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La batalla pueblo a pueblo por los restos de CDC en la administración local

Los líderes del nuevo partido catalanista posan con Angels Chacon a la cabeza

Falta más de un año para las elecciones municipales de 2023, pero la guerra por el futuro del poder local en Cataluña vive encarnizadas batallas en casi cada ciudad. Si el nacimiento de Valents ha tensionado de nuevo el bloque constitucionalista, la disolución -o no- del PDeCat en Centrem y la necesidad de consolidación de JxCat ha desatado una lucha sin cuartel por la codiciada estructura convergente en el territorio, a la que también aspira ERC.

Centrem ha asaltado esta semana los titulares con la candidatura de Barcelona, para la que tantean al ex presidente del Barça, Sandro Rosell. No es la única opción, de hecho es probablemente la más difícil, y los de Ángels Chacon han tanteado también a Santi Vila, ex consejero del gobierno de Carles Puigdemont.

Vila ya ha dejado clara su buena predisposición.  «Es el espacio con el que tengo más afinidad y vínculos personales» aseguraba este viernes en Radio4 tras meses postulándose para encabezar una candidatura en Barcelona. Pero pesa sobre él el juicio pendiente por el traslado de las obras de Sijena, que podría acarrear una nueva inhabilitación. Y desde Centrem advierten que podría haber otras opciones, posiblemente una mujer.

Tienen claro en todo caso que tanto en Barcelona como en Girona, Lleida y Tarragona necesitan caras reconocidas para que su proyecto tenga visos de continuidad. Especialmente tras constatar que la nueva dirección del PDeCat liderada por Marc Solsona se resiste más de lo previsto a seguir el camino de la integración en el nuevo partido.

Las capitales

Sin olvidar que en las cuatro capitales competirán con los ex candidatos del PDeCat, y de CDC, ahora adscritos a Junts. La batalla será especialmente compleja en Girona, contra Marta Madrenas, que retiene la única capital en manos de Junts. Pero tampoco será fácil restar espacio a Antoi Postius en Lleida y Dídac Nadal en Tarragona, ambos con experiencia en sus ayuntamientos

La auténtica batalla se producirá, sin embargo, en las ciudades medianas con alcaldes que no se sumaron en su día al proyecto de Carles Puigdemont pero recelan ahora de las siglas PDeCat. La confianza en el futuro del partido se agotó en la mayoría de los casos tras el fracaso del proyecto en las elecciones del 14F y ahora estudian opciones para seguir ostentando el bastón de mando.

La amenaza de Junts

A todos ellos se ha vuelto a dirigir la dirección de Junts para ofrecerles la incorporación al partido. Y a los que se resisten, les advierten del riesgo que supone dividir el voto con nuevas candidaturas bajo el logo de Junts, con el que ellos mismos se presentaron en 2019. Los movimientos defensivos no se han hecho esperar.

Algunos registraron hace meses la marca «JuntsX» su localidad, para evitar más competencia de la prevista, y otros estudian presentarse como marcas exclusivamente locales o de ámbito comarcal. Es lo que han hecho en la comarca del Penedés, con ciudades como Vilafranca, en manos de Pere Regull, fiel todavía al PDeCat.

En estos casos, Junts habría planteado un pacto de no agresión, a cambio de que esas marcas locales sumen sus votos a Junts en diputaciones y consejos comarcales. Una propuesta con la que difícilmente puede competir Centrem, que reconoce que podrá retener a pocos de esos alcaldes. Pese a ello, confían en poder presentar candidaturas «con proyección» en las principales capitales de comarca.

Pero queda lejos el sueño de retener para el nuevo proyecto alcaldías como las de Igualada, Mollerusa, Reus, Masquefa o Vilafranca del Penedés. Tampoco está claro que las retenga Junts, porque esos alcaldes tendrán como auténticos rivales a los candidatos de ERC, que también está reforzando sus estructuras locales para completar el sorpasso a la ex convergencia en las próximas municipales.

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