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El 'efecto Juanma' en el (antiguo) granero del PSOE

La desaparición al "miedo" a que gobernara la derecha, la bajada de impuestos, una gestión sin escándalos y un nuevo tablero político consolidan a Moreno Bonilla tres años y medio después de firmar los peores resultados del PP en Andalucía

El presidente de la Junta de Andalucía, en una visita al colegio de Málaga donde cursó la EGB.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, en una visita al colegio de Málaga donde cursó la EGB. EP

En la tarde del 2 de diciembre de 2018, alguien en el PP afilaba el cuchillo ante el descalabro que se avecinaba en las elecciones andaluzas que se celebraban ese día. Juanma Moreno cosechó en aquella cita los peores resultados de su partido en dichos comicios autonómicos (perdió siete diputados y se dejó en el camino casi 315.000 votos) pero una carambola le permitió formar gobierno y poner fin a la hegemonía de casi cuatro décadas del PSOE. Tres años y medio después, ninguna encuesta pone en duda que el líder de los populares andaluces ganará el 19-J.

En la antesala de la batalla por La Moncloa, Moreno Bonilla ha consolidado la marca PP en el tradicional granero socialista con un perfil de dirigente capaz de atraer a votantes moderados del PSOE y que con seguridad será el gran beneficiado por la debacle que los sondeos auguran a Ciudadanos, la formación con la que ha gobernado en coalición y que puede pasar de ser tercera fuerza a quedar fuera del Parlamento autonómico en el transcurso de una legislatura. Es la nueva fotografía preelectoral cuando no han transcurrido ni cuatro años, periodo en el que se ha pasado del ‘fortín socialista’ al ‘efecto Juanma’.

«El PP ha desmentido la vieja amenaza que tradicionalmente esgrimía el socialismo andaluz de que, cuando llegaran, se iba a producir una especie de apocalipsis reaccionario que iba a afectar desde el derecho al aborto a los servicios públicos. Ellos han procurado que la impresión sea la contraria. Han hecho una gestión poco ideológica, pragmática y sin meterse en berenjenales de guerra cultural. De alguna manera, han conseguido quitar el miedo a los andaluces respecto de un gobierno de centro-derecha. A eso hay que sumar algunas claves que tienen que ver con el cambio demográfico: al PSOE se le van muriendo los votantes felipistas», razona Manuel Arias Maldonado, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Málaga.

Ésta es también una de las claves que explica el sevillano Alfonso Lazo, doctor en Historia ya jubilado y diputado en Cortes por el PSOE en las cinco primeras legislaturas, para explicar el cambio. «Se ha perdido el miedo a la derecha. Después de más de tres años de gobierno no se han retirado las pensiones, no se han rebajado los sueldos, no se ha despedido a sanitarios en contra de lo que suele decirse… No ha habido la catástrofe que el PSOE anunciaba si llegaba la derecha. Por el contrario, han hecho una cosa muy presentable, como acabar con el latrocinio que suponía el Impuesto de Sucesiones. El pueblo andaluz sabe que, si el PSOE vuelve a gobernar, lo primero que haría sería resucitarlo», explica.

Bajada de impuestos

En abril de 2019, tres meses después de la llegada a San Telmo de PP-Cs, el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) publicó el decreto-ley por el que se aprobaba la bonificación al 99% del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones por encima del millón de euros para adquisiciones por cónyuges y parientes directos, una de las promesas ‘estrella’ de la campaña electoral anterior. El programa con el que el PSOE concurre a las elecciones del 19 de junio plantea «revertir la reforma fiscal del PP» pero contemplando la exención de las donaciones realizadas en vida a familiares de primer y segundo grado cuando se dirijan a la compra de la vivienda habitual del donatario o a participar en una empresa que aumente su capital social y mantenga la inversión durante diez años.

El profesor Lazo desgrana un segundo argumento para tratar de explicar por qué el PSOE, por segunda vez en Andalucía, puede dejar de ser el partido más votado en unas elecciones autonómicas. Esa barrera la rompió Javier Arenas en los comicios celebrados el 25 de marzo de 2012, cuando, en el tramo inicial de la instrucción judicial del escándalo de los ERE, sacó tres diputados de ventaja (50 frente a 47) a José Antonio Griñán. El pacto suscrito por éste con Izquierda Unida, no obstante, le permitió seguir en la Presidencia de la Junta.

Se ha perdido el miedo a la derecha. No se han retirado las pensiones, no se han rebajado los sueldos… No ha habido la catástrofe que anunciaba el PSOE»

«El gran granero de votos para el PSOE durante casi 40 años han sido los pueblos en Andalucía. Pero el campo andaluz ha ido cambiando, es otra Andalucía que ya no responde al nuevo PSOE. A partir de Rodríguez Zapatero, el PSOE deja de ser un partido socialdemócrata y se convierte en un partido de progres: se dedica a hablar del aborto de las niñas de más de 16 años, la memoria histórica, el ecologismo radical… Hay una mala interpretación de la mentalidad campesina, que es profundamente conservadora. Y en ese conservadurismo está el miedo a lo que el nuevo PSOE pone en lo más alto. El PSOE ya no tiene un discurso para los pueblos, para el campo, mientras sí existe al menos en una parte de la derecha, caso de Vox», subraya Lazo, convencido de que los resultados obtenidos por Susana Díaz en diciembre de 2018 no marcan el suelo de los socialistas en la Cámara andaluza.

La entonces líder del partido atrajo a 400.000 electores menos, lo que le hizo perder 14 escaños (de 47 a 33 en un Parlamento de 109). A la desmovilización del bloque de la izquierda se sumó el formidable resultado obtenido por Ciudadanos (21 diputados frente a los 9 de la cita anterior) y la irrupción de Vox, que entraba por primera vez en un Parlamento autonómico (12 representantes). Ello posibilitó fraguar el bipartito -con el apoyo de la formación de Santiago Abascal en la investidura de Moreno Bonilla- como alternativa a un gobierno del PSOE por primera vez en la historia de Andalucía. La incógnita ahora es si Juan Espadas podrá dentro de tres semanas mejorar los resultados obtenidos por la hoy senadora Susana Díaz, a la que ganó en las primarias con todo el apoyo del aparato.

Electorado socialista

¿Se ha producido un cambio entre las prioridades del electorado socialista andaluz? En un artículo publicado en la revista Política y Gobernanza (Universidad de Granada) en el que analiza los factores explicativos del cambio de voto al PSOE entre 2015 y 2018, la socióloga Alba María Aragón Morales constata una «permanencia de las preferencias ideológicas» y justifica la desmovilización que dio la espalda a Susana Díaz por «elementos coyunturales», como el clima de desconfianza o la desafección política existentes. «Este contexto favorece el retraso en la decisión del voto, lo que perjudica a partidos tradicionales como el PSOE. En este caso, existe un sector de votantes que habrían apoyado a la formación socialista si hubieran acudido a los colegios electorales, pero decidieron abstenerse», concluye.

Manuel Pimentel, ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales (1999-2000) y hoy presidente del grupo editorial Almuzara, no aprecia que en el PSOE se esté «remando a una» por el todavía reciente pulso entre el susanismo y el sanchismo y sí ve el «desgaste» del Gobierno de España y el peaje que ello le hará pagar previsiblemente a Juan Espadas. En esta idea incide Arias Maldonado: «Andalucía, junto con Extremadura y Castilla y León, es una de las comunidades donde normalizar a Bildu o pactar con ERC no creo que sea muy bien recibido. Eso debe influir, la cuestión es cómo cuantificar el peso de cada uno de los factores».

A la hora de explicar la consolidación de Juanma Moreno, Pimentel interpreta que el presidente andaluz «no ha cometido grandes errores» en esta legislatura y por el contrario está «aprovechando» algunos éxitos, como la pujanza económica, cultural y tecnológica de un territorio gobernado por los populares desde hace más de 25 años: Málaga. «No genera rechazo y la gente no está cabreada con él», resume el editor cordobés. A ello suma otro motivo que ayuda a entender el trasvase de votos: «La izquierda ya era muy corporativa-institucional. Hay gente que ideológicamente es de izquierdas y otra que es de izquierdas porque el aparato y la estructura de poder anima en ese camino. Y parte de esa izquierda ha mutado».

«Confusión y desilusión en la izquierda»

Carmen Castilla, secretaria general de UGT en Andalucía, realiza otra lectura. La líder sindical considera que los recortes impuestos por la Unión Europea que hubo de aplicarse para salir de la crisis a partir de 2012 crearon «desafección» a nivel nacional y «una sensación de confusión y desilusión en la izquierda andaluza de la que aún no se ha recuperado». En su opinión, a ese desafecto por la política también ha contribuido «la gestión del Gobierno de derechas en Andalucía, que ha despedido a sanitarios y ha acabado con políticas sociales».

Castilla considera que «mucha gente» le «echa en cara» al Ejecutivo de Pedro Sánchez el encarecimiento de la cesta de la compra, de los combustibles y de la factura de la luz, lo que puede llevarles a querer «darle la oportunidad» a otro partido. En su análisis, tampoco deja al margen la división en el bloque de la izquierda -«la gente se desilusiona porque tiene que identificarse con una ideología y le cuesta más trabajo al haber esa fragmentación», opina- y la «irrupción de la ultraderecha», lamentando que el discurso «populista» de Vox haya calado «en los jóvenes y en las zonas rurales».

El PSOE de Juan Espadas no despega en las encuestas mientras Juanma Moreno podría atraer a votantes socialistas moderados

Los avances en materia de simplificación administrativa y la gestión económica en medio de la pandemia provocada por la covid-19 son algunas de las banderas que enarbola Juanma Moreno para volver a pedir el voto a los andaluces. Invocando datos de la Agencia Tributaria, el Ejecutivo autonómico destaca que la recaudación ha aumentado en más de 925 millones de euros entre 2019 y 2021 y que las tres bajadas de impuestos que ha aplicado (Sucesiones y Donaciones, Patrimonio, y Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados) generaron el pasado año un saldo positivo de casi 100 millones. Este viernes, durante la presentación en Huelva de su programa electoral, Moreno Bonilla ha vuelto a reiterar su compromiso para seguir bajando impuestos «hasta poner a Andalucía a la cabeza de los territorios fiscalmente más atractivos».

«No han podido hacer grandes políticas, pero han bajado impuestos y han centrado muy bien los presupuestos. No tienen déficit, las cuentas se han ajustado. Y ha venido gente que estaba empadronada en Madrid y en otras ciudades que fiscalmente eran más rentables y pagan impuestos aquí. Quizá el cambio mayor que ha habido es que los empresarios han encontrado un interlocutor para sus problemas, cosa que con el PSOE era como ir a la contra. Con los que yo hablo dicen que ahora los escuchan y los entienden. Y eso facilita proyectos de inversión», apunta José María O’Kean, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

Gestión de la pandemia

Por lo ya visto en las elecciones celebradas en Madrid (mayo de 2021) y Castilla y León (febrero 2022) y por lo que apuntan ahora las encuestas ante la cita andaluza, la gestión de la pandemia del coronavirus ha favorecido a los gobernantes autonómicos, entre los que se extiende la queja por el reparto «arbitrario» que el Gobierno de Pedro Sánchez está haciendo de los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para favorecer supuestamente a las comunidades gobernadas por el PSOE. También el 19-J servirá para calibrar la opinión de los andaluces acerca de cómo se ha afrontado la crisis provocada por el coronavirus.

Hace un año, Ferraz forzó la renovación en la dirección del PSOE andaluz apostando claramente por Juan Espadas en detrimento de Susana Díaz, la ungida por Griñán cuando éste dimitió en el verano de 2013 antes de ser imputado en el caso ERE. En la cita del 19 de junio no sólo se la juega el ex alcalde de Sevilla, obligado a mejorar los registros obtenidos por su partido hace tres años y medio. También Pedro Sánchez, su gran valedor y quien tendrá que sacar las urnas el año que viene a más tardar. El laboratorio de Andalucía marcó un nuevo ciclo electoral en 2018; puede que ahora también sea el primer movimiento en el nuevo tablero nacional.

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