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El independentismo se resquebraja por la pulla de Rufián a los "James Bond" de Puigdemont

El sumario del 'caso Voloh' evidencia los intentos de Josep Lluis Alay, jefe de la Oficina del 'expresident', de aproximarse a empresarios y políticos rusos próximos a Putin en busca de apoyos para la independencia catalana

Gabriel Rufián, en la sede de ERC la noche electoral. EFE

Gabriel Rufián ha vuelto a hacer saltar la banca en el independentismo con un ataque en la línea de flotación de JxCat: Carles Puigdemont y su política de «proyección exterior» del proceso independentista. Justo en el momento en que Puigdemont había acabado de engrasar la maquinaria del Consejo por la República (CxR) para lanzarlo como una suerte de «ministerio de Exteriores» del independentismo fuera del alcance del Gobierno, Rufián ha validado las acusaciones sobre la trama rusa de Waterloo.

«Intento no hablar de Junts y la antigua convergencia, pero lo voy a hacer» avisaba Rufián antes de arremeter contra los contactos de personas del entorno de Puigdemont, singularmente Josep Lluís Alay, con representantes del Kremlin. Unos contactos que adquieren un nuevo cariz, y mayor gravedad, tras la invasión rusa de Ucrania y sus amenazas al conjunto de la Unión Europea.

«Son señoritos que se paseaban por Europa con la gente equivocada porque se creían James Bond, no nos representan» advertía Rufián para desvincular a su partido de esos contactos. Y la respuesta de la formación de Puigdemont no se ha hecho esperar. Exigencia de rectificación pública de Rufián en el Parlament.

Crisis en Palau

El incendio iniciado por Rufián en el Congreso llegó rápidamente al Palau de la Generalitat. Jordi Puigneró, vicepresidente y el «hombre de Puigdemont» en el Govern exigía explicaciones al president, Pere Aragonès. Y el equipo de Puigneró se apresuró a filtrar que había expresado su «enfado» a Aragonès por las «intolerables» afirmaciones de Rufián.

Unas declaraciones que según JxCat no hacen más que «comprar el relato de las cloacas del Estado». Así lo denunciaba Albert Batet, presidente del grupo de Junts en el Parlament que exigía una desautorización a Rufián. Según Batet, las informaciones sobre la trama rusa de Waterloo son «fake news en un momento de extrema gravedad por la invasión rusa de Ucrania» y la valoración de Rufián «inaceptable por parte de un dirigente independentista».

Las conversaciones del ‘caso Voloh’

Los contactos del entorno más próximo de Carles Puigdemont con rusos próximos al Kremlin -o que el director de la Oficina del expresidente catalán Alay vendió como muy próximos a Putin- se evidencian en las conversaciones mantenidas entre éste, el abogado Gonzalo Boye y el empresario ruso Alexander Dimitrenko recogidas en el sumario del caso Voloh consultado por El Independiente, en el que se investiga posible malversación de fondos públicos catalanes e intentos de financiación irregular del independentismo desde Rusia.

En la instrucción dirigida por el juez barcelonés Joaquín Aguirre, la Guardia Civil recogió en uno de sus informes los mensajes de texto intercambiados entre los tres aludidos. Una intervención de comunicaciones avalada por la Audiencia de Barcelona en la que se evidencian los intentos del entorno más próximo de Puigdemont por acercarse a personas de influencia en el Kremlin.

En septiembre de 2020, Alay reenvió al abogado de Puigdemont Boye un mensaje intercambiado con Evgeni Primakov, periodista y político al que el jefe de Oficina del president describe como «mano derecha de Putin en el Kremlin para las relaciones internacionales». En éste, Alay se complace ante su interlocutor de que «espero que un amplio artículo se publicará mañana en El Punt Avui, el periódico catalán más importante. Te lo enviaré mañana. Espero que contribuya a mostrar la realidad en conjunto, también desde la perspectiva rusa», se puede leer. Un mensaje al que Primakov, nieto del exprimer ministro ruso Eugeni Primakov, contestó satisfecho: «Buenas noticias, Josep, y buen trabajo».

La Guardia Civil no descarta «la participación de personas próximas a Puigdemont en un negocio de venta de petróleo o gas ruso a China». Se basan en los mensajes que fue enviando el empresario y supuesto espía ruso Alexander Dimitrenko a Alay en el que le informaba de un negocio de venta de petróleo o gas ruso a China por el que afirmaba se habían recibido 259.000 dólares «como pago de garantía» y felicitaba «a todos nosotros» por el «primer gran paso hecho» por el pago supuestamente de la empresa china Gulf Energy Limited. Según los mails que éste compartió sobre las operaciones, según recogió la Policía, en el negocio pudo participar Artem Lukoyanov, hijo adoptivo de Vladislav Surkov, de quien se ha hablado como ideólogo de Puigdemont.

En su informe, la Policía Judicial transmitió que «se desconocen más datos al respecto, pero por el contexto de los mensajes, en ese negocio pudiera existir una participación del entorno de Puigdemont».

Comparecencia de Puigdemont, Alay y Boye

En este contexto, Batet anunciaba este martes que pedirán la comparecencia de Puigdemont, Alay y el abogado Gonzalo Boye en el Parlament. El objetivo, que puedan «dar todas las explicaciones oportunas en sede parlamentaria, en la comisión de Asuntos Internacionales», porque las informaciones publicadas «merecen ser desmentidas con toda rotundidad».

Pero JxCat va más allá, y reclama a Rufián que comparezca también, para explicar en qué se basa para dar validez a esas informaciones. Los de Junts no han sido los únicos en criticar la postura de Rufián. También lo ha hecho la CUP, que se suma a la acusación de «dar alas a la extrema derecha» por boca de su diputado Xavier Pellicer.

Mientras, desde ERC desoían las exigencias de sus socios de gobierno y evitaban desautorizar a Rufián. Al contrario, la diputada -y ex fugada junto a Puigdemont- Meritxell Serret se limitó a responder a sus socios que ERC «siempre va de la mano de estados y gobiernos que defienden los valores occidentales» al tiempo que resaltaba su «europeísmo» y defensa de la Unión Europea.

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