Cataluña

Con goteras y sin fibra óptica: así se trabaja en la comisaría de Vía Laietana que ERC quiere condenar

Agentes antidisturbios, en la comisaría de la Policía Nacional en Via Laietana.

Agentes antidisturbios, en la comisaría de la Policía Nacional en Via Laietana. EUROPA PRESS

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, anunciaba ufano este martes un acuerdo con el PSOE para apoyar los Presupuestos Generales para el 2023 a cambio, entre otras cosas, de la retirada de una partida de 8 millones de euros destinada a obras de mejora de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña. El edificio, en el número 43 de la Vía Layetana de Barcelona, «necesita una renovación urgente», advierten trabajadores del propio recinto. Pero las obras quedarán ahora en suspenso.

El objetivo de ERC, compartido por todo el independentismo y Podemos, es cerrar la Jefatura para convertir ese edificio, de titularidad estatal, en sede del Memorial Democrático creado por la Generalitat hace una década. Una entidad establecida ahora en el corazón del Barrio Gótico, en un edificio alquilado con un contrato que concluye en dos años.

Esquerra no ha conseguido que el Gobierno acepte traspasar el edificio de Vía Layetana, pero sí que deje de afrontar las obras necesarias para que ese espacio albergue la Jefatura Superior de Policía. «Es la mejor forma de echarnos de allí», señala Marcos Veiras, secretario regional del sindicato Jupol en Cataluña.

«Es una expulsión silenciosa y paulatina» de la Policía. Silenciosa en lo que se refiere a la batalla política. En la calle, recuerdan, la Jefatura se ha convertido en el último lustro en blanco y destino final de todas las protestas del independentismo radical. «No era así hace años», señala un policía retirado que conoce bien el edificio, «todo empezó con Artur Mas y el inicio del procés«.

Con goteras y sin fibra óptica

La partida anulada por ERC corresponde a un plan de renovación del edificio aprobado para el periodo 2020-2025 que debía servir para adecuarlo a sus actuales. Cosas tan básicas como aumentar la capacidad del sistema eléctrico, limitado ahora a una potencia contratada de 125 vatios, la instalación de fibra óptica y la rehabilitación del techo y cubiertas.

No solo por las goteras que afectan a algunas partes del edificio, sino también porque las cubiertas actuales no pueden asumir la carga de los dispositivos de aire acondicionado.

De hecho, la Policía está acometiendo ahora la instalación de fibra óptica en un edificio en el que se concentra toda la cúpula de la Policía Nacional en Cataluña. Una instalación que solo se ha completado en una planta, ahora está en obras la tercera. Y así se quedará si el Ministerio del Interior no destina los fondos comprometidos inicialmente para el próximo año.

Coordinación de operaciones

Se trata de mejoras imprescindibles en un edificio que concentra a la cúpula policial en Cataluña, desde el que se coordinan todas las operaciones del CNP en esta comunidad. En Vía Layetana trabaja, por ejemplo, la Unidad Territorial de Inteligencia (UTI), la responsable de la inteligencia policial.

No solo eso. El edificio acoge además el gabinete técnico y el gabinete de comunicación que dan apoyo al jefe superior de Policía en la comunidad, al subjefe de policía y su equipo, responsables del control de operaciones del cuerpo y todo el cuerpo administrativo de la policía en Cataluña.

La Unidad de Coordinación Operativa Territorial (UCOT) centraliza esa coordinación de operaciones en la comunidad. Junto a ella, toda la división de personal en Cataluña, Y el equipo de seguridad y protección del edificio. Un espacio en el que se celebran las reuniones diarias de coordinación de la Policía en Cataluña.

«Es descabellado», apunta una fuente del cuerpo, «una campaña de acoso y derribo» en la que «lo de menos es el edificio». Buscan, asegura esta fuente «acabar con un símbolo de la presencia del Estado en Cataluña».

Adiós a la de protección de riesgos laborales

En conjunto, más de un centenar de personas, con responsabilidades de peso, que necesitan unas instalaciones con infraestructuras en condiciones. Para empezar, la infraestructura eléctrica y de fibra óptica, que ahora se está renovando. Pero también arreglos en la infraestructura para resolver las goteras y las deficiencias en las cubiertas, a los que debía seguir la adquisición de nuevo mobiliario y material informático.

Sin esas mejoras, el edificio no cumple la normativa de prevención de riesgos laborales, advierte Marcos Veiras. «Aguantaremos unos meses, pero no más». El portavoz sindical no oculta el desánimo que ha generado esta decisión del Gobierno. «Cunde el desánimo y la sensación de abandono» asegura, apuntando que esta es la última gota que colma el vaso, tras la línea roja que supuso el incidente de las vacunas.

El pasado marzo, sindicatos de Policía y Guardia Civil llevaron a la Generalitat ante la justicia por sus resistencias a vacunar a los agentes de cuerpos estatales, mientras se avanzaba en la vacunación de los Mossos. «Ahora, esta decisión nos mina la moral un poco más» añade Veiras, destacando la sensación «abandono por parte del Gobierno».

Recuerda, en este sentido, que el Ejecutivo de Pedro Sánchez sí ha aprobado mejoras para los Mossos, como la ampliación de plantilla hasta los 20.000 efectivos o la jubilación anticipada que les equipara con los cuerpos estatales. «Nos alegramos por ellos, pero nosotros también merecemos ser escuchados».

No confiamos en el Gobierno

En este contexto, el portavoz de Jupol explica que instarán al Gobierno a que revoque la decisión y acabe las obras de acondicionamiento de Vía Layetana, pero reconoce que no tiene ninguna confianza en ser oídos. «No hay ningún gesto, todos los gestos van hacia las pretensiones independentistas».

La consecuencia de esta situación, añade, es «el abandono paulatino de Cataluña» por parte de la propia Administración del Estado, una impresión que confirman otras fuentes conocedoras de la situación en Vía Layetana. Porque estos déficits y la falta de incentivos para consolidar las plantillas en Cataluña derivan en una excesiva movilidad que redunda también en contra del trabajo policial.

Los agentes destinados a Cataluña «se van en cuanto pasa el año» que deben cumplir en destino. «Pocos se quedan, y eso repercute en el trabajo de investigación» explica Veiras. Un trabajo que incluye la competencia en exclusiva sobre todas las tareas de Extranjería -desde los permisos a la investigación de redes de tráfico de personas- pero incluye también las tareas de Información -básicas en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado- la policía judicial y los servicios de protección y escoltas.

Sin alternativas a Vía Layetana

Las fuentes consultadas coinciden además en una queja: «la Generalitat no ofrece alternativas» al espacio de Vía Layetana. Y consideran inviable reubicar esos servicios en la nueva comisaria de la Verneda, ya colapsada según algunos, o en la de Granada del Penedés, en un edificio con tantas o más insuficiencias que el de Vía Layetana.

«No hay posibilidad real de irse» asegura una fuente. La Policía Nacional tiene tres comisarías en Barcelona: Vía Layetana, la Verneda y Granada del Penedés. La Verneda es la joya de la corona, 9.000m² con una inversión de 20 millones de euros inaugurada en 2013 en el distrito de Sant Martí. En la actualidad acoge a todas las unidades de investigación, la policía judicial y extranjería, además de albergar una de las dos oficinas de expedición de DNI de la capital catalana.

La otra se encuentra en la recuperada comisaría de la Granada, en el centro del Ensanche barcelonés. Un edificio con más deficiencias, si cabe, que el de Vía Layetana, en la que se agrupan la Policía Científica, la unidad de Protección Internacional y los sindicatos policiales. Hace dos años que reclaman la instalación de aire acondicionado en sus instalaciones. La respuesta, de momento, es que no hay recursos.

Ni en la Verneda ni en la Granada hay espacio para acoger todos los servicios agrupados actualmente en Vía Layetana, advierten diversas fuentes. La Jefatura, señalada por los independentistas por su condición de sede de la Brigada Política Social durante el Franquismo, no tiene alternativa. Mientras se dirime la batalla política, los funcionarios que trabajan en ella siguen sufriendo las consecuencias.
 

Te puede interesar

Comentar ()