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La crisis con Junts desbarata la estrategia negociadora de ERC con el PSOE

Los republicanos son conscientes de que los próximos tres meses son su última oportunidad de obtener réditos de la mesa de diálogo

Pedro Sánchez y Pere Aragonés hablan distendidamente en su reunión del 15 de septiembre del año pasado

Pedro Sánchez y Pere Aragonés en su reunión del 15 de septiembre del año pasado EFE

«No se trata solo de presupuestos, también está la cuestión nacional». En las filas de Esquerra hay inquietud por las consecuencias de la crisis con Junts más allá de la estabilidad del gobierno catalán. Especialmente si el partido de Carles Puigdemont y Laura Borràs opta finalmente por salir del Govern.

Mientras Junts dirime el futuro del Govern en una consulta a su militancia la especulación más extendida es la de un cambio de cromos entre ERC y PSOE con los presupuestos del Gobierno y la Generalitat. Esta vez queda fuera del triángulo de alianzas presupuestarias Podemos y el Ayuntamiento de Barcelona ante la inminente cita con las urnas. Aunque los Comunes siguen ofreciéndose como socio externo en la aprobación de las próximas cuentas catalanas.

Límite: 3 meses

Pero desde Esquerra advierten que los presupuestos no son la única preocupación de Pere Aragonès y Oriol Junqueras. Su obsesión es aprovechar estos tres meses últimos meses de 2022 para obtener réditos de la negociación con el Gobierno en la mesa de diálogo. Es decir, avances significativos en la «desjudicialización». Es decir, la esperada reforma del Código Penal que modifique, y rebaje, la calificación penal de la sedición.

Los republicanos tienen claro que la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para 2023 son su última oportunidad. El próximo año el final de la legislatura impedirá la negociación presupuestaria con el PSOE. Y con las encuestas en la mano y la victoria del PP que auguran, no parece probable que Esquerra vaya a repetir la posición de fuerza de la que goza ahora.

Es ahora o nunca, temen en la sede de la calle Calabria. Para avanzar, sobre todo, en algún acuerdo que puedan exhibir ante sus electores. Es cierto que la «desjudicialización» ha rebajado las posiciones de la Fiscalía y la Abogacía del Estado en las causas pendientes en el Tribunal de Cuentas, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y el 13 de Barcelona. Hasta el extremo de que el Fiscal del juicio contra la Mesa del Parlament advertía este miércoles en la apertura del juicio que «esta sala no está afectada por el bulo de la desjudicialización».

Pero no se trata de un avance que puedan abanderar abiertamente ante sus bases. Sí lo están haciendo con el Pacto por la lengua, al que se incorporó el PSC, que ha permitido esquivar la aplicación de la sentencia del 25% de castellano. Pero ERC necesitará nuevos argumentos para contrarrestar las denuncias de renuncia a la independencia de Junts y entidades como la ANC. Y en este contexto, la crisis desatada con Junts no rema a su favor.

Competición con el PSC

Especialmente si JxCat sale del Govern, necesitarán exhibir avances de su apuesta por el diálogo con el Gobierno para evitar una fuga de votos independentistas a sus ahora socios. «Aragonès no tiene ganas de hacer cosas con el PSC» apuntan desde Esquerra.

No es para menos. Los socialistas catalanes encabezan todas las encuestas en Cataluña, mientras ERC se estanca y Junts va a la baja. Y depender del PSC para la aprobación de los presupuestos catalanes debilita su posición negociadora en Madrid. En resumidas cuentas,la posibilidad de un Govern en solitario no es ni mucho menos un regalo para Esquerra, reconocen. «Estamos entre lo malo y lo peor».

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