España

La Guardia Civil toma el barco de Greenpeace y permite la entrada en España del buque cargado con gas

Activistas de Greenpeace intentan bloquear la llegada a Valencia de un buque cargado de gas.

Activistas de Greenpeace intentan bloquear la llegada a Valencia de un buque cargado de gas. EFE/GREENPEACE/PEDRO ARMESTRE

El capitán del barco de Greenpeace queda en libertad investigado por desobediencia

La Guardia Civil ha tomado esta tarde el control del barco «Esperanza», de Greenpeace, que desde esta mañana impedía que un barco con gas licuado atracara en el puerto de Sagunto, han informado fuentes de la Autoridad Portuaria de Valencia (APV).

La actuación de los agentes, que ha sido autorizada por un juez de Sagunto, se ha realizado después de que los agentes accedieran al barco y pidieran a los activistas de Greenpeace que depusieran su actitud, que solo cedieron el control del barco tras la decisión judicial.

Sobre las 11.15 horas de esta mañana, el «Esperanza» impidió las maniobras de atraque en el puerto de Sagunto del barco «British Merchant», con una carga de 60.000 toneladas de gas natural licuado, cuyos mandos, que para evitar incidentes, decidieron permanecer en alta mar.

Fuente de APV han indicado a EFE que se ha respetado el derecho de protesta de Greenpeace, pero ante la negativa del barco «Esperanza» de abandonar el puerto se requirió la actuación de la Guardia Civil para que el «Merchant» pudieran realizar una «maniobra autorizada».

Esta tarde, tras conocer la decisión judicial, los ecologistas han cedido de forma pacífica el control del barco a los agentes de la guardia Civil, que alrededor de las 20 horas han iniciado su traslado de la embarcación a otra zona del puerto para facilitar el atraque del buque con gas licuado.

Así empezó la protesta

Activistas de Greenpeace habían bloqueado este martes la entrada de un buque cargado con 138.000 metros cúbicos de gas licuado al puerto de Sagunto (Valencia) para exigir el fin de los combustibles fósiles y denunciar la dependencia de España del gas fósil.

Los participantes en esta acción han entrado al puerto y se han anclado junto a la planta de regasificación de Enagás para impedir la entrada del barco, procedente de Estados Unidos, y han pintado en un lado del buque el lema «NO + GAS», mientras un escalador se ha encaramado al ancla del barco.

La protesta se ha realizado en el contexto del Consejo Europeo extraordinario que se celebra en Luxemburgo, donde los ministros de Energía se reúnen para tratar el impacto del aumento de los precios de la energía y las posibles soluciones, y al que exige abordar la escalada de precios desde la raíz y que los gobiernos apliquen medidas urgentes para proteger a las personas vulnerables.

Asimismo, a menos de una semana del inicio de la cumbre climática en Glasgow, Greenpeace ha denunciado la dependencia de España del gas fósil, «causante de la subida del precio de la energía y de la emergencia climática».

Greenpeace realiza esta protesta en su buque «Esperanza», que ha ubicado en la bocana de acceso y desde el que sobre las 11.15 horas cuatro embarcaciones neumáticas han salido con la intención de entorpecer la entrada del metanero «British Merchant», que permanece a la espera en aguas del puerto, según indican fuentes del entorno portuario y de la Autoridad Portuaria de Valencia.

Los activistas fueron advertidos por la Guardia Civil y la Policía de que estaban incumpliendo la legalidad al impedir la operativa de un buque y ocupar una zona portuaria sin autorización.

En plena crisis de precios

Greenpeace exigía a Enagás (operadora de la red de gas) y a las empresas energéticas un plan de abandono progresivo del gas fósil (gas natural), y advierte de que ya se están viviendo las consecuencias de esta crisis, tanto en la economía global, como en la nacional, afectando a toda la población por los continuos récords de subida de precios en la factura eléctrica.

A esta crisis de precios se le suma la emergencia climática y Greenpeace señala que en concreto, de media, la planta de Sagunto es responsable de unas 4,5 millones de toneladas de emisiones directas anuales de CO2.

Denuncia que el gas no es un combustible ni limpio ni de transición, sino «un potente emisor de gases de efecto invernadero compuesto fundamentalmente por metano, un gas con un potencial de calentamiento global a los 20 años, 84 veces superior al del CO2», y en su proceso de extracción y transporte hay filtraciones de metano, y también produce CO2 durante su quema para los diferentes consumos.

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