Ángeles Álvarez (Molacillos, Zamora, 1961) ha sido diputada nacional del PSOE. Casi sería un apunte al margen si no fuera porque, además, es activista feminista, una de las dirigentes socialistas que impulsó el Pacto contra la Violencia de Género y de las primeras políticas que declaró su homosexualidad. En definitiva, uno de los referentes del feminismo de este país y del colectivo LGTB y también combativa, y mucho, contra la llamada «ley Trans» que el pasado martes pasó por la mesa del Consejo de Ministros.

Ahora, al frente de la Alianza contra el Borrado de Mujeres alerta sobre los riesgos de un texto que «pone en peligro la salud mental y física de los menores», pondrá en cuestión «todo el sistema sobre el que se ha construido la ley de protección de víctimas por violencia de género» y está provocando, asegura, «abandonos en el PSOE».

Pregunta. -¿Cuál es la diferencia entre transgénero y transexual?

Respuesta. -El transgenerismo hace referencia a personas que tienen aspectos y comportamientos sociales distintos a los que el sistema patriarcal sexista asigna o impone a las personas en función de su sexo, lo cual no implica en ningún caso que haya un desacuerdo con el cuerpo que tiene esa persona. La persona transexual, sin embargo hace procesos vinculados a la modificación de su aspecto físico, en la medida de lo que permite la cirugía, porque el sexo biológico no se cambia, se puede ficcionar y teatralizar.

P. -¿El problema de esta ley, a su juicio, es que no exija ningún proceso de transformación?

Se está poniendo en peligro la salud mental y física de los menores»

R. -El problema de esta ley es que elimina la certificación y permite el ficcionado jurídico de manera general. La ley de 2007 posibilita, de manera excepcional y bajo la certificación profesional de personas cualificadas, expertas en disforia e incongruencia de género, el cambio registral para modificar el sexo de una persona. Esta ley elimina la certificación, por lo cualquiera podrá reclamar modificar en el registro un dato que previamente certificó un profesional médico en el momento del nacimiento, que ha dado fe pública de a qué sexo pertenece el bebé. El feminismo no ha planteado ningún conflicto con la transexualidad como no lo planteó con la ley de Zapatero. De hecho, muchos hospitales tienen unidades especializadas en disforia. Somos un país muy avanzado en este tema, pero en el texto legislativo de Igualdad la palabra transexualidad apenas aparece.

P. -La OMS obliga a despatologizar la transexualidad

R. -La mayoría de los argumentos que se están dando están manipulados. Lo que ha hecho la OMS es pedir que no se use el concepto de disforia, sino el de incongruencia de género, y lo ha movido del capítulo de enfermedades mentales a otro. Pero la definición que hace de incongruencia de género es idéntica a la que hacía de disforia. Que no mientan a la sociedad. Describir una problemática como hace la OMS, no es patologizarla.

Es una absoluta irresponsabilidad por parte del Gobierno»

P. -Insiste el feminismo mucho en el tema de los menores

R. -La infancia y el aspecto educativo son los dos temas sobre los que más hemos querido llamar la atención y sobre el que menos se nos ha escuchado. Tenemos suficientes elementos prácticos para saber cómo se está poniendo en peligro la salud mental y física de los menores. La obsesión de Podemos y del movimiento transgenerista para eliminar de todo este proceso a los profesionales cualificados es, por lo menos, temerario. Es una absoluta irresponsabilidad por parte del Gobierno.

P. -¿Qué certificación debería existir?

R. -La que existe. Tenemos estudios que demuestran que el 85 por ciento de los adolescentes que se ponen en manos de profesionales, desiste en cuanto se les pasa la pubertad. Lo mínimo que tiene que hacer el Estado es garantizar que los menores tengan un acompañamiento personal para que no les aboquemos a transiciones que suponen el consumo de fármacos o mutilaciones irreversibles. El riesgo es que si, por ejemplo, eres lesbiana tendrás un sistema educativo que te dirá que si vistes de una determinada manera o tienes unos determinados sentimientos lo que te pasa es que no estás en el cuerpo que te corresponde y se está jugando a a evitar que la gente tenga acceso a la información que el movimiento feminista intenta hacer llegar a los medios de comunicación.

Hay toda una industria vinculada a la farmacología y a la cirugía que supone muchos millones»

P. -Es como si hablara de una conspiración. ¿Hay una industria detrás, intereses económicos, empresariales…?

R. -Tenemos detrás grandes imperios económicos.

P. -¿Pero qué interés podrían tener?

R. -Hay muchas personas que están haciendo un nexo entre estas leyes y lo que tiene que ver con las teorías del transhumanismo. Se usa al movimiento LGTB con cosas que no tienen nada que ver con sus reivindicaciones y te lo está diciendo una lesbiana. La cuestión de fondo estiba en cómo va a impactar socialmente este intento de sustituir el sexo por género. Se busca que el concepto sexo sea irrelevante en todo lo que tenga que ver con los aspectos registrales.

P. -¿Transhumanismo?

R. -Hay una corriente que viene a decir que podemos hacer con nuestro cuerpo todas las modificaciones que consideremos a oportunas conforme a nuestros deseos. Hay toda una industria vinculada a la farmacología y a la cirugía que supone muchos millones. La grandes fortunas invierten en cuestiones vinculadas a la biotecnología.

En México hubo 18 varones que se identificaron mujeres y ocuparon puestos en las listas cremallera»

P. -¿Y esta ley por qué borra a las mujeres?

R. -El ejemplo que la gente ve más claro es el deporte. Las categorías deportivas por sexo y edad sirven para que no existan ventajas competitivas. Ahora tenemos 14 comunidades con legislaciones que admiten que entren en el deporte de competición femenino varones identificados mujeres, que no es lo mismo que transexual. El Reino Unido ha empezado a identificar los problemas ahora, después de una década, en muchos ámbitos: deporte, estadística, criminalidad, infancia, sistema educativo… En México ya van dos elecciones en que de manera significada hubo 18 varones que se identificaron mujeres y ocuparon puestos en las listas cremallera. El partido demócrata en Nueva York ha eliminado la cuota de sexo para introducir la cuota de género y quienes se postularon fueron todos varones, entre ellos un gay y un no binario.

P. –Fue impulsora del Pacto contra la Violencia de Género, ¿puede verse desvirtuado?

R. –Absolutamente. No hace falta más que ver los tuits de la señora Olona (Vox) que se dedica a aplaudir un día sí y otro también a la ministra Montero por un texto que viene a poner en cuestión todo el sistema sobre el que se ha construido la ley de protección de víctimas por violencia de género. De hecho, ya hay un texto catalán que extiende la especial protección a varones autoidentificados mujeres, que acaba de recurrir el PP al Constitucional.

Calvo ha intentado introducir sentido común, pero ha quedado desautorizada»

P. -¿Se ha sentido defraudada por su partido o por Carmen Calvo?

R. –Carmen Calvo estará defraudada, no consigo misma, pero sí con el resultado final de su intento por introducir en esta ley un poco de sentido común, que lo ha intentado. Es es evidente que ha quedado desautorizada, ella y todos los firmantes del famoso argumentario. Es un error del partido. La mayoría de las diputadas socialistas están en una situación de auténtica frustración, defraudadas, desencantadas… Me consta que hay gente que está abandonando el partido. Este es un paso absolutamente temerario del PSOE que le aleja del sentimiento que tienen la mayoría de sus mujeres militantes y de esa complicidad que ha mantenido tradicionalmente con la agenda del movimiento feminista. Hay una gran desafección por parte del movimiento feminista hacia el PSOE en estos momentos.

P. -Si no ha sido Calvo ha sido Sánchez….

R. –Que es una decisión del presidente del Gobierno es algo que conoce todo el mundo

P. –¿Y por qué se arriesgaría a perder parte de su base electoral? ¿o piensa que ese es un voto cautivo?

R. – No es un voto cautivo. El voto de las mujeres no lo es. Ya veremos qué es lo que ocurre, para mí es incomprensible. Se pervierte el concepto de madre, de viuda, de mujer… todos los conceptos asociados a las mujeres van a modificarse en el Código Civil y esto nos tiene descolocadas a todas las mujeres del partido. Defiende los estereotipos como rasgo identitario.

Se pervierte el concepto de madre, de viuda… todos los asociados a las mujeres van a modificarse»

P. -¿Cree que hay diputadas socialistas que pueden romper la disciplina de voto?

R. –Creo que no. Hay un control férreo del Grupo, pero también le pediría a mis compañeras que no den su voto a una ley que va a hacer mucho daño a la agenda política de las mujeres. Una vez que pase al trámite parlamentario vamos a intentar reunirnos con todos los Grupos para hacerles propuestas de enmiendas, porque el texto, tal y como ha ido al consejo de Ministros es peligroso para la agenda política de las mujeres.

P. -¿Ha hablado con Carmen Calvo?

R. –Hablé con Calvo cuando era diputada. El movimiento feminista no ha estado atento a lo que estaba ocurriendo con este asunto en las Comunidades Autónomas, pero cuando Podemos registra su ley en 2017 se encendieron todas las alertas y tuvimos una caída del caballo. Iniciamos entonces un proceso muy largo, de muchos meses, donde se puso de manifiesto que ese texto no iba a salir delante de ninguna manera.