Los 6.465 militantes de Junts pueden votar desde las 0.00 horas de este jueves en la consulta sobre la continuidad del partido en el Govern. Una votación que se prevé más ajustada de lo que originalmente creían los partidarios del «no» al Govern. Del resultado depende el futuro del gobierno catalán, pero también del propio partido, en el que muchos ven un alto riesgo de fractura sea cual sea el sector ganador.

Finalmente Jordi Turull, no ha explicitado su voto. Pese a lo anunciado este lunes, cuando afirmó que «el secretario general del partido no se podía poner de perfil» ante una decisión tan importante, Turull se ha plegado a la voluntad de la sindicatura electoral de Junts, que este miércoles pidió neutralidad a los cargos institucionales.

Turull argumentó a escasas horas antes de abrirse la votación que «la neutralidad reclamada por la Sindicatura Electoral la pongo al servicio de la cohesión y el fortalecimiento» de Junts. Y aseguró que «todos, con independencia de su posición y del resultado, me han dejado claro su compromiso de seguir haciendo crecer a Junts».

Temor a la fractura interna

Pero la exhibición de neutralidad de Turull llegó cuando todos los dirigentes del partido, incluida su presidenta, habían hecho público el sentido de su voto, y en algunos ámbitos crece la sospecha de que no quiso posicionarse por temor a que su opción pierda y verse desautorizado. Una derrota en este tema lo desautorizaría o podría tener que dimitir.

El otro gran temor de Turull es la fractura del partido. Si finalmente gana la opción del «sí», sigue el temor a que el sector de Borràs busque crear un nuevo partido, en línea con lo anunciado por la ANC en la Diada. Si se impone el «no» y Junts abandona el Govern, la sangría podría venir del mundo local, cuyos dirigentes defienden la permanencia para afrontar con más garantías las elecciones municipales.

Tanto si se quedan como si se van, la otra gran pregunta es cómo quedará el grupo parlamentario, partido por la mitad. Y hasta dónde llegará la disciplina de voto y el apoyo al Govern de Pere Aragonès de sus 32 diputados. Tampoco ha explicitado su postura Albert Batet, presidente del grupo parlamentario, aunque se le alinea en el bloque del no.

Los dos bandos en twitter

Laura Borràs, el vicepresidente Josep Rius y la consellera Gemma Geis piden abiertamente el «no». También el ex vicepresidente Jordi Puigneró. Carles Puigdemont se ha alineado con ellos replicando un artículo de Rius. Junto a ellos, diputados como Joan Canadell, Francesc de Dalmases, Jaume Alonso-Cuevillas y la secretaria del Parlament Aurora Madaula.

También el ex presidente Quim Torra ha defendido el «no», pese a que nunca llegó a afiliarse al partido. Y la alcaldesa de Girona, Marta Madrenas, uno de los pocos cargos locales que defiende la salida, circunstancia a la que no es ajena su decisión de no concurrir en las próximas elecciones locales.

La campaña a favor del «sí» la lidera la consejera Victoria Alsina, muy activa desde que el lunes anunció su afiliación a Junts. Este martes se reunía con una veintena de alcaldes de Girona para ejemplificar la oposición de los cargos locales a la salida del Govern.

Con ella, los consejeros Jaume Giró, Violant Cervera, Lourdes Ciuró y Josep Maria Argimon, que se han sumado a las voces de Jordi Sánchez, Xavier Trias, y los es consejeros Josep Rull, Joaquim Forn y Damià Calvet. También diputados como Toni Morral, Ramon Tremosa o David Saldoni.

Aragonès exige solución definitiva

En medio de este debate, Aragonès advertía en la sesión de control al Govern que si la decisión es quedarse tiene que ser para formar gobierno sólido. «Hay que abordar las consecuencias del debate que está teniendo Junts, no serviría un acuerdo ahora para que en 15 días estemos igual» apuntaba el president.

Tras mostrarse «convencido de que hay margen para llegar a acuerdos en los tres ámbitos» fijados por Junts, Aragonès señaló que «es bueno que todo el mundo tenga una posición clara de entrada». Apelando a la necesidad de un «Govern estable», añadía que si la decisión es quedarse, Junts debe «implicarse en el Govern al cien por cien, no solo los consellers, también las formaciones, sin dudas, con respeto mutuo y máxima responsabilidad institucional».

Una claridad de la que ya ha hecho gala la vicepresidenta en funciones, Gemma Geis. La también consejera de universidades, miembo del núcleo próximo a Puigdemont, se ha auto-excluido del ejecutivo asegurando que «sin poder defender juntos en Madrid los intereses del sistema catalán de investigación y universidades se me hace muy difícil continuar».