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Valents se lanza a por la estructura de Cs para las municipales de 2023 en Cataluña

La batalla de PP, Cs, Vox y Valents por el mismo espacio fragmenta el voto constitucionalista y amenaza su representación en las próximas elecciones locales

Eva Parera junto a los nuevos representantes de Valents en Sitges

Ciudadanos cosechó 277.824 votos y 244 regidores en Cataluña en las elecciones municipales de 2019. El partido naranja venía de ganar los comicios autonómicos post-1-O apenas un año y medio antes y soñaba con convertirse en alternativa al PP en el conjunto de España. Ciudadanos dio el sorpasso municipal al PP en Cataluña, convirtiéndose en cuarta fuerza municipal en la comunidad, pero no consiguió ninguna alcaldía y las coaliciones independentistas los expulsaron de los gobiernos locales de Lleida y Tarragona, donde había gobernado con el PSC.

A un año y poco de las próximas elecciones municipales, el partido naranja vive sus horas más bajas, también en esta comunidad, y el nuevo partido constitucionalista liderado por Eva Parera, Valents, se ha lanzado a por el botín del partido naranja. Un botín al que también aspiran Vox y el PP.

El partido que se presenta como aglutinador del constitucionalismo dio la primera señal de esa opa a los naranjas con el fichaje de los ex diputados autonómicos Jean Castel y Jorge Soler, ahora líderes de Valents en Girona y Lleida, respectivamente. Después llegó el anuncio de que los tres regidores de Cs en Sitges se pasaban el bloque al nuevo partido.

Ya lo había hecho en Barcelona Marilén Barceló, completando la fractura por la mitad del grupo de 6 regidores conseguido por la candidatura que lideró Manuel Valls. La alianza con los naranjas duró apenas unas horas, las que tardó Valls, junto a Parera, a dar sus votos decisivos a Ada Colau para impedir que el republicano Ernest Maragall fuera alcalde de Barcelona.

Cs cierra filas

Tras hacerse público el fichaje de sus tres regidores en Sitges, Cs reunió la semana pasada a sus electos en Barcelona, un centenar largo cargos locales. Una reunión que sirvió para «cerrar filas» y reafirmar «el compromiso con el discurso de Ciudadanos» explica el portavoz del partido, Nacho Martín Blanco.

«No tememos una avalancha de fugas» asegura el portavoz naranja, que reconoce el impacto mediático de Valents en sus primeros pasos en el tablero político catalán. Cuando nació Cs, recuerda Martin Blanco, lo hizo «para cubrir un vacío que existía en la política catalana», un vacío que ahora siguen cubriendo, por lo que no ve espacio para el nacimiento de un nuevo partido.

Martín Blanco cuestiona también la voluntad de unión del constitucionalismo catalán que enarbola Valents. «Crear un nuevo partido no es la mejor manera de unir al constitucionalismo, está atacando a los dos pilares del constitucionalismo en Cataluña que son Cs y PP» señala el portavoz naranja, alertando contra una mayor fragmentación del voto en las próximas municipales.

El mismo caladero de votos

Otros observadores, sin embargo, creen que lo sucedido en Sitges o Barcelona tiene visos de repetirse en otras localidades de peso en las que los grupos municipales de Cs se han roto, o han roto con el partido. Ciudadanos obtuvo 67 regidores en los 23 municipios catalanes de más de 50.000 habitantes, buena parte de ellos en el área metropolitana de Barcelona.

En casi todos, el crecimiento de Cs se consiguió a costa del PP. Los populares solo resistieron en Badalona, con Xavier García Albiol, y Castelldefels, con Manu Reyes. Los dos ganaron las elecciones, aunque no pudieron gobernar, y Cs no tiene representación en sus municipios.

Por contra, los populares se quedaron fuera de ciudades como Girona, Terrassa, Mataró, Reus o Santa Coloma de Gramanet, donde sí entró Cs. Los votos de la derecha constitucionalista son, por tanto, vasos comunicantes. Y a ese caladero de 386.000 votos aspiran también en 2023 Vox y Valents. Por eso es crucial presentarse con rostros ya conocidos y crear una estructura territorial, y Valents ha optado por hacerse con la de Cs, aprovechando sus crisis locales.

Grupos rotos en Tarragona Girona, Reus y Lleida

El primer cisma fue en Reus, donde Cs perdió un suculento grupo municipal por la guerra abierta con la dirección del partido en Cataluña. En abril de 2019 los cuatro regidores en bloque renunciaban a la militancia naranja. Pero ese grupo está más en la órbita del centro izquierda, advierten fuentes del partido. Tras la ruptura se acercaron al grupo Deciden, creado por el también ex diputado de Cs Antonio Robles.

La guerra abierta en el seno del partido en Cataluña se ha trasladado también al Ayuntamiento de Girona. El portavoz en el consistorio, David Pamplona, fue expulsado del partido por la dirección que lidera Carlos Carrizosa, que apostaba por su compañera, Miriam Pujola. Y Pamplona devolvió el golpe expulsando a Pujola del grupo municipal de Cs en Girona.

Algo parecido sucedió en Lleida, donde el intento de sustituir a la portavoz Ángeles Ribes por Maria Burrel acabó con la ruptura del grupo y Ribes, una histórica del partido en la provincia, expulsada de Cs. Y en Tarragona, donde el grupo se ha partido por la mitad con la salida de la portavoz Sonia Orts, y el concejal José Luís Calderón. 

Futuras alianzas

En este contexto, un ex miembro de Cs que ha vivido el goteo de rupturas del partido en el ámbito local no descarta que finalmente los naranjas acaben pactando candidaturas con Valents. Una opción que Parera nunca ha descartado para aglutinar el voto constitucionalista y garantizar que no se quede sin representación en los principales ayuntamientos. Algo muy probable si compiten las marcas de PP, Vox, Cs y Valents por un espacio electoral tan reducido.

«Ya veremos si Cs tiene capacidad de rellenar listas, aunque sea con paracaidistas, especialmente en la provincia de Lleida» apunta esta fuente, que ve menos probable que el PP se sume a la alianza. «El PP también está fatal en Cataluña, pero tiene suficiente estructura en el resto de España para completar candidaturas, aunque sea con gente» de otras circunscripciones.

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