Economía

La inflación provocada por la crisis energética deja en papel mojado las previsiones económicas del Gobierno

Los expertos no prevén en el corto plazo una reducción de los precios energéticos

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. Alberto Ortega / Europa Press

El Índice de Precios de Consumo (IPC) ha escalado este mes de septiembre un 4% por encima del registrado hace un año, según ha revelado este miércoles el Instituto Nacional de Estadística (INE). Supone la mayor escalada de la inflación en 13 años, desde 2008, y siembra la duda: ¿cuál es el techo del alza de los precios?

Hasta ahora, los economistas han mantenido que el importante incremento que los precios están experimentando este año es algo coyuntural, temporal. Lo consideran así puesto que está ligado a factores muy puntuales como la recuperación del consumo tras la pandemia, que ha provocado cuellos de botella a la hora de conseguir algunos materiales, y el alza de los precios de la luz, entre otros.

Por eso, no temen a una subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE). Pero esta inflación sí pone en jaque las previsiones macroeconómicas del Gobierno, que Nadia Calviño «actualizó» la semana pasada, entre comillas puesto que dejó invariable el crecimiento del PIB español este 2021 en el 6,5% que ya estimaba en julio. Dos días después, el INE rebajó 1,7 puntos el crecimiento del PIB español en el segundo trimestre, hasta el 1,1%.

A raíz de esa corrección del INE, el Banco de España anunció este lunes que va a revisar sus propias previsiones sobre la economía española, ya que hasta ahora se basaban en un PIB superior al que realmente se registró. Estos cambios en las previsiones macro no son baladíes puesto que condicionan directamente la negociación de los presupuestos generales del Estado (PGE), que estos días están debatiendo los dos socios de Gobierno, PSOE y Podemos y que deberían aprobarse en el Consejo de Ministros próximamente.

El alza de la inflación, además, repercute directamente en cuánto va a tener que desembolsar el Gobierno en pensiones, ya que desde el 1 de enero de 2022 las pensiones estarán ligadas al IPC medio del año anterior, como aprobó el Ejecutivo en julio. También afecta a su gasto en en sueldos de funcionarios. Pedro Sánchez ha prometido en diferentes ocasiones que compensará el incremento de la inflación a los trabajadores públicos.

Es decir que el aumento de la inflación repercutirá directamente en los gastos que el Estado deberá asumir el próximo año. Y estos, a su vez, condicionarán las cuentas que el Ejecutivo debe sacar adelante con apoyo parlamentario.

La influencia del precio de la luz en la inflación

Según un informe del Banco de España, la subida del precio de la luz es el responsable de casi el 30% de la inflación. El mismo documento recalcaba que la contribución del precio de la electricidad a la subida del IPC en los últimos meses en España es superior a la observada en otros países del entorno, sobre todo, porque el precio de la electricidad al que hacen frente los hogares españoles es sustancialmente más volátil.

«Entre diciembre de 2020 y junio de 2021, los precios del mercado mayorista aumentaron un 98,5%. De este incremento, el encarecimiento de los permisos de emisión de CO2 explicaría una quinta parte, y los mayores precios del gas, casi la mitad. Ello habría repercutido sobre los precios del mercado minorista, de modo que el encarecimiento de la electricidad en los seis primeros meses del año habría contribuido en casi un 30% al repunte de 3pp [puntos porcentuales] observado de la inflación general», explicó la entidad.

Los altos precios de los carburantes han sido determinantes para que el Gobierno tenga un serio problema a la hora de cumplir su hoja de ruta económica. A pesar de que Pedro Sánchez dijo que los españoles pagaríamos la misma factura de la luz a finales de diciembre que en 2018.

El Gobierno busca fórmulas cortoplacistas

Pero con el precio del mercado mayorista disparado, debido a la escalada incesante del coste por comprar gas y con los derechos de emisión de carbono a la atmósfera completamente disparados, el Ejecutivo ha aprobado diversas medidas para aliviar la crisis energética. Así, el Gobierno ha eliminado diversos impuestos como el de la generación eléctrica o la rebaja del IVA. También optó por eliminar los llamados beneficios caídos del cielo tanto en el dióxido de carbono como en las centrales nucleares.

Sin embargo, a pesar de que el Gobierno ha insistido en que dichas aprobaciones aliviarán la crisis en el mercado eléctrico, la realidad es diferente. Si bien la reducción de impuestos y la eliminación de los impuestos caídos del cielo a las nucleares fueron sacadas adelante por decreto ley y son de carácter inmediato, las otras han de pasar por el Congreso. Es decir, como muy pronto no serán aprobadas hasta finales de año.

Entre las que han de debatirse en la Cámara Baja está el fondo a las renovables, que supondrá un alivio para los españoles de otros 7.000 millones de euros y que pagarán las empresas energéticas que más contaminen, y la supresión de los beneficios caídos del cielo del dióxido de carbono. 

En este sentido, el sector energético duda de que las medidas aprobadas por el Gobierno sean realmente efectivas. El experto en dicha materia Pablo Foncillas explicó a El Independiente en una entrevista que las energéticas “son la punta del iceberg que sostiene todo un sector que va mucho más allá de ellas mismas”, y forman parte de “un conjunto mucho más amplio, de un tejido empresarial mucho más extenso, con jugadores o actores grandes, medianos y también pequeños”.

Además, fuentes del sector eléctrico alertan de que la rebaja del IVA no ha cubierto ni la mitad del encarecimiento de los últimos meses. “La subida es de 30 euros en el usuario medio por lo que la bajada coyuntural del IVA es de apenas 9,5 euros, que no es ni el 50%”, remarcan. Es decir, el recorte medio que supone la eliminación parcial del gravamen (8 euros) no es ni la mitad de la subida media de la factura de junio. Las mismas fuentes explican a este medio que la decisión de bajar el impuesto se notará “a corto plazo” pero que el sistema “requiere una reforma fiscal profunda justa para paliar estos desbarajustes”.

Las materias primas, disparadas

Pero el mercado mayorista eléctrico, que ha encarecido su precio un 250% en el último año, no es el único quebradero de cabeza para el Gobierno, que ve cómo la cesta de la compra se encarece históricamente por culpa de la energía.

El barril de petróleo también se ha apreciado un 40% en lo que va de año, dejando el precio de la gasolina en máximos históricos. Las previsiones de los analistas no son halagüeñas y esperan que en diciembre el Brent, barril de referencia en Europa, supere la barrera de los 80 dólares. Esto se traduce en que llenar el depósito de la gasolina es un 25% más caro que hace justo un año.

El gas, que repercute directamente en el mercado eléctrico porque se crea energía a través de las centrales de ciclo combinado, continúa con su encarecimiento. El último boletín de precios de mercados de GasINDUSTRIAL, correspondiente al periodo del 11 al 24 de septiembre de 2021, señala un incremento del 27,9% en la media de los precios de los hubs europeos hasta los 65,00 €/MWh, 14,19 €/MWh más que en la quincena anterior.

Y estos precios, desafortunadamente, van a ir a más. Europa, América del norte y Asia encaran el invierno, y las calefacciones y sistemas de climatización de miles de millones de hogares, oficinas y espacios recreativos estarán funcionando durante buena parte del día, por lo que la demanda será aún mayor y se repercutirá en su coste. Además, los principales gasoductos como Rusia o Argelia amenazan con incrementar el precio ya que los países propietarios manejan a su antojo el grifo al resto de países dependientes.

El encarecimiento de las materias primas ha llegado hasta el carbón, un material que apenas estaba en desuso ya que es uno de los más contaminantes a la hora de generar energía. Pero ante la crisis gasística, la demanda se ha incrementado y el precio de la tonelada métrica se ha triplicado, ascendiendo hasta los 240 dólares.

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