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Chacon presenta Centrem como el "primer partido post procés" para resucitar el catalanismo moderado

Los líderes del nuevo partido catalanista posan con Angels Chacon a la cabeza

«Somos el primer partido post procés«, así se ha presentado este martes Centrem, el nuevo partido catalanista que quiere reunir de nuevo al catalanismo de centro para competir en las próximas elecciones municipales. Una nueva formación que tendrá a la cabeza a la última secretaria general de PDeCat, Àngels Chacon, e integrará al partido heredero de Convergència con otras formaciones nacidas en los últimos años con el objetivo, también, de recuperar ese espacio.

«Tenemos diferentes sensibilidades» ha reconocido Chacon, «pero todos estamos de acuerdo en considerar Cataluña como sujeto político, como una nación, que tiene el derecho y el deber de mejorar su autogobierno». Esas diferencias a las que ha aludido Chacon van desde el independentismo que sigue profesando ella misma, al federalismo de la líder de la Lliga, Astrid Barrio.

Unas diferencias que los promotores de la nueva formación consideran salvadas en el documento ideológico en el que todos han acordado como punto de partida que esa «mejora» sea en el marco autonómico o vía independencia, «tiene que estar encajada en el ordenamiento jurídico, debe ser una solución democrática, legal, y votada por la ciudadanía para tener después reconocimiento internacional».

Congreso fundacional

El próximo 12 de marzo será el siguiente paso, la celebración de un congreso fundacional del nuevo partido, en el que se dirimirá una de los elementos fundamentales para el futuro de la formación: la doble militancia y la integración del PDeCat. Chacon confía en arrastrar a sus ex compañeros de partido en la operación, pero lo cierto es que de momento no cuenta con el apoyo abierto de una de las voces fundamentales, el ex presidente Artur Mas.

Se trata de una operación que los líderes del PDeCat, de la Lliga de Astrid Barrio, los Lliures de Antoni Fernández Teixidó y los Convergents de Germà Gordó llevan meses preparando. En concreto, desde que las últimas elecciones autonómicas barrieron al partido presidido por Artur Mas del Parlament. El PDeCat mantiene cuatro diputados en el Congreso y un centenar de alcaldes, pero en la batalla con JxCat -las elecciones autonómicas del 14F- quedó claro cuan arriesgado es apartarse de la senda independentista marcada por Carles Puigdemont para los herederos de Convergencia.

El PNC y Units no entran

El Partit Nacionalista Català (PNC) que lidera Marta Pascal no tuvo más éxito. Pero la primera escisión del PDeCat no participará en la nueva formación. Tampoco Units, la formación que lidera Ramon Espadaler, heredera de Unió Democràtica, que durante 25 años compartió el centro catalanista con Convergencia.

Unió fue el primer partido en desligarse de lo que entonces seguía siendo Convergencia. No compartían el independentismo sobrevenido del partido de Jordi Pujol y estaban convencidos de que los democratacristianos seguían teniendo un espacio en el Parlament. Cosecharon 100.000 votos, pero se quedaron fuera de la cámara en las polarizadas elecciones de 2015.

Desde entonces, todas las operaciones políticas dirigidas a recuperar el centro catalanista han soñado con esos 100.000 votos, que no se han vuelto a materializar en ninguna contienda. En las últimas elecciones autonómicas, el 14F de 2021, el PP obtuvo tres escaños con 109.000 votos, pero el coste de un escaño para ERC -con más implantación en las circunscripciones menos pobladas- fue de 18.300 votos.

Los derechos electorales del PDeCat

El pasado 21 de diciembre, Chacon anunciaba su renuncia como secretaria general del PDeCat para liderar el nuevo partido. Pero el objetivo es que el PDeCat se integre en él, sin desaparecer como formación. Todos quieren conservar el partido que conserva a Artur Mas como alma mater, y los derechos electorales que tiene asociados de cara a las próximas elecciones municipales. Pero está por decidir en qué términos se produce el trasvase de militantes de una a otra formación.

De momento, la idea de los impulsores del nuevo partido es emplazar a los miembros del PDeCat a incorporarse al nuevo proyecto, no una fusión de partidos en la nueva plataforma política. Pero el PDeCat no reconoce la doble militancia, una cuestión fundamental para evitar facilitar la fuga de cargos locales a JxCat a las puertas de las elecciones. Especialmente en un momento en que Junts presiona a los exconvergentes que todavía no se han integrado en el partido de Carles Puigdemont para ampliar su poder territorial.

En una carta remitida a la militancia del PDeCat para explicar su renuncia, Chacon advertía que el nuevo proyecto «en ningún caso se reduce a una simple suma de partidos». Y prometía superar «personalismos y siglas» para crear una «nueva herramienta que sea una fuerza clave en Cataluña».

Indefinición ideológica

La mayor dificultad es la definición ideológica en el eje nacional. Todos tienen claro que hace falta recuperar un espacio de centro derecha que corrija el sesgo que la CUP y ERC imponen en las decisiones de la Generalitat, sin contrapesos de Junts. Pero no han aclarado cómo estabilizarán la alianza que va desde el catalanismo opuesto al independentismo de la Lliga al independentismo que sigue profesando el PDeCat, pasando por el soberanismo de Lliures y Convergents.

El actual Govern es «manifiestamente incoherente, errático y sin una clara estrategia de país» denunciaba Chacon en la conferencia pronunciada en octubre en la que presentó por primera vez el proyecto. «Está condicionando negativamente el futuro de los catalanes» y provocando la «pérdida de respeto y prestigio» hacia las instituciones.

Más de 700 personas acudieron entonces a la cita en el Teatre Nacional, con una primera fila ocupada por el ex president Artur Mas, el presidente de Fomento del Trabajo, Josep Sánchez Llibre, o el de Pimec, Antoni Cañete. Probablemente todos compartan el deseo de dar un giro al centro a las políticas de la Generalitat.

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