más valor.

De dos de los ejemplares no localizados no se conserva ningún otro volumen en la Biblioteca Nacional. Se trata, en concreto, de Tractatus diversi super maleficiis, de Alberto Gandino (1560), y Officina medicamentorum et methodus recte eadem componendi, de 1601.

El libro de más valor es el titulado Ibn ‘arab ch¯ah, Ahmad ibn Mohammad. Kitab ‘aga’ib al-amqdur fi ahbar Timur = Ahmedis Arabsiadae Vitae & rerum gestarum Timuri qui vulgo Tamerlanes dicitur, Historia, fechado en 1636 y valorado en 12.985 euros.

También destacan las Canciones sacrae, publicadas por Santo Tomás de Villanueva en 1572 (12.000 euros); Fiestas de la S. Iglesia metropolitana y patriarcal de Sevilla al nuevo culto del señor rey S. Fernando el tercero de Castilla y León, de Fernando de la Torre Farfán (10.180 euros); una biblia sacra en latín (7.518 euros); Forma verae religionis quaerendae et inueniendae, de Miguel de Elizalde (6.000 euros), y Alphabetum tibetanum missionum apostolicarum commodo editum, de Agostino Antonio Giorgi (5.990 euros).

De los 494 títulos, el grueso está fechado en los siglos XVII (220) y XVIII (186), periodo que concentra más del 86 % del total. La relación se completa con 42 obras que salieron de imprenta durante el siglo XVI, entre ellos Las Vidas de Plutarco en una edición de Basilea de 1535; 11 vieron la luz en el siglo XIX y dos en el siglo XX.

El 32% de los libros, impresos fuera de España

Además de la obra sobre el historiador, biógrafo y filósofo moralista griego, la Biblioteca Nacional considera relevante otra decena de volúmenes que figuran en el listado: unas Obras de Platón en edición de Marsilio Ficino (publicadas en Lyon en 1567 por Antoine Vincent), un trabajo sobre la Física de Aristóteles por Juan González Martínez (impresa en Alcalá de Henares por la viuda de Andrés Sánchez de Ezpeleta en 1622), un libro de mecánica de Guidobaldo del Monte editado por Girolamo Concordia en Pésaro en 1577, un tratado de geometría de José de Zaragoza en edición de Gerónimo de Villagrassa (1671), el Análisis geométrico de Antonio Hugo de Omerique (impreso en Cádiz por  Cristóbal de Requena en 1698), una obra de Hipócrates por Johann Bebel y Michael Isengrin en 1537, un diccionario árabe-latino de Jacob Golius (Leiden, Elsevier, 1653) y un alfabeto tibetano de Agustino Antonio Giorgi (impreso en Roma en 1762).

Sobresalen, igualmente, el Derrotero de las costas de España en el Océano Atlántico y de las Islas Azores, de Vicente Tofiño (impreso en Madrid por la viuda de Ibarra en 1789); Geografía de los niños o Método abreviado de la Geografía, impreso por Ibarra en Madrid en 1762, y la miscelánea de Tirso de Molina Deleitar aprovechando, editada por Juan García Infanzón en Madrid en 1677.

La abadía firma el acuerdo para devolver 475 libros que Franco les entregó en 1961

El análisis de los lugares de impresión ha permitido concluir que 313 ediciones (el 68 %) vieron la luz en España, mayoritariamente en Madrid (198) pero también en Salamanca (17), Valencia (18) y Zaragoza (15). Igualmente, se han contabilizado 64 libros en Francia (Lyon y París, primordialmente), Italia (31), Alemania y Bélgica (16), Suiza (10) y Países Bajos (6).

En cuanto a la temática, predominan los religiosos (288), si bien hay también sobre Historia (55), Derecho (24), Filosofía (16), clásicos griegos y latinos (13), Geografía (11), Medicina (10), Matemáticas (6), lenguas (latina, griega, árabe y copta), Literatura (poesía especialmente), Economía, Hacienda, Comercio, Ingeniería, Numismática, Astrología y hasta uno sobre Demonología (rama de la Teología que se encarga del estudio de los demonios), si bien son predominantes los de corte religioso. Éstos incluyen sermones, obras teológicas y de moral, Derecho canónico, Historia eclesiástica, biblias, reglas de órdenes religiosas y militares, misiones y vidas de santos.

Cargador Cargando…
Logotipo de EAD ¿Tarda demasiado?

Recargar Recargar el documento
| Abrir Abrir en una nueva pestaña

En muchos casos, la procedencia no alberga duda porque exhiben el sello de la Biblioteca Nacional o de la Biblioteca Real, circunstancia ésta que acredita que ya pertenecían a la colección histórica de la institución cultural cuando ésta se convirtió en Nacional en 1836. En otros, los volúmenes tienen características físicas o marcas de procedencia que los vincula a bibliotecas particulares que forman parte de la colección de la Biblioteca Nacional, como las del jurista Fernando José de Velasco y Ceballos (6); el artista y coleccionista de arte Valentín Carderera (4); el historiador, arabista y bibliófilo Pascual de Gayangos (2); el dramaturgo Juan Eugenio Hartzenbusch (1); el bibliógrafo e historiador Cayetano Alberto de la Barrera (1) o el Duque de Uceda.

La directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos, y el prior de la abadía del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, firmando el acuerdo.

Con la colaboración de Patrimonio Nacional, la Biblioteca Nacional ha sustentado su petición en un informe de la Abogacía del Estado -ni preceptivo ni vinculante- que recuerda que los bienes de dominio público son «inalienables, imprescriptibles e inembargables», por lo que concluyen que el depósito en la biblioteca del Valle de los Caídos «sólo pudo haberse hecho en concepto de préstamo o comodato».

Los monjes benedictinos, por contra, intuyen que fue una donación. De hecho, en la tarjeta de agradecimiento enviada por la abadía se utiliza el término ‘donativo’, si bien no se ha localizado en los archivos de la Biblioteca Nacional ningún documento que despeje la duda sobre qué tipo de cesión se realizó. Con todo, la comunidad benedictina no disponen de ningún documento que avale que fue un regalo del régimen franquista, por lo que han accedido a la devolución.

Catalogación de la colección

Fuentes consultadas por este diario aseguran que fue la abadía benedictina la que hace «unos diez años» tomó la iniciativa de que se catalogara esta colección de libros para que pasara a formar del Catálogo Colectivo de Patrimonio Bibliográfico, lo que permitía ponerla a disposición de los investigadores. La idea era que los ejemplares continuaran en el Valle de los Caídos, posibilidad que ha desechado la Biblioteca Nacional.

La firma del acuerdo para la devolución de este conjunto de obras a la Biblioteca Nacional se ha producido un año y medio después de que se llevara a cabo la exhumación de los restos de Franco, que permanecieron enterrados en la basílica del Valle de los Caídos desde noviembre de 1975 hasta el 24 de octubre de 2019.

Comentar ()