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El Gobierno se enfrenta a un nuevo problema en la crisis energética con el bloqueo de los gasoductos

Debe renovarse el acuerdo del gasoducto de Argelia y Marruecos

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares. EXTERIORES

Moncloa viaja al norte de África este jueves para no añadir un nuevo problema a la crisis energética que atraviesa toda Europa. Con los carburantes y el precio de la electricidad disparados, el suministro de gas para los próximos meses, coincidiendo con el invierno, se antoja indispensable para no tener problemas de abastecimiento y evitar así que el coste por encender la calefacción sea otro quebradero de cabeza para millones de españoles.

El Ministerio de Exteriores va a subirse a un avión para mantener diversas reuniones con Argelia y Marruecos, que mantienen una nueva guerra diplomática y que ha provocado que parte del suministro de gas que proviene de África penda de un hilo.

El pasado agosto Argelia adoptó la decisión de cerrar el grifo por el gasoducto de Magreb-Europa, que circula por todo Marruecos y desemboca en Tarifa (Cádiz), con una capacidad de 11 bcm (mil millones de metros cúbicos de materia prima). El ministro energético argelino, Mohamed Arkab, dio a entender que el acuerdo del tubo no iba a renovarse (caduca el 31 de octubre) por lo que Marruecos, España y Portugal deberían buscarse otras alternativas de transporte de gas. 

Relaciones internacionales

Pero para que eso no ocurra, el ministro José Manuel Albares Bueno y su equipo visitarán Marruecos y Argelia con el fin de llegar a un acuerdo y conseguir que el gas circule por la infraestructura, coincidiendo con el comienzo de la época más fría en nuestro país. 

Fuentes gubernamentales explican a este periódico que las reuniones se producen “al más alto nivel para repasar los principales temas de la agenda bilateral, regional e identificar sectores en los que podamos profundizar nuestra relación bilateral”. 

Y, obviamente, la energía es la mayor de las preocupaciones en estos momentos para el Ejecutivo, que ve como la inflación se ha disparado por el precio de los carburantes o la factura eléctrica. “Nuestra intención de reforzar nuestra relación energética y por eso viaja acompañado de dos actores principales del sector energético español y apostar por sectores innovadores en consonancia con la transición energética”, apuntan las mismas fuentes.

Cabe recordar que Argelia sigue siendo uno de sus principales proveedores de gas natural, con una cuota de mercado del 29% en 2021. De no llegar a buen puerto las negociaciones, la capacidad de suministro de gas de Argelia a España disminuirá casi a la mitad y pasará a contar con una sola vía de salida. Esto, a su vez, implica que no podrán aumentar su cuota de mercado si uno de sus competidores se ve forzado a interrumpir el suministro.

Rearme de suministro

España, desde hace tiempo, sabe de los problemas que esta situación pudiera tener en los próximos meses y movió ficha para asegurarse gas desde noviembre a marzo. En concreto, ha aumentado la reserva obligatoria de GNL que ha de mantenerse en invierno, que pasará de un volumen equivalente a 3,5 días de consumo a un máximo de 5,5 días, ante las tensiones esperadas en el suministro. Con todo, España no las tiene consigo y fuentes del Ministerio de Energía confirmaron que nuestro país podría “tener falta de suministro” a corto plazo. 

Naturgy, la gran operadora gasista en España, ya trazó un plan para resolver la problemática y suministrar gas a toda la Península Ibérica sin problemas. “Nos habíamos anticipado desde hace dos años, para en caso de que no se renovaran los acuerdos se pudiera traer gas hasta España a través de Medgaz (la compañía elevó su participación) y a través de barcos. 

De hecho, Naturgy no acudirá a las reuniones entre los representantes políticos de Argelia, España y Marruecos. En otras ocasiones, Francisco Reynés se desplazó hasta dichos países para limar asperezas y garantizar el suministro gasístico. Otras fuentes del sector lamentan que “la situación que se vive sea política y todo se mueva por intereses”.

Putin también cierra el grifo

Las mismas fuentes escenifican la problemática del gas con la política y lo que está ocurriendo con la materia prima en Rusia. No es una novedad que Vladimir Putin abra o cierre a su antojo el grifo hacia Europa, pero con esta crisis sin precedentes, el presidente ruso eleva aún más la tensión que se vive en el Viejo Continente. 

Así, el Gobierno obligó a Gazprom, empresa de gas rusa, a no aumentar el volumen de ventas a Europa, una vez que en los países del norte ya hay temperaturas bajas y otros hacen previsiones para los peores meses del año climatológicamente hablando.

China demanda gas

Y por si fuera poco, China. El país asiático quiere mostrar su cara afable y pretende descarbonizarse, tras los últimos ultimatums lanzados por la comunidad internacional. Y en ello está, pero todo tiene un coste. Si no utilizan carbón, dependen del gas.

El año pasado, coincidiendo con la borrasca Filomena, decenas de barcos cargueros de GNL cambiaron el rumbo y se desplazaron hasta las costas chinas ya que los contratos eran más suculentos que los que pagaba Europa.

Según la consultora Drewry, las importaciones de la materia prima al país asiático alcanzaron durante el pasado verano niveles récord, desplazando a Japón como principal importador de GNL del mundo.

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