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Lavadoras, smartphones y camiones, la crisis de los microchips provoca un efecto dominó mundial en todos los sectores

Europa, Deutschland, Sachsen, Dresden. Wafer, RB 300, Robert Bosch Semiconductor Manufacturing Dresden GmbH. 04.02.2021 © 2021 Sven Döring für Bosch

La falta de microchips semiconductores está provocando un efecto dominó a nivel mundial, afectando a las cadenas de producción de coches, electrodomésticos y teléfonos móviles, y, en consecuencia, también a sus consumidores.

En cifras, Apple estima que podría perder entre 3.000 y 4.000 millones de dólares en ventas este trimestre por la escasez de chips, que está impidiendo que venda miles de iPads y de ordenadores Mac. Y Samsung dice que sus ventas de pantallas para fabricantes de móviles se han visto perjudicadas porque estos no pueden conseguir los chips que necesitan.

Uno de los mayores fabricantes de microchips del mundo, Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSCM), ha alertado de que la escasez de chips para el mercado del automóvil y los electrodomésticos podría extenderse hasta 2022, lo que le ha llevado a anular sus previsiones de crecimiento para este año.

Se trata de un problema que empezó lastrando las ventas del mercado del automóvil pero que ahora se ha extendido a todo tipo de otros productos electrónicos, incluidos móviles, frigoríficos, lavadoras y microondas. Todas las compañías que utilizan estos chips han entrado en pánico y se han lanzado a comprar para reforzar su stock, exprimiendo la capacidad de los fabricantes y disparando los precios de incluso los componentes más baratos de los chips, así como de los productos finales.

¿De dónde partió el problema? Con la llegada de la pandemia y los cierres en las fábricas de automóviles, la venta de este tipo de material se desvió hacia otras industrias como las de elementos que mayor auge registraron por el confinamiento. «Mucha gente, empresas, hogares, han invertido en poder trabajar desde casa y en poder tener un entretenimiento en casa, y eso ha dado lugar a la compra de ordenadores, tablets…», explica el economista jefe para España de BBVA Research, Miguel Cardoso.

Además eso se ha añadido un cúmulo de factores que ha terminado provocando un cuello de botella que los analistas no ven posible resolver a corto plazo. Entre los imprevistos que han agravado la crisis está el incendio en una de las pocas fábricas de microchips de última generación que existen en el mundo. También se produjeron algunas paradas de producción de algunos fabricantes motivadas por la climatología en Asia y el bloqueo que afectó al canal de Suez terminó de empeorar la situación.

La escasez de los semiconductores afecta especialmente a los circuitos integrados. Y dentro de estos últimos, tienen una especial incidencia en los microcontroladores y los circuitos integrados para aplicaciones específicas.

Fabricantes de automóviles

El principal impacto de la crisis de los microchips ha recaído en el sector de la automoción. Los grandes constructores de automóviles han tenido que activar paros parciales o totales en las líneas de producción de las fábricas ante la falta de componentes. En casi todas las plantas de España (Ford, Renault, Seat…) se han tenido que activar distintos ERTE ante la falta de semiconductores.

A nivel mundial, Ford, General Motors, Volkswagen, Toyota y Nissan anunciaron en marzo que disminuirían su producción y apuntan a pérdidas más de 60.000 millones de dólares en la industria este año. Según la firma de análisis IHS Markit, las ventas de 1,3 millones de vehículos podrían verse comprometidas.

Camiones para enero

Según fuentes de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos (Ganvam), es el segmento de los camiones y los vehículos industriales uno de los que más está notando la crisis de los microchips. «Hay mucho retraso en la entrega de caminos y la demanda se está desplazando al mercado de ocasión, con el consiguiente aumento del precio», explican. «Si ahora encargas un camión, no te lo dan hasta enero», añaden.

Imagen del interior de la fábrica de microchips de Bosch en Dresde (Alemania).

Entre los fabricantes de componentes para el automóvil reconocen asimismo estar viéndose afectados por la falta de semiconductores, especialmente en aquellos productos que incorporan circuitos integrados. «Tenemos que estar trabajando día y noche con nuestros clientes y proveedores para intentar garantizar el máximo suministro posible», apuntan desde otra de las marcas líderes en este segmento.

Desde la patronal de bienes del sector eléctrico, la Asociación Española de Fabricantes de Bienes de Equipo Eléctricos de Alta y Media Tensión (Afbel), Ángel Colmenarejo alerta en conversación con este medio del aumento del precio en componentes electrónicos que ha elevado sus propios costes entre un 5 y un 15%.

«Todas las semanas nos llama algún proveedor con problemas de algún componente clave», indica, especialmente cuando coinciden que son chips compartidos con videoconsolas y móviles «se han disparado los precios». Colmenarejo señala que se han visto obligados a hacer stock de los componentes más críticos de los equipos, aunque asegura que el suministro no está en riesgo, aunque llevan meses así.

Electrodomésticos

«En el sector de los electrodomésticos también estamos notando esa escasez de chips», reconocen desde una de las grandes compañías productoras. «Eso está llevando a que haya una reducción de la producción de los productos que incorporan estos microprocesadores», añaden.

Tenemos que estar trabajando día y noche con nuestros clientes y proveedores para intentar garantizar el máximo suministro posible»

En cualquier caso, todos coinciden en que a partir del segundo semestre del año podría darse una progresiva recuperación de la situación e «ir desapareciendo poco a poco los cuellos de botella» que actualmente mantienen lastrada la producción.

Por si acaso, la industria busca ya soluciones alternativas para reducir la dependencia de los pocos productores que hay en la actualidad de los microchips de última generación.

El gigante alemán Bosch tiene previsto inaugurar el próximo 7 de junio una fábrica en la ciudad alemana de Dresde, con la que pretende autoabastecerse de semiconductores para sus componentes destinados a la industria de la automoción. Esto supone el 60% de la facturación total del grupo a nivel mundial.

Joe Biden ha anunciado 50.000 millones para impulsar la fabricación de semiconductores en Estados Unidos.

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