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Aragonés se la juega en la manifestación de la Diada para presionar a Sánchez

El independentismo teme un pinchazo histórico de asistencia en la Diada de 2021, en un clima de tensión entre la ANC y la 'estrategia del diálogo' de ERC

Plaza de España de Barcelona durante la manifestación con motivo de la Diada. EFE

Pere Aragonés «y la mayoría de los consejeros de su Govern» asistirán el próximo sábado a la manifestación independentista convocada con motivo de la Diada. Lo ha confirmado este martes la portavoz del Govern, Patricia Plaja, que sólo ha descartado la presencia del conseller de Interior, Joan Ignasi Elena, porque «estará en el centro de coordinación». El anuncio ha provocado cierta sorpresa en la Asamblea Nacional Catalana (ANC), convocante de la manifestación junto a Òmnium y la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI).

«La manifestación no dirá lo que el Govern quiere oír, pero estamos encantados de que vengan a apoyar el mensaje de confrontación» que se defenderá en la marcha, asegura un dirigente de la ANC. Efectivamente, desde el ejecutivo catalán, y sobre todo desde Esquerra, llevan días animando a la participación en la manifestación de la Diada como «demostración de fuerza» del independentismo.

«Queremos convertir la Diada de este año en un nuevo ejemplo de la fuerza de la gente», aseguraba este lunes la portavoz de ERC. Marta Vilalta llamó a una participación masiva para «demostrar que seguimos aquí y cada vez somos más. Es una oportunidad para demostrar la fuerza del independentismo y canalizarla hacia la mesa de negociación de próxima semana».

Vilalta dejaba claro así que el ejecutivo de Pere Aragonés quiere una nueva demostración de fuerza en la calle para presionar al Gobierno, que se resiste a concretar la cita con el ejecutivo independentista. En el encuentro de Pedro Sánchez y Aragonés el pasado julio en la Moncloa se acordó que la mesa de diálogo se reuniría de nuevo la tercera semana de septiembre, pero el encuentro no tiene fecha, orden del día ni participantes concretados.

Confían en que el anuncio de asistencia del Govern impulse una convocatoria que este año no ha despertado ni muchos menos el entusiasmo de convocatorias anteriores. De hecho, la última manifestación pre-Covid, en 2019, ya arrojó una asistencia muy inferior a la de convocatorias anteriores.

El levantamiento de las últimas restricciones por el Covid también debería impulsar a la participación, confían desde el Govern, que este viernes da por finalizada la limitación de reuniones a diez personas. El Procicat tampoco ha puesto límites a la convocatoria independentista, que este año no tiene registro previo, como se había hecho en ocasiones anteriores.

Pero Aragonés, y el resto de los miembros de su ejecutivo también asumen el riesgo de salir abucheados de la concentración. Una parte del independentismo, la más ortodoxa, no comparte en absoluto la apuesta de ERC por el diálogo con el Gobierno, y fuentes de la ANC no descartan que ese descontento se manifieste el sábado. Aunque aclaran que no es en absoluto su deseo, pese a las críticas de la presidenta de la Asamblea, Elisenda Paluzie, a la estrategia de Aragonés.

Ruptura imparable

En el manifiesto de la Diada hecho público este martes por la ANC, la Asamblea deja claro en el primer párrafo que «queremos hacer imparable la ruptura con España empoderando al movimiento popular y desplegando una estrategia de confrontación no violenta que haga inevitable la victoria».

El texto vuelve a reivindicar «la victoria del 1-O» bajo el lema de la manifestación de este año: «Luchemos y ganemos la independencia». Y deja claro que no les convence la estrategia de diálogo del ejecutivo catalán cuando propone «volver a arrastrar» al Govern «hacia la independencia, como ya hicimos» en 2017.

Los presos, sin papel

La reivindicación del 1-O no servirá, sin embargo, para que los condenados por el Tribunal Supremo tengan un papel protagonista en la primera Diada tras ser indultados por el Gobierno. Alguno de ellos, como Jordi Turull, ha confirmado su asistencia a través de las redes, pero las únicas intervenciones desde el escenario las protagonizarán los convocantes: Paluzie, Jordi Cuixart y el presidente de la AMI, Jordi Gaseni.

Tampoco habrá «zona vip» frente al escenario que se ubicará en el Paseo Marqués de Argentera, a las puertas de la Ciudadela. Un espacio habilitado por primera y única vez en 2019, que la ANC ha descartado repetir porque generó rechazo entre los manifestantes no institucionales. Más riesgo para Aragonés, o para Oriol Junqueras, cuya presencia no está confirmada, si finalmente se decide a participar en el primer acto masivo tras su salida de prisión.

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