Los Juegos Olímpicos de Invierno Barcelona-Pirineos con los que un día soñó el ex alcalde Jordi Hereu tienen cada vez más oposición, pese al apoyo oficial del Gobierno y la Generalitat a la candidatura, que aspira a acoger los JJOO de 2030. El proyecto despierta recelos en Aragón, que aspira a compartir protagonismo con Cataluña si la candidatura sale adelante, en las comarcas afectadas, recelosas de las infraestructuras que se proyectan, entre los ecologistas, en el actual Ayuntamiento de Ada Colau y también en el principal socio del ejecutivo independentista, la CUP.

El último en sumarse a esa oposición ha sido el atleta Kilian Jornet, estrella mundial de las carreras ultra trail criado en un refugio de montaña de la Cerdaña. «No es lo que necesita el Pirineo hoy en día. Los juegos de invierno se tiene que hacer donde haya nieve y aquí en 2030 no habrá nieve» ha advertido Jornet este miércoles en la presentación del manifiesto StopJJOO.

El manifiesto de la plataforma StopJJOO presentado este miércoles critica el proyecto porque «no responde a las necesidades» del Pirineo. Denuncia que «se está llevando a cabo con secretismo y opacidad, sin la participación de la población del territorio e impulsada por los lobbys económicos».

Compromiso del Govern

La plataforma nació formalmente apenas un mes después de que el gobierno catalán oficializara su deseo de reemprender el proyecto de juegos de invierno que Generalitat y Ayuntamiento arrastran desde 2010. Pere Aragonés pidió formalmente al presidente del Comité Olímpico Español su apoyo a la precandidatura catalana, en una carta convenientemente filtrada a RAC1.

El proyecto siempre ha contado con el apoyo de los tres grandes partidos catalanes: CiU y ahora JxCat, ERC y PSC. Pero decayó en 2015, cuando Ada Colau llegó al Ayuntamiento. Renunciar a la candidatura olímpica fue una de sus primeras decisiones, pese a las quejas de nacionalistas, republicanos y socialistas.

En 2018, la Generalitat reemprendía el proyecto con la presentación de un estudio previo ante el COI, y reclamaba el apoyo del Gobierno pese a la congelación de las relaciones institucionales provocada por el referéndum del 1-O meses antes. Esta primavera, ERC y JxCat incluían de nuevo el proyecto en su pacto de legislatura. Con una salvedad, la celebración de una consulta en las comarcas afectadas.

En septiembre, un nuevo revés. Pedro Sánchez atiende a las quejas del presidente de Aragón, Javier Lambán, indignado por un nuevo proyecto de candidatura que obvia al Pirineo aragonés. En Zaragoza, Sánchez dejó claro que la candidatura a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030 en el Pirineo es un proyecto «de país, de Estado», en el que Aragón y Cataluña están directamente implicadas «en pie de igualdad».

El argumento climático

La plataforma y el manifiesto presentados este miércoles no apela a cuestiones políticas, sino sociales y medioambientales. Señalan que el tercer informe sobre el cambio climático en Cataluña avisa que la temperatura subirá entre 0,7ºC y 2,1ºC y las precipitaciones caerán un 6,8% entre 2031 y 2050. «Las estaciones de esquí del Pirineo, que ya dependen en buena medida de la producción artificial de nieve, no serán viables a medio plazo. No tiene sentido destinar más inversiones».

Cuestionan además que la candidatura solo servirá para impulsar el turismo, que potenciará las emisiones de gases de efecto invernadero y reclaman que esas inversiones se destinen a garantizar un cambio de modelo económico en la zona que vuelva a hacer rentables las explotaciones agrarias y ganaderas.

La sombra de la CUP

Aunque detrás de las quejas medioambientales, la omnipresencia de nombres relacionados con la CUP introduce dudas sobre la neutralidad de la plataforma. Junto a Kilian Jornet y la también alpinista Araceli Segarra, nombres destacados de la CUP firman el manifiesto. Empezando por el portavoz de la plataforma y regidor antisistema de Bellver de Cerdanya, Bernat Lavaquiol, la ex diputada Mireia Boya, o el alcalde de Berga, Iván Sánchez. Además del cantate Titot.

«Por mucho maquillaje que pongan, por muy verdes que pinten sus mentiras, los JJOO de invierno no son ni serán sostenibles y menos servirán para responder a las necesidades del Pirineo» advertía Lavaquiol en la presentación de la plataforma el pasado julio. El regidor de la CUP iba más allá y denunciaba que la candidatura olímpica solo servirá para convertir el Pirineo «en un parque temático para el área metropolitana» y denuncio que el proyecto se ha gestado «desde oscuros despachos de Barcelona y presionados por lobbys de la construcción y el turismo».

No piensan igual las diputaciones de Lleida y Girona, ni los consejos comarcales afectados, que apoyan la candidatura. Aunque la última palabra la tendrán, aseguran desde el Govern, los vecinos de la zona.

La consulta, Barcelona sí pero no

Una consulta en la que sí participarán las comarcas pre-pirenaicas del Berguedà y el Ripollés, como había reclamado StopJJOO, pero no Barcelona, pese a las demandas en este sentido de la alcaldesa Colau. Lavaquiol explicó este miércoles que la plataforma StopJJOO tiene el compromiso de la consejera de Presidencia, Laura Vilagrà, para que el referéndum vinculante incluya todas las comarcas del Pirineo y las dos señaladas, pero no a los vecinos de Barcelona.  

Colau reclamó este verano que esa consulta incluya a los vecinos de la capital. «Me parece lo mínimo exigible» advirtió en Nació Digital. Si se hace una consulta en los Pirineos y se pide a Barcelona que acompañe el proyecto poniendo el nombre de la ciudad, que también se consulte a la ciudadanía de Barcelona».

La fecha y la pregunta concreta de la consulta están por definir, pero está previsto que la votación se haga durante el segundo trimestre de 2022. Segons Lavaquiol, la consejera también se habría comprometido a que la pregunta de la consulta sea binaria, es decir, «sí» o «no».