España

Bambú ya ha adelantado algunos nombres para las elecciones locales y autonómicas

Vox vuelve al 'perfil García-Gallardo' en los candidatos de mayo tras el pinchazo de Olona

El partido de Abascal vuelve a optar por perfiles discretos, profesionalizados y procedentes de la sociedad civil | Rocío Monasterio apunta para repetir el tándem con Ortega Smith en Madrid y falta despejar la duda de si Inés Cañizares concurrirá en Castilla-La Mancha

El líder de Vox, Santiago Abascal (i), conversa con su portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros, durante el pleno celebrado en el Congreso de los Diputados este jueves EFE

A cuentagotas. Así es como se están produciendo el anuncio de las candidaturas electorales de Vox, que como adelantó El Independiente se han empezado a dar a conocer este jueves. Unos cabezas de lista que, a falta de que se confirme si Inés Cañizares será la representante de Vox en Castilla-La Mancha para disputar la Junta a Emiliano García-Page (PSOE) y Paco Núñez (PP), vuelven a poner sobre relieve la esencia inicial del partido. Esta no es otra que optar por perfiles discretos, profesionalizados y procedentes del sector civil -aunque con algo de vinculación a la política- para concurrir a las urnas que den, en definitiva, un protagonismo total a las siglas. El ejemplo más claro de ello es la apuesta del presidente de Vox, Santiago Abascal, para la Comunidad Valenciana.

Sonaba el nombre de la presidenta del grupo en Alicante Ana Vega -que ha tenido problemas en la Vega Baja con múltiples dimisiones- o del inspector jefe de la Policía Nacional en Valencia, Ricardo Ferris, cesado de sus funciones por equiparar la inmigración con la delincuencia; incluso el del actual portavoz adjunto en el parlamento de la comunidad valenciana y presidente de la formación en la capital, que lideró allí la lista en 2019: José María Llanos, cuyo resultado fue de diez escaños y un 10,44% del voto. Pero, finalmente, será Carlos Flores Juberías quien tome el relevo de Llanos en una decisión consensuada junto al resto del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) la tarde del miércoles en la sede nacional de Bambú.

Según detalla el partido, Flores Juberías es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Valencia (UV) y doctor honoris causa por la Universidad de San Francisco Xavier en Sucre (Bolivia). También colabora ocasionalmente en medios de comunicación, caso de Las Provincias. Y ejerce como vocal de la Junta Electoral de la Comunidad Valenciana desde 2015. Asimismo, el Pleno de las Cortes lo seleccionó un año después como integrante de la Comisión Ejecutiva del Consejo de Transparencia. Ello, lo vincula directamente con el PP, quien lo eligió para el cargo, y con Carlos Mazón, que aspira a dirigir el Govern con una coalición integrada por el bloque de centroderecha. El perfil ideológico de Flores Juberías es claro: muestra su contrariedad rotunda a la ley del aborto y a la ley de eutanasia. De la primera, afirma que es «inconstitucional». Así lo aseguró a este medio el año pasado. Y entre sus antecedentes políticos, está haber participado en Fuerza Nueva a principios de los ochenta, antes de su disolución.

Con la apuesta de Flores Juberías, se repite el canon de Juan García-Gallardo, el candidato en las últimas elecciones de Castilla y León, celebradas en el mes de febrero. El burgalés, que ahora ocupa la vicepresidencia del Gobierno regional junto al PP del presidente Alfonso Fernández Mañueco, se afilió meses antes a que se confirmase su nombre como ‘número uno’ por Valladolid. Fue presentado como alguien completamente desvinculado de la política hasta el momento y como un simple profesional de la abogacía, integrante de un bufete familiar que destaca por haber defendido al empresario Ruiz-Mateos. El nexo de unión a Vox se selló por su rechazo a la izquierda y su intensa vinculación con las tradiciones y las creencias católicas.

Esta táctica electoral, de figuras profesionalizadas pero sin perfil político amplio, se trasladará también al ámbito local

La del candidato valenciano es el único adelanto regional que el partido de Abascal ha hecho público. El primero de los doce feudos, añadido a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, en los que Vox espera ser determinante y condicional los gobiernos del PP de Alberto Núñez Feijóo. La Comunidad Valenciana es uno de ellos, lo que implica que los criterios atendidos en la elección del catedrático sigan la misma con el resto de candidatos. El mediterráneo es una de las principales preferencias de Vox para este nuevo ciclo electoral, ahí está uno de sus principales caladeros de voto en la repetición de comicios generales el 10 de noviembre. Y es que en esta zona geográfica del sureste de España se junta dos elementos socioculturales clave: temporalidad laboral por el turismo e inmigración alta para el trabajo agrícola de temporada. En Murcia, Vox superó a PP y PSOE. Y para intentar focalizar ese resultado al ámbito autonómico, aunque los populares rozan la mayoría, probablemente recurrirán a José Ángel Antelo, actual presidente del aparato regional.

Esta táctica electoral, de figuras profesionalizadas pero sin perfil político amplio se trasladará también al ámbito local en las principales capitales de provincia. Hay tres anuncios hechos. La jueza de instrucción Irene Carvajal será quien lidere la lista en Valladolid tras tantear para ello al consejero de Industria Mariano Veganzones y al exconcejal popular de la localidad Arturo Rodríguez-Monsalve. En Pontevedra tendrá el papel de ‘uno’ José Manuel Torres, ingeniero industrial y funcionario del ayuntamiento desde 2003. Tendrá que lidiar con un escenario difícil: en las autonómicas de 2020, Vox consiguió 932 votos frente a los 16.918 del PP de Feijóo. Por último, se ha adelantado el nombre de Cristina Coto para la alcaldía de Oviedo, quien ya desempeña las funciones de concejala municipal tras su incorporación a las filas del partido en 2019.

Repliegue ante posibles candidaturas ‘paracaidistas’

Vox siempre ha reiterado que lo que dice desde la tribuna del Congreso de los Diputados o desde la sede nacional de Bambú, es lo que repite hasta el último concejal del partido. «A Vox lo votan por lo que representan y defienden sus siglas, no por los candidatos», aseguró el portavoz adjunto en la cámara baja Iván Espinosa de los Monteros días después de la derrota de Macarena Olona en Andalucía. Un mal resultado en relación al objetivo, que era condicionar a Juanma Moreno como en Castilla y León, y no tanto sobre el terreno: casi 400.000 sufragios y dos escaños más. Un coste alto para ello, ya que supuso desprenderse de Olona, su mejor ariete parlamentario y judicial, para perderla en semanas posteriores y sin debutar desde su escaño en el Parlamento. Y generando, posteriormente, la peor crisis en la historia del partido.

Apostar por Cañizares para intentar hacer lo mismo junto a Núñez y desplazar de la Junta castellano-manchega a Page puede ser arriesgado. Especialmente contemplando que en las encuestas publicadas el PSOE carece de competidores por la izquierda y roza la mayoría absoluta ya lograda hace cuatro años. Y sería un golpe sobre la mesa que, aunque llegase a funcionar, repetiría los mismos pasos ya dados en abril: despojar a Espinosa de los Monteros de su portavoz adjunta para elegirla como candidata ‘paracaidista’. Eso obligaría a Vox a volver a buscar otro suplente en el Grupo parlamentario o bien unificar la portavocía adjunta de nuevo con la secretaría general con José María Figaredo al frente de ambas.

Ortega-Smith y Rocío Monasterio repiten

Precisamente, a raíz del cisma generado por Olona se produjo la primera gran reforma interna de Abascal desde 2016: destituir a Javier Ortega-Smith de la secretaría general del partido para alejarlo de la configuración de las listas y designándolo, a su vez, como vicepresidente. Por ese movimiento brusco, Ortega Smith fue designado nuevamente candidato a las locales de Madrid. También está previsto que repita como cabeza de cartel Rocío Monasterio. La líder madrileña de Vox ha apretado las turcas a Isabel Díaz Ayuso en esta recta final de legislatura, negándose a pactar los nuevos presupuestos. Y aspira a seguir marcando parte del itinerario de la actual presidenta de cara al próximo mandato.

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