España

Sánchez engrasa la cumbre con Marruecos: acudirá sin ningún ministro de Unidas Podemos

El país vecino no deseaba la presencia de representantes del sector minoritario del Gobierno en la cumbre de los días 1 y 2 de febrero de Rabat

Pedro Sánchez y Mohamed VI, juntos durante el banquete de Iftar.

Pedro Sánchez y Mohamed VI, juntos durante el banquete de Iftar el pasado mes de abril MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE MARRUECOS

Todos contentos. La Reunión de Alto Nivel (RAN) que se celebrará el mes de febrero en Marruecos no contará con ningún ministro de Unidas Podemos. Para los morados resulta un sapo difícil de tragar el cambio histórico de posición de España con respecto al Sáhara; para el país alauí, la presencia de los morados es indeseable habida cuenta su alineación con los saharauis y, por último, Pedro Sánchez evita acudir a esta cita, varias veces cancelada por el país vecino, con tensiones innecesarias.

El Ministerio de Exteriores ha evitado concretar quiénes serán los ministros que acudan junto al jefe del Ejecutivo, pero El Independiente ha podido confirmar que además de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, tampoco lo harán la titular de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra; la de Iguadad, Irene Montero, ni el de Consumo, Alberto Garzón. Asimismo, no está prevista la presencia del ministro de Universidades, Joan Subirats, siempre muy desdibujado como lo estuvo su antecesor, Manuel Castells.

De todos ellos, lo cierto es que era Díaz la que tenía más papeletas para acudir. De hecho, es una de las fijas en las cumbres bilaterales del Gobierno, donde se suelen firmar acuerdos de colaboración en materia laboral. Por ejemplo en la primera cumbre hispano-rumana, celebrada el pasado mes de noviembre en Castellón, rubricó con su homólogo un Memorando de Entendimiento sobre Empleo e Inspección de Trabajo, momento en que Díaz reconoció la contribución activa de la comunidad de 600.000 rumanos residentes en España.

Pero la colonia rumana en nuestro país, con ser muy numerosa, no es la primera, sino la segunda. La supera, precisamente, la marroquí, con cerca de 775.000 residentes, lo que significa que si hay un país que justifica acuerdos de colaboración en materia laboral, ese es Marruecos.

«Uno de los grandes hitos de la hoja de ruta acordada con Marruecos»

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, anunció este miércoles que la cumbre tantas veces retrasada se celebrará, al fin, el 1 y 2 de febrero en Rabat. «Se trata de la primera reunión de este tipo desde 2015 y es uno de los grandes hitos de la hoja de ruta acordada con Marruecos el pasado mes de abril», cuando el jefe del Ejecutivo hizo un viaje relámpago a la capital del reino para reunirse con Mohamed VI tras el cambio de posición histórica de España asumiendo como más factible la posición de Marruecos olvidando el referéndum de autodeterminación.

Albares se limitó a anunciar que acudirán «una decena de ministros» sin especificar más, después de dos cumbres abortadas por Marruecos en 2020 y 2021 con el pretexto de la pandemia, pero en realidad, por la posición de Unidas Podemos respecto al Sáhara y sus relaciones con el Frente Polisario. De hecho, el país vecino no deseaba la presencia de ningún ministro del sector minoritario del Gobierno.

Unas declaraciones a finales del año 2020 del entonces vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, reivindicando el referéndum reconocido por las Naciones Unidas, fueron recibidas por Marruecos casi como una declaración de guerra. Otro momento de enorme tensión vino a cuenta del ingreso del líder del Polisario, Brahim Ghali, en un hospital de Logroño en estado grave por Covid, lo que acabó costándole la cabeza a la que fuera ministra de Asuntos Exteriores, Arantxa González Laya.

El Polisario mantiene vías de comunicación con Unidas Podemos

Precisamente, desde que en marzo Sánchez ejecutara el giro copernicano en el contencioso del Sáhara Occidental, la consigna repetida por el Frente Polisario es que mantienen vías abiertas de diálogo con Unidas Podemos. A diferencia de los socialistas, los morados sí participan en los encuentros periódicos que los saharauis celebran con diputados del Congreso y el Senado.

Con Izquierda Unida, los lazos son históricos y parten de una evidente coincidencia ideológica. Y es un asunto que digiere mal su electorado, muy implicado en las asociaciones de amistad con el pueblo saharaui. En el último año, además, se han mantenido las visitas de líderes de la organización que dirige Garzón a los campamentos de refugiados saharauis.

Tal y como trasladan a El Independiente, en el Polisario son conscientes de las enormes limitaciones a las que se enfrenta el ala morada del Gobierno de coalición, sin capacidad alguna de dictar la política exterior. Y le disculpan, en parte, que no puedan hacer más -incluido la ruptura del pacto de Gobierno- por revertir el cambio de posición marcado por la carta de Sánchez a Mohamed VI el pasado marzo.

Aunque no ocultan que les gustaría ver más declaraciones públicas de dirigentes de IU y Podemos desmarcándose de la hoja de ruta gubernamental. “No se trata de salir del Gobierno, sí de aclarar su posición, que es lo que pedimos a todos los partidos políticos españoles”, señala Omar Mansour, ministro de Interior del Polisario, en entrevista con este diario.

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