Desde que llegó a la alcaldía de Barcelona en 2015, Ada Colau dejó claro su apuesta por una cultura alternativa al amparo del Ayuntamiento de Barcelona. Especialmente durante las fiestas navideñas. Sus «pesebres» van a polémica por año, perfectamente coherentes con cualquier cosa que huela a tradición o cristianismo -no tiene tantos reparos con otras creencias religiosas-. La pista de hielo de la Plaza Cataluña, que durante unos años se convirtió en atracción infantil en estas fiestas, no ha sido una excepción.

Colau decidió sustituirla desde el primer año por una Feria de consumo responsable desde la que dar la batalla contra el excesivo consumismo de estas fechas. Pero la muestra ha llegado al paroxismo en esta última edición del segundo mandato de Colau.

Entre las 32 casetas, los visitantes podrán encontrar libros como Follar con mujeres trans o un amplio abanico de obras sobre la anarquía, – también La anarquía explicada a los niños-. También productos de merchandising independentista y puntual representación de la Cooperativa Top Manta.

Salvar el planeta

La propuesta del Ayuntamiento, que este viernes se puede visitar por último día, propone un «consumo responsable y desde la economía social y solidaria, bajo el lema «Tejer las vidas que necesitamos«. Lo hacen, según la comunicación municipal, en favor de «las personas, el planeta, el futuro».

«El consumo responsable y la economía social y solidaria ofrecen productos, actividades y servicios» explica la propuesta municipal, que defiende que ha llegado el momento de «tejer unos hábitos y prácticas saludables, sostenibles y de justicia social» que permitan crear lo necesario para «vivir dignamente como personas, respetando el ecosistema y el planeta«. 

El resultado, sin embargo, es «es una vergüenza y un despropósito que nada tiene que ver con la Navidad; es una muestra más de la Barcelona decadente de Colau». Lo denuncia la concejal Eva Parera.

350.000 euros de coste

Valents, ha reclamado al Ayuntamiento que aclare cuánto ha costado este año la feria de la Plaza Cataluña. De momento sin éxito, confirman a El Independiente, aunque en años anteriores el coste de la instalación se situaba en torno a los 350.000 euros del erario público.

«No puede ser que el Ayuntamiento promueva una Feria de Navidad donde puedes encontrar libros anarquistas, antisistema e independentistas» se ha lamentado Parera esta semana. La líder de Valents tachaba de «surrealista» que la cooperativa del top manta tenga una caseta propia en esta feria o que algunas de las actividades dentro de esta feria sean «automasajes energéticos corporales y faciales para la autocura«.

Entre 2010 y 2014 la Fundación Barcelona Comercio convirtió la Plaza Cataluña en una pista hielo cubierta que llegó a convertirse en la mayor de Europa al aire libre. «El modelo de la pista de hielo es poco sostenible tanto económica como medioambientalmente», argumentó en su momento Colau para eliminarla de la oferta navideña de la capital catalana.

Pista de hielo, sí pero en el Tibidabo

Valents ha propuesto recuperarla en el centro de la ciudad el próximo año. El PSC parece haberse adelantado. En su momento el líder socialista en Barcelona, Jaume Collboni, se sumó al rechazo a la pista de hielo por sus costes en términos medioambientales.

Pero la próxima semana el parque de atracciones del Tibidabo estrenará pista de hielo. Siete años después del veto a la pista de hielo en el centro, la empresa pública Barcelona de Servicios Municipales (BSM), presidida por Collboni, ha anunciado la nueva instalación.

Aunque la pista que se inaugurará en el Tibidabo tiene truco: En realidad no es de hielo sino que es de un material sintético que no necesita ni electricidad ni agua para conservarse y, según BSM, «permite obtener sensaciones muy similares a las de patinar sobre hielo». Tendrá una capacidad para 40 personas y 200 metros cuadrados de extensión.