A un día de una votación fundamental para el Gobierno como lo es el llamado plan de respuesta a la crisis generada por la invasión de Ucrania, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha arremetido contra Pedro Sánchez a cuenta del supuesto espionaje con la tecnología Pegasus. La pregunta lanzada en el hemiciclo estaba formulada en los siguientes términos: «¿Piensa el Gobierno investigar el caso de espionaje a políticos independentistas?'».

Sánchez, que ha tenido el «lapsus imperdonable» de dirigirse a Rufián como «señor Abascal», ha asegurado que la voluntad del Gobierno es «esclarecer los hechos y rendir cuentas. Hemos demostrado nuestra firme voluntad por el diálogo y por superar una crisis que tuvo momentos difíciles. Eso es lo que le pediría, que reconstruyéramos esa confianza».

Pero ni aún así ha conseguido convencer a Rufián de que los trece votos de ERC convaliden el decreto que pasa mañana por el Congreso, al menos, de momento. Por ello, el catalán le ha planteado un dilema: «Al PSOE quizá no le gusta ERC. Bildu, Más País y, tampoco Unidas Podemos…. no pasa nada. Díganlo. Tienen una alternativa, el PP, que es de centro, de centro penitenciario… ahora bien sus votantes lo tienen que saber. Nuestra apuesta por la palabra es granítica. Pero, de momento, pídale el teléfono al señor Casero», en alusión al diputado popular Alberto Casero, el mismo que salvó la reforma laboral tras equivocarse al votar telemáticamente.

ERC no aclara si apoyará el decreto del plan de respuesta

La oferta de mano tendida no ha tenido mucho eco en el portavoz republicano, quien da por hecho que el Estado «ha espiado, espía y espiará de forma alegal, y lo sé porque me lo han dicho sus cargos de interior en tres comisiones de investigación. La pregunta es si esta vez ustedes lo ordenaron. Si lo hicieron es terriblemente grave y ni no, lo es aun más porque significa que no han limpiado sus cloacas, se llena de ratas y las ratas se lo comen todo».

La portavoz popular, Cuca Gamarra, le ha interpelado sobre el decreto que debe ser convalidado este jueves en la Cámara. «Elija entre los que quieren debilitar el Estado, para lo que siempre tienen tiempo, o nosotros para buscar salida a los españoles», le ha exhortado. No ha habido grandes sorpresas en la respuesta de Pedro Sánchez, que sigue siendo reacio a aceptar ninguna propuesta económica de los populares, a los que acusa de «hacer magia o trampas».

El PP recuerda a Sánchez cómo apoyó los recortes económicos de 2010

«Le quedan 24 horas y hay margen para aplicar más medidas en el decreto que se aprueba mañana que ya llega tarde», ha agregado Gamarra, muy quejosa por no haber dedicado Sánchez, ha dicho, «ni un solo minuto para profundizar en las medidas que van a hacer más fácil la vida a los españoles». Y le ha recordado cómo el ahora presidente del Gobierno apoyó en 2010 medidas como el recorte de las pensiones y del sueldo de los funcionarios.

También el líder de Vox, Santiago Abascal, se ha centrado en economía para acusar a Sánchez de comportarse «como un autócrata caprichoso». El jefe del Ejecutivo ha ironizado con que «no se ha preparado muy bien la pregunta» y alabado, en el mismo tono, que «no se ocultan. Apoyan a una ultraderechista como Le Pen» que pide limitar las exportaciones agrarias españolas, en alusión a la foto que Macarena Olona y Jorge Buxadé se hicieron junto a la líder radical francesa.

Pero la auténtica andanada ha sido contra la ministra de Defensa, Margarita Robles, cuya cabeza no sólo quieren los independentistas sino también los socios de Gobierno de Sánchez. Unidas Podemos ha visto el escenario propiciatorio para intentar debilitar a la jefa del CNI, dado que orgánicamente el Centro depende de su ministerio. Hasta cuatro preguntas le han formulado al respecto, incluida la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas.