Cataluña | España

Puigdemont vuelve al centro del debate y JxCat recupera la iniciativa en el bloque independentista

El eurodiputado de JxCat y expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

El eurodiputado de JxCat y expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. EFE

«Como president quiero estar al lado del president Puigdemont». La detención, durante 24 horas, por parte de la policía italiana en Cerdeña ha devuelto a Carles Puigdemont al centro del debate político español, al tiempo que Junts recupera la iniciativa en el discurso independentista, una iniciativa que Esquerra le había arrebatado con la mesa de diálogo con el Gobierno. Las palabras de Pere Aragonés, «a tu lado, president Puigdemont» y su decisión de volar a Italia ayer mismo para mostrarle su apoyo lo certifican.

Mientras, JxCat presiona para poner al Gobierno de Pedro Sánchez en el foco de la polémica, y aprovechar la detención para dinamitar la mesa de diálogo Gobierno-Generalitat. Un foro del que los de Junts fueron vetados la semana pasada tras proponer una delegación integrada por Jordi Sánchez, Jordi Turull y Miriam Nogueras, pese a la insistencia de Aragonés en solo debían acudir miembros del Govern.

Un contexto que pone a ERC entre la espada y la pared, presionada por JxCat para renunciar a la mesa de diálogo, a la que Pere Aragonés no quiere renunciar, y necesitada de demostrar su compromiso con la hoja de ruta independentista. Ante su electorado, y ante sus socios, para salvaguardar la integridad del ejecutivo, por lo menos hasta conseguir aprobar los primeros presupuestos de la legislatura.

Detención esperada

El propio Puigdemont reconocía este viernes que su detención fue una sorpresa relativa. «La sospecha de que esto podía pasar siempre existe» apuntaba al abandonar la prisión de Cerdeña, y «teníamos noticia» de movimientos policiales antes de llegar a la isla italiana.

El ex presidente fugado viajó a Cerdeña para participar en el Adifolk, un festival cultural al que también acudía este año la presidenta del Parlament, Laura Borràs, y la consejera de Exteriores de la Generalitat, Victoria Alsina, ambas de Junts. Un viaje que llegaba una semana después de viajar a París, donde visitó la Asamblea Nacional.

El líder de Junts se valía, para estos viajes, de la resolución del Tribunal General de la Unión Europea que el pasado julio suspendió las cautelares que le permitían seguir disfrutando de la inmunidad porque consideraba suspendidas las euro órdenes en su contra emitidas por el Tribunal Supremo. En el caso de Francia, su inmunidad ya había quedado acreditada previamente en sus traslados a Estrasburgo, para participar en plenos del Parlamento Europeo, del que es miembro.

«Preso político» en Italia

Pero esa «sospecha» de que podía ser detenido no impidió que Toni Comin acusara a Italia de «tener un preso político», Puigdemont, «arrastrada por la justicia española. «Se trata de una detención ilegal hecha por fuerzas de seguridad de un estado de la UE, arrastradas por la actuación contraria al derecho europeo del Estado español».

«España ha forzado de nuevo una detención ilegal en un estado europeo, hoy Italia tiene un preso político» concluye el número dos del Consejo de la República (CxR), la entidad presidida por Puigdemont, desde la que Comin se ha apresurado a intentar rentabilizar los efectos de la detención.

Para ello, el número dos del CxR destacaba que la convocatoria de una gran manifestación de protesta contra la detención de Puigdemont a celebrar en Barcelona este fin de semana, «la lidera el Consell». El caso es que la convocatoria la había anunciado una hora antes la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, en la concentración de protesta organizada a primera hora del viernes.

«No tenemos ningún problema en acordar con los partidos y las entidades» su participación en la manifestación del domingo, añadía Comin. Pero también dejaba claro que «todos han entendido que la iniciativa tiene que llevarla el CxR». Una entidad que sigue sin obtener el respaldo popular soñado por Puigdemont, ni el protagonismo político que Junts quiso darle en la negociación de la investidura.

La mesa de diálogo, en juego

Desde el partido también se aprovecha la detención para cuestionar la buena voluntad «del Estado» y, por extensión, del Gobierno, en la mesa de diálogo. Lo hacía el secretario general de JxCat, Jordi Sánchez, en la concentración de protesta en Barcelona. Y lo repetía Laura Borràs en Cerdeña minutos después de que Puigdemont abandonara la prisión.

La detención de Puigdemont «demuestra una vez más la mala praxis de los órganos jurisdiccionales españoles, que ignorando una orden del Tribunal General de la UE han tenido activa y ejecutiva una orden de extradición». Sánchez criticaba también «la actitud del Gobierno» por avalar con su comunicado «esa mala praxis».

Pero el objetivo real de sus críticas no es el Gobierno de Pedro Sánchez, si no la negociación abierta por ERC con ellos. «No es el camino para abrir ni reforzar espacios de diálogo y negociación. No se puede mantener un diálogo dando amparo a la persecución política».

«En cualquier proceso de paz» añadía Borràs, «se produce un parón en las hostilidades». Pero la detención de Puigdemont demuestra, a su juicio, que el diálogo con el Gobierno «es puro marketing».

Te puede interesar

Comentar ()