Miles de personas se han congregado este lunes frente a las fuentes de Montjuïc para protestar contra la cumbre hispanofrancesa que se celebra a esta hora en Barcelona. El independentismo ha exhibido una frágil unidad -entre albún abucheo a los dirigentes de Esquerra- para responder a Pedro Sánchez y su Gobierno que «aquí no se ha acabado nada». También para recuerar un grito clásico del independentismo de los 80 del siglo pasado, «ni francés ni español, Països Catalans«.

La manifestación de este jueves suponía el retorno de ERC a una convocatoria liderada por la ANC y el Consell de la República (CxR) que preside Carles Puigdemont. Y una oportunidad para calibrar la capacidad de movilización del independentismo ante lo que se ha visto como una provocación del Gobierno: la presentación de la cumbre como ejemplo de que el procés ha acabado.

Las entidades han conseguido ocupar las fuentes y la avenida a los pies del MNAC, pero se han quedado lejos de los momentos álgidos del independentismo. ERC ha recuperado su papel en estas manifestaciones, pero a costa de abucheos a sus líderes.

Junqueras defiende estar en la cumbre

El líder de ERC, Oriol Junqueras, ha defendido en este contexto la presencia del presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, en la cumbre porque hay que aprovechar «todas las oportunidades para reivindicar los derechos democráticos y el derecho del pueblo catalán a decidir su futuro».

«Es perfectamente compatible» ha insistido el presidente de Esquerra, ante quienes coreaban a su alrededor consignas en favor de Puigdemont y acusaban a los republicanos de botiflers (traidores).

A unos metros, la presidenta de Junts, Laura Borràs, marcaba distancias advirtiendo que «nosotros no estamos trabajando por la desjudicialización sino por el 1-O». Borràs ha apuntado con ironía que esta manifestación haya servido para recuperar la unidad, «si alguien rectifica bienevenido sea», tras recordar que Junqueras no asistió a la manifestación de la Diada. Tampoco a la conmemoración del quinto aniversario del 1-O.

Contra la mesa de diálogo

Pero también ha criticado la asistencia de Aragonès a la cumbre y ha cuestionado los resultados del diálogo con el Gobierno. «No ha habido desjudicialización».

En términos similares se ha expresado el líder de la CUP, Carles Riera, quien ha acusado al Govern de Aragonès de «poner la pista de aterrizaje» a la celebración de esta cumbre con la mesa de diálogo. «Queremos dejar bien claro que no queremos España ni Francia» ha apuntado.

Junqueras ha asegurado entender a quienes los critican, en referencia a los militantes independentistas, no a sus rivales políticos. Pero ha sido uno de los dirigentes con paso más breve en la concentración. «El conflicto político no ha terminado. Aquí no ha terminado nada porque la represión sigue, y sigue afectando a nuestros compañeros en el exilio, en forma de inhabilitaciones, de persecución y juicios pendientes desde hace años», ha dicho.