Economía

Un divorcio y muchos tractores: intrahistoria de la manifestación del campo que pretende inundar Madrid

Agricultores se concentran con tractores a las puertas del Ministerio de Agricultura

Agricultores se concentran con tractores a las puertas del Ministerio de Agricultura EP

El 23 de enero es una fecha marcada en rojo para ganaderos, agricultores y demás agentes ligados al mundo rural. «La movilización será multitudinaria y estará apoyada por asociaciones, plataformas y colectivos que representan a más de 2 millones de personas que van a defender su forma de vida». Detrás de la convocatoria se encuentra Alma Rural, «una asociación de asociaciones rurales» que tiene su germen en una sentencia del Tribunal Supremo que prohibía la pesca de determinadas especies. «Conseguimos reunirnos con los representantes políticos de todos los grupos y modificar la ley. Fue un hito, ya que se consiguió una importante victoria sin cortar carreteras ni quemar coches», explica en conversación con El Independiente Carlos Bueno, secretario general de Alma Rural.

El triunfo logrado con aquella acción dio lugar a Alianza Rural, bajo «el éxito y el método promovido por el sector de la pesca para rectificar una ley». El conglomerado de asociaciones que componía Alianza Rural englobaba a 250 miembros. Bueno comenta que «se comenzó a trabajar de manera conjunta hasta que los fuertes -como ASAJA y la Federación de Caza- intentaron dominar todo». Estas disputas internas provocaron la marcha de prácticamente la entera totalidad de los componentes de Alianza Rural, «se quedaron sólo los 10 grandes», indica Bueno. De la escisión surgió Alma Rural, la responsable de la que busca ser «la gran manifestación del mundo rural» que cuenta ya con unas 280 plataformas apuntadas a la protesta. «En septiembre comenzamos a movernos con la intención de dar visibilidad a una situación que es insostenible. Alma Rural pasó de ser el convocante a convertirse en el pegamento que une las iniciativas de cada asociación y que coordina todo», señala Bueno, que aclara que «algunas asociaciones nacionales entienden que Alma Rural está haciendo una labor que les corresponde a ellos y no van a venir, aunque sus representantes regionales sí. Nosotros no lo entendemos así porque somos una asociación independiente, sin vinculaciones políticas ni sindicales».

El llamamiento de Alma Rural esconde su fuerte «en la gente que viene de Alianza Rural y la trayectoria de trato con ministerios y partidos políticos». Bueno expone como ejemplo su posición como «interlocutores directos con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico gracias a nuestro recorrido de trabajo serio, responsable y coherente». Bueno expresa que «es el momento propicio para manifestarse» y destaca el despliegue de plataformas como Asturias Ganadera. «Tienen preparados 12 tráileres para traer 50 tractores. Sólo de ellos vendrán 500 ganaderos».

«Hemos dicho basta. Hasta aquí hemos llegado»

La reivindicación que coordina Alma Rural se enfrenta a «normativas que no tienen sentido y que vienen propuestas por personas con unos planteamientos concretos». La marcha que recorrerá el Paseo de la Castellana el próximo domingo buscará «una solución urgente a los ataques que sufren los integrantes del mundo rural».

«Se nos ha ido atropellando hasta ahora. Hemos dicho basta. Hasta aquí hemos llegado», exclama Bueno, en consonancia con la nota difundida por Alma Rural: «El mundo rural se encuentra en una situación insostenible, atacado de forma sistemática por intereses económicos e ideológicos que ponen en peligro la subsistencia del sector primario en España».

Los principales motivos que llegan desde el campo a la ciudad para dar lugar a un evento como el previsto son la espectacular subida de los costes asociados a la energía, los combustibles y a los fertilizantes, que nunca se reflejan en los precios a los que se ven obligados a vender el producto, así como el incumplimiento de la ley de la cadena alimentaria, que prohíbe vender un producto por debajo de su precio de producción. Además, contará con la presencia de los sectores y agrupaciones afectados por la futura ley de protección de los animales. «La mayoría de problemas tienen el mismo origen: leyes sin fundamento, desfasadas y que no tienen nada que ver con lo que se vive cotidianamente en el mundo rural», zanja Bueno.

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