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"El Tajo decide": así es el brutal camino de los aspirantes al GEO

La docuserie de Amazon Prime concita los elogios de los agentes por reflejar de forma fidedigna el duro proceso de selección de los funcionarios que aspiran a ingresar en la unidad de élite de la Policía y porque proyecta los "valores reales" del Cuerpo

Escena de la docuserie 'GEO. Más allá del límite', en la que se ve a aspirantes saliendo del agua.

Escena de la docuserie 'GEO. Más allá del límite', en la que se ve a los aspirantes saliendo del agua en uno de los ejercicios. AMAZON PRIME

«Las matemáticas me dicen que me sobran más de 80 policías aquí», advierte el inspector Pelayo Gayol al pelotón de agentes que sueña con ingresar en el Grupo Especial de Operaciones (GEO), la unidad de élite del Cuerpo Nacional. «¿Estáis dispuestos a aguantarlo? Ésa es la gran pregunta. La gran mayoría no deseáis estar aquí; os vamos a ayudar a que lo comprendáis», explica sin rodeos el carismático instructor a los aspirantes al inicio del curso de especialización. Sólo unos cuantos logran la deseada boina roja; la mayoría se queda en el camino.

La escena relatada forma parte de GEO. Más allá del límite, el documental que Amazon Prime Video estrenó el pasado viernes y que retrata en ocho capítulos de forma fidedigna el día a día de los policías que durante siete meses y medio se someten a la exigente selección para formar parte de esta unidad especial. El rodaje se desarrolló en 180 jornadas y ha permitido dar a conocer por primera vez todo el proceso con un seguimiento detallado, preservando tan sólo las imágenes de tácticas avanzadas que puedan poner en riesgo la eficacia de operativos futuros si trasciende cómo se llevan a cabo.

El instructor se quedó corto en su pronóstico: en la edición que refleja la serie televisiva no pasaron el corte definitivo casi 90 de los 100 aspirantes que previamente habían superado las pruebas de aptitud física, conocimientos y personalidad. Es la tónica de lo que ocurre en cada curso, que suele convocarse cada dos años para cubrir las vacantes que se van generando y poder mantener así en torno al centenar de efectivos operativos con que cuenta la unidad.

Hay una imagen que simboliza la dureza del curso de especialización. Al llegar a la base del GEO en Guadalajara, los aspirantes entregan sus pertenencias en una escena similar a la que vive un preso cuando entra en prisión. Pierden su identidad y se convierten en el número que marca el brazalete que deben portar en todo momento.

Conforme van transcurriendo los días son más numerosos los brazaletes que cuelgan de la cuerda situada a la entrada del pabellón donde duermen los aspirantes. Es el gráfico contador de abandonos, algunos cuando apenas han transcurrido unos días. Los instructores evalúan de forma constante a los candidatos, en todo momento, y cuando detectan la más mínima duda en cualquiera de ellos la explotan hasta poner al policía al límite. Nadie que no esté al 100 % seguro de su vocación de servir en el GEO podría superar los siete meses y medio de la formación.

Algunos de los desafíos son brutales. La primera noche, por ejemplo, han de pasar un rato a remojo en el Tajo, a temperaturas casi bajo cero, mientras los instructores comentan en tono jocoso la buena suerte que tienen por estar apreciando la «bonita luna» que ilumina un río que marcará el futuro de muchos de estos policías. «El Tajo decide», sentencia el instructor Pelayo.

Es sólo una prueba para empezar a calibrar sobre todo la fortaleza mental de los que aspiran a participar en los operativos policiales más delicados, como intervenciones en atracos, secuestros o misiones antiterroristas. El último cometido relevante fue la evacuación de los españoles y colaboradores afganos el pasado mes de agosto tras conquistar los talibanes Kabul, lo que les valió la concesión de una medalla pensionada y el reconocimiento de la sociedad. En ella ‘debutaron’ algunos de los aspirantes que la serie retrata en su camino hasta convertirse en operativo del GEO.

Hay otra escena que no pasa desapercibida al espectador. Después de la intensa actividad de los primeros días, acompañada de escasas horas de sueño, toman asiento en una sala a oscuras para ver Europa, la película con la que cerró su trilogía el director danés Lars von Trier. Si alguno se duerme se vuelve a proyectar desde el principio hasta conseguir que se vea sin que nadie cierre los ojos.

Un «ejercicio de transparencia»

«Es un ejercicio de transparencia y en este caso es una excelente oportunidad para trasladar a la sociedad española que tenemos una policía moderna, formada, preparada y sobre todo con una enorme vocación de servicio público y de protección y ayuda a los ciudadanos«, resaltó en la presentación de la docuserie el comisario principal Javier Daniel Nogueroles, jefe del GEO desde marzo de 2017. Entre otros destinos, el mando había ocupado con anterioridad la jefatura de Unidades de Intervención Policial (UIP) -conocidas como ‘Antidisturbios’- en varias bases.

«[La serie] va a eliminar el cliché de que en este tipo de unidades lo más importante es el músculo y la fuerza física, que se ve tanto en televisión», opinó Pelayo Gayol, el director del curso de especialización. Número uno de su promoción de ascenso a inspector (218 agentes), el funcionario subraya durante toda la serie su dedicación total al trabajo y su experiencia en algunos operativos como el desplegado en Leganés tras el 11-M, en el que murió el subinspector del GEO Francisco Javier Torronteras. Éste falleció el 3 de abril de 2004 a consecuencia de una explosión que también acabó con las vidas de siete presuntos terroristas.

El inspector Pelayo (a la izquierda, con parte superior oscura) dirigiéndose a los aspirantes. AMAZON PRIME

Al curso que narra la docuserie optaron inicialmente 300 agentes, de los que sólo fueron seleccionados 100 para realizarlo. Es la primera gran criba en la búsqueda de los funcionarios que se adapten al perfil que se requiere para formar parte de esta prestigiada unidad, en la que se exige resistencia física, capacidad mental, constancia, sacrificio, disposición absoluta y compañerismo.

A las vacantes que se convocan cada dos años pueden aspirar los funcionarios de las escalas básica y subinspección que no se encuentren en suspensión firme de funciones o en situación de segunda actividad. El único requisito específico que se exige es estar en posesión del permiso de conducir de la clase B y el compromiso de mantenerlo en vigor durante el tiempo de permanencia en puestos de trabajo de la especialidad.

Correr 8 kilómetros en menos de 38 minutos

Para tener opciones de llegar al curso hay que superar previamente diversas pruebas. La primera es la de la aptitud física, en la que el candidato ha de correr ocho kilómetros en no más de 38,01 minutos (la máxima puntuación se alcanza con 35 minutos o menos), nadar 50 metros en estilo libre por debajo de los 40 segundos, superar un circuito de velocidad-agilidad en un máximo de 11,2 segundos, saltar verticalmente al menos 53 centímetros y hacer como mínimo 12 dominadas (desde la posición de suspensión pura con las palmas al frente y total extensión de brazos y piernas se flexionan los brazos asomando la barbilla por encima de la barra, extendiendo luego totalmente los brazos).

Los agentes que no obtienen al menos tres puntos en cada una de las cinco pruebas quedan inmediatamente apeados. Las marcas que se exigen son las mismas para hombres y mujeres. Algunas féminas han logrado superar las pruebas y llegar al curso de especialización, pero ninguna terminó siendo seleccionada. Los GEO son una de las escasas unidades de la Policía Nacional en las que sólo hay presencia masculina en sus filas.

Ninguna mujer ha logrado superar el curso de especialización para ingresar en el GEO, la unidad de élite de la Policía Nacional

Los funcionarios que son declarados aptos en las físicas han de enfrentarse a un examen de conocimientos tipo test con preguntas extraídas de un manual operativo previamente publicado en la web de la División de Formación y Perfeccionamiento. El siguiente filtro es la prueba en la que se valora la personalidad del aspirante teniendo en cuenta las características del trabajo a desarrollar y se concluye con la entrevista de personalidad, con la que se determina la idoneidad de los candidatos.

Sólo los que superan estas cuatro pruebas pueden participar en el curso que, desarrollado en 30 semanas lectivas, abre la puerta para ingresar en el Grupo Especial de Operaciones. De los 300 que aspiraban en la última edición, 12 recibieron el título que acreditaba haber superado el proceso selectivo. En la anterior, en 2018, se contabilizaron 400 solicitudes y alcanzaron la meta 13.

Los agentes que aprueban el curso de especialización y son destinados al GEO deben permanecer tres años continuados en la sección operativa de dicha unidad. Transcurrido dicho periodo de tiempo deberán superar las pruebas de revalidación, con una vigencia de dos años. Y así sucesivamente, como ocurre también en las UIP.

«Valores reales de la Policía»

Frente a las críticas que despertó entre los propios policías la serie de ficción Antidisturbios, dirigida por Rodrigo Sorogoyen, el trabajo de David Miralles sobre la unidad de élite de la Policía está concitando elogios. «Ha logrado un equilibrio entre la discreción que requiere una unidad táctica de las características del GEO con la creación de un contenido atractivo para la audiencia y en la que están representados de forma fiel los valores y el trabajo diario de una de las unidades policiales de élite más reconocidas del mundo», ha destacado Jupol.

El sindicato mayoritario en el Cuerpo Nacional considera que la obra refleja los «valores reales» de la Policía como la entrega, la dedicación, el compañerismo, el afán de superación o el nivel de exigencia y presenta a los GEO «a la altura de las mejores unidades de operaciones especiales del mundo». «Ésta y no otras representaciones o estereotipos presentados anteriormente es la realidad de los miembros que componen la Policía Nacional y sus unidades», dice Jupol en velada alusión a la ficción de Movistar sobre el trabajo de los antidisturbios.

La organización sindical valora el trabajo de la unidad y la disposición de su comisario principal, si bien lamenta que no se permita la reincorporación de manera voluntaria a los agentes del GEO que ascienden a subinspector. «Es una pena porque a nivel operativo se ha gastado mucho dinero en su formación. De nada sirven en una oficina de denuncias o en un zeta personas que saben asaltar barcos, abordar aeronaves y saltar en helicóptero. Sería muy útil que no se pierda», dicen a este diario fuentes del sindicato.

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