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Los díscolos de la reforma laboral: las diez razones para rechazar el proyecto 'estrella' de Yolanda Díaz

Un conglomerado 'plural' ha desestimado la propuesta de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo con argumentos tan dispares como que es poco ambiciosa o un retroceso en materia laboral

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, interviene durante el pleno del Congreso de los Diputados que debate y vota la convalidación de la reforma laboral.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, interviene durante el pleno del Congreso de los Diputados que debate y vota la convalidación de la reforma laboral. EP

El Congreso ha dado luz verde y por la mínima a la convalidación de la reforma laboral planteada por el Ministerio de Trabajo y los agentes sociales. La medida ‘estrella’ de la vicepresidenta segunda y representante de Unidas Podemos ha sido aprobada por los socios de coalición, Cs, el PDeCAT, Más País, UPN, Compromís, el PRC, Teruel Existe, Coalición Canaria y Nueva Canaria. 175 votos a favor, frente a un ‘no’ plural de 174 diputados: la derecha y el nacionalismo e independentismo catalán, gallego y vasco. Un conglomerado al que finalmente se han sumado los diputados de la UPN, Sergio Sayas y Carlos García Adanero, desobedeciendo el mandato del aparato del partido, que había optado por el ‘sí’. El motivo, según García Adanero: «habría reforzado a Sánchez, presidente de España con el apoyo de Bildu».

Esta oposición de la UPN habría tumbado la reforma, de no ser por un error en el sentido del voto un diputado del PP. Algo que ha permitido la Gobierno sacar adelante in extremis la medida.

Al margen de PP y Vox, instalados desde el principio en el rechazo al nuevo marco laboral, Yolanda Díaz no ha logrado convencer a alguno de los grupos que apoyaron la investidura de Pedro Sánchez y el actual gobierno entre PSOE y Unidos Podemos en 2020. Y es que para ellos, esta reforma laboral no cumple las expectativas planteadas por la ministra previamente y al comienzo de la legislatura. Estos son los partidos que han negado convalidar la nueva norma:

La derecha

La nueva reforma laboral viene a suplir a la aprobada por el Ejecutivo de Mariano Rajoy y la ministra Fátima Báñez en 2012. Comprensiblemente, el PP ha rechazado lo que califican una «contrarreforma». Y, aunque saldrá adelante sin sus votos, tendrá «poca vida», según la portavoz popular Cuca Gamarra, que ha indicado que será derogada cuando vuelvan a gobernar.

La argumentación del PP es que lo reflejado en el texto «corre justo en sentido contrario a las nuevas realidades del mercado de trabajo» y suprime «el marco normativo más avanzado y moderno que ha tenido España para trabajadores y empresarios»; el impulsado hace diez años por el PP.

«Esta reforma dinamita la flexibilidad», ha reprochado Gamarra a Díaz, quien lo considera algo fundamental dado el auge de la inflación y la subida de los tipos de interés. Asimismo, la portavoz de PP en el Congreso ha agregado que ésta, no ayuda a sectores damnificados como el automovilístico o el agrícola y ganadero.

El presidente popular Pablo Casado no ha estado presente durante el debate, delegando en Gamarra las intervenciones. Así lo ha hecho, igualmente, Santiago Abascal, quien lo ha encargado al diputado Juan José Aizcorbe. Éste ha vetado una propuesta que para el grupo verde promueve desigualdad.

«Ante el enfrentamiento mediante sindicatos de clase», Vox propone «sembrar solidaridad -en referencia a su sindicato y utilizando un juego de palabras con el lema electoral en Castilla y León: Siembra-«. «Frente a las trabas al empleo, proponemos sembrar facilidades de contratación; ante la continua intervención del Estado, sembrar subsidiaridad e iniciativa privada, y ante la permanente amenaza de sanción, sembrar asesoramiento y sencillez de tramitación», ha argumentado Aizcorbe. «Ante la Agenda 2030, sembrar Agenda España, ha concluido el representante de Vox.

Los grupos vascos

Los portavoces del PNV, Aitor Esteban, y EH Bildu, Mertxe Aizpurúa y Oskar Matute, han expuesto en tribuna las razones para negar el respaldo al Gobierno en la aprobación de la nueva ley de Trabajo. Ambos, han insistido en los argumentarios transmitidos por sus partidos en las últimas semanas.

Parecía que el PNV acabaría validando la nueva norma, pero, finalmente, la formación vasca ha optado por el ‘no’. La razón: el rechazo a incorporar la prevalencia de los convenios autonómicos. «Tras haber tratado infructuosamente, incluso esta mañana, de incorporar la prevalencia de los convenios autonómicos, demanda que Gobierno, patronal y sindicatos conocían hace meses (y que no altera el acuerdo del diálogo social), el Grupo Vasco votará ‘no’ a la Reforma Laboral», han comunicado.

En cuanto al fondo de la reforma, Esteban ha señalado que el PNV considera «positivas» algunas de las medidas contempladas, como son el impulso a la contratación indefinida, la regulación de la figura contractual fija-discontinua, los mecanismos de reducción de la temporalidad o la recuperación de la ultraactividad, así como la regulación de los centros especiales de empleo o de la Formación en alternancia, que recoge la reclamación que hizo el PNV «para que no se limite a la FP sino que quede abierta a la formación para el empleo».

Sin embargo, Esteban ha denunciado que la reforma laboral «quiebra la distribución competencial», al atribuir al SEPE competencias que corresponden a los titulares de las políticas activas de empleo, en manos de las instituciones vascas en el caso de la CAV. «Lo mismo sucede con la financiación de las bonificaciones de cuotas de contingencias comunes y la financiación y seguimiento de actividades formativas de las empresas», ha dicho. Y ha zanjado expresando que “ha de respetarse el marco competencial».

La portavoz de EH Bildu Aizpurúa ha explicado que la reforma laboral deja «indefensa a la clase trabajadora», porque «no deroga» los «aspectos más lesivos» de la del PP. Y es por ello, dice, que la apoyan «Cs, UPN, PDeCAT, la CEOE, Fátima Báñez y Ana Botín». Es otra «oportunidad perdida», ha lamentado.

En esta línea, Matute, el también portavoz de la izquierda abertzale, alude a la limitación de la ley y a una falta de ambición por parte del Ejecutivo respecto a esta cuestión para «recuperar los derechos arrebatados». «Si el Gobierno quiere, puede garantizar los derechos de los trabajadores con mucha mayor amplitud. Si no, tendrán que buscar a la derecha» que no «han traído» nunca «derechos sociales». «Así que, ellos verán», ha añadido.

Desde EH Bildu afirman que, aunque ha existido «interlocución con el Ministerio de Trabajo», el planteamiento de «un texto que no se puede mover, siquiera en el corto plazo a través de su tramitación como Proyecto de Ley» impide cualquier negociación. Más «si no hay escenario posible para volcar tus opiniones».

No obstante, el PSOE ha asegurado que PNV y EH Bildu, que no se cierran a otros acuerdos, continuarán siendo socios prioritarios del Gobierno.

La triada catalana

También, pese al ‘no’, seguirá siendo preferente ERC. En líder de los republicanos en la cámara baja, Gabriel Rufián, ha acusado al PSOE y a Unidas Podemos de «intentar estafar» y de «mentir» a los trabajadores con este decreto de la reforma laboral. Igual que EH Bildu, Rufián cree que trata de «un retoque que prometieron que no harían». Es inaceptable que el Gobierno haya renunciado a aspectos como «el recorte de las indemnizaciones o el fin de los salarios de tramitación», ha expresado Rufián, indicando, a su vez, que la de Díaz, «es la reforma que hubiera aprobado Albert Rivera de presidente«. «Es tan duro como eso», ha dicho.

El portavoz de ERC ha criticado que no ha existido un «proceso de negociación», sino «de presión». Y, aunque ha valorado el pacto con los agentes sociales, ha subrayado que «las leyes se hacen en el Congreso». «Guste más o guste menos. Y cuando vienes diciendo que esto es lo que hay, no te crees que es la sede de la soberanía popular y sienta un peligrosísimo precedente», ha destacado Rufián.

De corte independentista igualmente, pero más a su izquierda y anticapitalista, la CUP también ha hecho referencia a una decepción en relación a las expectativas generadas por la ministra Díaz: «en campaña te dicen que la derogarán, pero en el gobierno acatan las órdenes de la Patronal.

El diputado cupaire Albert Botran ha indicado que la negativa de la CUP responde a que la reforma es «un fiasco y un fallo a los compromiso contraídos con la clase trabajadora y con el conjunto de la ciudadanía que les llevó al poder». Se muestran reticentes porque, «aunque se reduce un poco la temporalidad, el despido sigue siendo fácil y barato». Con «las mismas condiciones establecidas por el PP».

Por su parte, Junts viene destacando la inacción de Trabajo con ellos, asegurando que «nadie» ha contactado con su grupo. Sin embargo, la portavoz exconvergente Míriam Nogueras, ya reiteró este martes que están «muy lejos» de la nueva propuesta laboral.

El Bloque gallego y parte del grupo mixto

Tanto BNG como los integrantes del grupo mixto Isidro Martínez Oblanca, por Foro Asturias, y Pablo Cambronero, independiente al desvincularse de Cs, han rehusado de apoyar el nuevo marco laboral. El ‘no’ del ex naranja, al contrario que los de Inés Arrimada, responde a que presentó «preguntas técnicas para conocer aspectos relevantes de la reforma y sus posibles consecuencias» que no han sido contestadas.

Los nacionalistas gallegos, representados por Néstor Rego coinciden a grosso modo con EH Bildu y ERC en que esta reforma «consolida los aspectos más lesivos» de la anterior. Frente a la crítica de Díaz, de que tendrán que dar cuentas a los ciudadanos por su postura de voto, Rego ha indicado que es el Ejecutivo quien deberá «explicar por qué teniendo mayoría parlamentaria no quisieron recuperar la indemnización de 45 días por año trabajado». El diputado del BNG ha reprochado en su intervención en el debate de la ley que «frente a propagada, realidad».

Yolanda Díaz ha lamentado las «rivalidades partidistas» de las fuerzas progresistas por no ayudar al Gobierno a sacar adelante la reforma laboral. Ha señalado que «no hay argumentos sólidos para el ‘no'» y que con su rechazo muchos prefieren volver al «juego funesto de la precariedad».

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