España

El PSOE descarta "contraprestaciones" a ERC, PNV y Bildu para salvar la reforma laboral

El ala socialista del Gobierno descarta la tramitación del decreto como proyecto de ley pese a la amenaza del PP de llevar la decisión al Tribunal Constitucional | Sánchez se abre a la 'vía Ciudadanos' y negocia el apoyo de otras fuerzas minoritarias

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) y el portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso, Gabriel Rufián.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) y el portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso, Gabriel Rufián. EP

Sánchez ha abierto definitivamente la ‘vía Ciudadanos’ para aprobar la reforma laboral. Pese a las reticencias de Unidas Podemos, el ala socialista del Gobierno se encomienda a los votos naranjas en el Congreso y descarta «contraprestaciones» para sus socios de investidura, o lo que es lo mismo: no responderá a las exigencias que fuerzas como PNV, ERC o Bildu han planteado a Moncloa a cambio de un voto favorable en la convalidación que llegará al Congreso el próximo 3 de febrero. «Cualquier acuerdo con los grupos parlamentarios debe pasar por el marco del diálogo social», reiteran fuentes socialistas, que insisten en que no cambiarán «ni una coma» del documento pactado con sindicatos y patronal, tal y como quiere la CEOE y está dispuesta a aceptar Inés Arrimadas.

Además, el PSOE cierra también la puerta a abordar «compromisos» de futuro con las fuerzas nacionalistas que puedan «condicionar» en modo alguno el acuerdo alcanzado con los agentes sociales, y se limitan a manifestar que el decreto llamado a sustituir la legislación laboral que aprobó el PP hace más de una década debe convalidarse «en los términos establecidos», cerrando de nuevo la puerta a estudiar las condiciones que exigen las fuerzas independentistas. Tampoco valoran incluir las demandas de ERC, Bildu o PNV en una agenda legislativa posterior, una opción a la que sí se abre Yolanda Díaz con tal de evitar que el PSOE se encomiende a un partido situado a su derecha en el tablero político.

No obstante, si nacionalistas vascos y catalanes votan en contra de la convalidación de la reforma, los votos de Ciudadanos serían del todo insuficientes. PSOE y Podemos deberían entonces conseguir el respaldo de otras fuerzas minoritarias. Algunos partidos ya se han mostrado proclives a aceptar la reforma laboral sin introducir modificaciones pero, a poco más de una semana de que el decreto llegue al Congreso, a Sánchez no le salen del todo las cuentas. El Gobierno necesita más síes que noes, y todo apunta a que la clave estará bien en conseguir arrastrar hacia el ‘sí’ a fuerzas como Más País, Compromís o el PRC; o bien en lograr llevar al PNV hacia la abstención sin ceder a la petición de modificar la prevalencia de los convenios colectivos sobre los autonómicos.

El portavoz parlamentario del PSOE, Héctor Gómez, ha manifestado no obstante que los socialistas son «optimistas» respecto a la convalidación del proyecto en la Cámara Baja, y ha asegurado que algunas fuerzas ya le han trasladado en privado que votarán a favor de la reforma laboral acordada con los sindicatos y la CEOE, aunque ha rechazado comunicar qué partidos tiene ya ‘en el saco’ y si cuentan con los votos suficientes. «Bienvenidos sean aquellos que atienden al interés general», reiteraba Gómez.

No se tramitará como proyecto de ley

Los socialistas han elevado el tono frente a la presión ejercida por Podemos desde el otro flanco de la negociación, en el que se insiste en abrir el acuerdo a los socios habituales del Gobierno ubicando las reivindicaciones del os nacionalistas en la «agenda legislativa» de 2022. Pero en el PSOE se plantan, y reiteran que no sólo no se tocará el texto original -petición que parecen aceptar los morados-, sino que blindará el texto a modificaciones futuras negándose a tramitar el documento como proyecto de ley.

Esta última cuestión enerva especialmente al primer partido de la oposición, que se opone a que una reforma laboral se tramite como real decreto al no existir «la supuesta urgencia o extraordinaria necesidad» en la aprobación del proyecto. De hecho, el presidente del PP amagó a finales de diciembre con llevar el texto al Tribunal Constitucional, al entender que deben ser los tribunales los que decidan «si el Gobierno está abusando con decretazos para no tener que acordar con sus socios o con el PP». Fuentes del primer partido de la oposición reiteran esa intención, pero descartan anticiparse y esperarán al resultado de la convalidación.

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