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Aragonés asume el referéndum pero reprocha a la CUP intentar imponer una fecha

La CUP exige a Aragonés un nuevo referéndum para "no perder el tren de Escocia"

El líder de la CUP, Carles Riera, reclama un nuevo referéndum a ERC EFE

«Ustedes exploren lo que quieran, pero mientras no perdamos el tiempo y emplacemos al conjunto del movimiento independentista para empezar a preparar las condiciones de lucha». El líder de la CUP, Carles Riera, ha querido romper el espejismo que para los antisistema supone la mesa de diálogo entre Gobierno y Generalitat y ha dejado claro a Pere Aragonés que solo podrá contar con ellos para aprobar los presupuestos de la Generalitat si no está dispuesto a volver a la confrontación para forzar un referéndum de independencia.

Y la primera prueba se la pondrá en el Debate de Política General, en el que la CUP llevará a votación una propuesta de resolución sobre la celebración de un nuevo referéndum de independencia en esta legislatura. Un texto que afirma «el Parlament se compromete a celebrar un referéndum de autodeterminación antes de que acabe la XIV legislatura y, por tanto, insta al Govern a iniciar inmediatamente los trabajos para garantizar su realización».

Fieles al acuerdo

Una iniciativa que no ha gustado a ERC aunque el presidente catalán no ha rechazado en ningún momento la necesidad de un referéndum. Aragonés ha reprochado a los antisistema que se enteró de la propuesta «por la prensa» y ha advertido que el pacto de investidura «no hablaba de fechas, era muy claro y lo cumpliremos».

En un lenguaje extremadamente cuidadoso, para no molestar la grupo con el que quiere aprobar los presupuestos de 2022, Aragonés ha criticado que «las propuestas nuevas se tienen que trabajar, no plantearlas en público» porque «puede dar la sensación de que se hacen por un posicionamiento político en el debate parlamentario».

Aragonés ha argumentado, para frenar las prisas de sus socios, que «tenemos que generar las condiciones, pero trabajemos en la correlación de fuerzas y después vendrán las concreciones de calendario. Eso es lo que recoge el acuerdo y lo que haremos».

El calendario escocés

El referéndum «es el elemento que tensa más al Estado, crea un horizonte para el país y es legible para comunidad internacional» ha argumentado Riera para defender la propuesta. Pero además, ha advertido el antisistema «Escocia tiene previsto un referéndum en 2023 y tras el brexit es probable que gane independencia».

Lo que a juicio de Riera crea una «ocasión» que el independentismo «no puede desaprovechar». «Hay que sincronizar» los movimientos secesionistas de Cataluña y Esocia, ha añadido pidiendo a Aragonés que «no pierda el tren de Escocia. Ponga fecha al referéndum y preparémonos».

Bofetada a Giró

Previamente, el líder del PSC, Salvador Illa, ha abierto el debate con críticas a la falta de diálogo del Govern Aragonés y una sonora bofetada al conseller de Economía de la Generalitat, Jaume Giró. Illa ha criticado la negativa de Aragonés a abrir el diálogo en Cataluña y su oposición a la ampliación de El Prat, al tiempo que elogiaba al vicepresidente Jordi Puigneró por su «valor» al apoyar la ampliación del aeropuerto. Pero la mayor bofetada se la ha llevado Giró, con el que paradójicamente se ofrecen los socialistas a pactar los presupuestos de la Generalitat.

«Usted viene de donde viene» le ha espetado refiriéndose a su pasado como directivo de LaCaixa. «No pasa nada, pero da la sensación de que tiene que hacerse perdonar, no hace falta que sea el más independentista y el más de izquierdas de la cámara».

Una advertencia que el socialista ha concluido señalando la contradicción entre ambos términos. «Ser independentista y de izquierdas no casa, el independentismo es egoísta y la izquierda solidaria».

Illa ha recriminado a Aragonés ser «más de lo mismo» tras una década de proceso independentista y le ha advertido que «el futuro de Cataluña será muy diferente de como lo dibujan» en referencia al compromiso independentista ratificado 12 horas antes por el presidente catalán.

Vox equipara a Illa y Rufián

La vuelta la ha recibido Illa del líder de Vox en el Parlament, Ignacio Garriga, que ha acusado a los socialistas de ser la muleta del Govern independentista. «Illa es tan útil al separatismo como Gabriel Rufián lo es a Pedro Sánchez en el Congreso» ha advertido Garriga, «un bastón para mantenerse en el poder. No hay diferencia entre independentistas y el partido socialista».

Los socialistas han sido también el blanco del líder catalán del PP, Alejandro Fernández, que ha recriminado a Illa haberse convertido en «los palmeros de Esquerra». Fernández les ha acusado además de secundar el proyecto secesionista al «flirtear con la idea de que la Monarquía, la justicia y la policía son fascistas».

Jaime I el pacifista

En este contexto, el popular ha denunciado la criminalización de la comisaría de la Policía Nacional de Vía Layetana, acusando a los socialistas de «aceptar la tesis de que los edificios cometen torturas o peor, que los policías que ejercen ahora tienen responsabilidad de lo que pasó hace 50 años». Con ese argumento, ha añadido, «habría que cerrar todos los sitios que pisó Jaime I el Conquistador, que de pacifista no tenía nada».

Fernández ha denunciado también el discurso independentista sobre la «represión» y el «expolio» del que se declaró víctima Pere Aragonés el día anterior. «No es aceptable que se comparen con Mandela» ha señalado, ni que se compare con los trabajadores catalanes» ha advertido, remitiéndose a su padre, albañil, para concluir que «usted y yo tendríamos que trabajar 700 vidas para trabajar lo mismo».

«No son ni expoliados ni represaliados, son ustedes la alta burguesía nacionalista, insaciables y dispuestos seguir» con el procés «para seguir sacando tajada».

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