Dos decenas de cargos y simpatizantes de la CUP han ocupado esta mañana la sede de la eléctrica Endesa en Girona para protestar contra la subida de la luz. Al grito de «Endesa roba» los antisistema han entrado en las oficinas de la eléctrica mientras los trabajadores seguían atendiendo al público. El diputado Dani Cornellà ha liderado la protesta junto a algunos cargos locales de la formación en la provincia de Girona.

Cornellà ha denunciado que «mientras las grandes empresas eléctricas nutren a sus consejos de administración con altos cargos políticos obtienen beneficios millonarios a costa de especular con derechos esenciales» y ha criticado las medidas anunciadas el lunes por Pedro Sánchez para paliar la subida del recibo de la luz.

Son «insuficientes y temporales» ha lamentado el antisistema. La electricidad «no puede ser objeto de especulación» ha añadido, «no puede ser que el 90% del sistema eléctrico esté controlado por oligopolios energéticos y se enriquezcan con el empobrecimiento de la población» ha añadido.

Boicot y cacerolada

Paralelamente, la organización de consumidores Facua ha lanzado una campaña para boicotear a las eléctricas. bajo el lema «#AdiósOligopolio» la organización propone a los consumidores que tengan contratada la luz o el gas con Endesa, Naturgy o Iberdrola que las abandonen solicitando el alta con otra comercializadora. El boicot también va dirigido contra las filiales de estas compañías que ofrecen las tarifas PVPC en luz y TUR en gas.

Por su parte, los partidos nacionalistas que dan apoyo al Gobierno -ERC, JxCat, Bildu, Mes, BNG y Cup- han presentado una jornada de protesta para «responder al chantaje de las eléctricas, uniéndonos a un apagón eléctrico masivo y gran cacerolada» convocada para el 8 de octubre. «Hacemos un frente común contra el oligopolio de las eléctricas y sus amenazas, así como para denunciar la inacción del Gobierno español a la hora de afrontar la estafa eléctrica de manera estructural» dicen los firmantes del pacto.