Tras Barretinas y estrellas el periodista Albert Soler vuelve a la carga con Un botifler en la Villa y Corte, la particular visión de Madrid de un catalán descastado. Desde la Feria de San Isidro al Hotel Palace, pasando por el Tribunal Supremo y el palco del Bernabeu, repasa los escenarios capitalinos que mayor aversión generan en el independentismo riéndose de sí mismo y de sus convecinos.

Todo ello con ánimo confeso de provocar. Y si es posible, ofender. Porque Soler reivindica con sus crónicas la libertad de ofender ante una corrección política que amordaza desde una izquierda que califica de mojigata y meapilas.

Pregunta.- Asegura en su libro que los catalanes «disfrutamos de manifestaciones a la carta organizadas por el Govern». Este jueves nos hemos superado con el Govern a un lado y otro de la pancarta.

Respuesta.- Esto indica que es un gobierno con doble personalidad. Y es peligroso, no tengo nada contra la gente con doble personalidad excepto si me gobiernan. Me molesta mucho que alguien que no está bien de la cabeza me gobierne.

P.- ¿Cree que es enfermedad o puro cinismo?

R.- Creo que están mal de la cabeza, lo cual es mucho más peligroso. Todo el mundo sabe que es más peligroso un imbécil que un malvado. Ojalá tuvieran solo cara dura o fueran malvados. El problema es mucho más grave, son imbéciles.

P.- Completada la inmersión de un botifler en Madrid ¿España mira a Cataluña?

R.– El taxista que me recogió al llegar en ningún momento me preguntó por el procés. Si un taxista de Madrid no te pregunta por el procés es que a nadie le importa el procés.

P.- No le dedica ningún capítulo a la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso.

R.- Se me hizo corta la estancia, fueron dos semanas y en ese tiempo Ayuso no hizo ninguna barbaridad. Igual tengo que hacer una adenda. Aunque a Ayuso le tengo cierta simpatía porque se enfrentó al Gobierno y a Cataluña durante la pandemia a cuenta de cerrar o no los bares. A mi, que soy muy de bares, nada me gusta más que un gobernante que contraviniendo a todo el mundo mantiene los bares abiertos. Es mucho mejor que abrir las bibliotecas, donde de verdad se tienen las grandes ideas es en los bares, no en las bibliotecas.

A Ayuso le tengo cierta simpatía, nada me gusta más que un gobernante que mantiene los bares abiertos

P.- Aclara que los catalanes solo son tacaños de puertas afuera, consigo mismos no lo son en absoluto.

R. A la vista está, mire lo bien que vive el Vivales en Waterloo gracias a las cajas de resistencia o el dinero que pagamos a altos cargos. Hay 400 altos cargos catalanes que cobran más que el presidente del Gobierno. Es una tacañería de puertas afuera, a la hora de vivir bien somos los primeros mangantes.

P.- También para alojarse en el Palace, ¿le gustó emular a Josep Duran Lleida?

R.- No me alojé en el Palace, pero me gustó ir. Esas moquetas, esas maderas, esos camareros que te hablan en susurros… Yo estoy acostumbrado a los tugurios, vivir aquello fue una experiencia casi mística. Lo pasé tan bien el primer día que volví cada noche. Me sentía casi como Duran Lleida, pero a mi no me lo pagaban los presupuestos del Estado ni mi partido. Vale la pena ir al Palace. Además, allí se alojó también el gran Julio Camba.

P.- Su gran referente.

R.- Soy un gran fan. Camba estuvo 13 años viviendo en el Palace, pregunté si existía todavía la habitación de Camba, pero ha cambiado. No pregunté por la de Duran.

P.- ¿Ya no existen periodistas con esa visión irónica de Camba?

R.- No solo Camba, toda su generación: Chaves Nogales, Gaziel, Pla, Xammar. Son tipos que con 23 o 24 años escribían unas crónicas parlamentarias, de viajes… Veo sus crónicas tan vigentes, tan frescas, tan buenas… yo tengo casi 60 años y soy incapaz de escribir como ellos a los 23.

P.- ¿Coincide con Pedro Sánchez en que el procés se ha acabado?

Pedro Sánchez ha hecho muchas concesiones para solucionar un conflicto catalán que no existía

R.- Sí. En lo que no coincido es en que haya que hacer algo para solucionar no sé qué “conflicto catalán”. Pedro Sánchez repite mucho eso del “conflicto catalán” y que él ha hecho tantas cosas para solucionarlo y yo por más que me esfuerzo no veo dónde está el conflicto. El conflicto lo tendrán los que han estado en la cárcel, la gente de a pie no tiene ningún conflicto. Pedro Sánchez ha jugado con fuego y creo que se va a quemar, ha hecho muchas concesiones para solucionar un conflicto catalán que no existía.

Si se hubiera molestado en venir a Cataluña y ver la realidad habría visto que no valía la pena hacer nada por esta gente. Lo máximo que puede pasar es que de vez en cuando griten, se manifiesten o cuelguen una pancarta, pero eso lo tiene que soportar cualquier gobierno.

P.- ¿Volverá a haber un referéndum de independencia?

R.- Para qué. Ya hubo uno y lo ganaron. Ahora que pidan cuentas a sus líderes, que ganaron un referéndum a la búlgara y no fueron capaces de hacer nada. ¿Para qué quieren otro?

P.- Se mofa también del ministro Miquel Iceta y su propuesta de un “final feliz” para el procés.

R. Habría que preguntar a Iceta a qué se refería con un “final feliz” para Puigdemont.

P.- ¿Cree que Carles Puigdemont regresará a España en breve?

Torra colgó una pancarta durante un par de días y Puigdemont proclamó una república de ocho segundos, dos pruebas irrefutables de valentía

R.- Para volver tendrían que darle mil garantías, es muy cobarde. Pero me gustaría. En Girona tenemos también al president Quim Torra, el regreso de Puigdemont nos permitiría ver a los dos héroes cobardes del procés enfrentándose cara a cara. Tienen tan poca vergüenza que los dos querrían ser los héroes, uno porque colgó una pancarta durante un par de días y el otro porque proclamó una república de ocho segundos. Lo cual son dos pruebas irrefutables de valentía. Lo bueno sería una lucha en el barro con tanga, como se hacía antes con las mujeres.

P.- Ese comentario es muy políticamente incorrecto.

R.- Sí. Una de las cosas que he intentado con el libro es ser políticamente incorrecto. Estoy harto de que no podamos reírnos de las mujeres, de los gays, de los negros, de los judíos, de los muertos, de los calvos… ¿por qué no? Parece que estamos volviendo a la censura del franquismo. Es peor, porque la censura ahora viene de la izquierda. Hay una izquierda en España que es más mojigata y meapilas que las señoras del franquismo de los años 40.

P.- ¿El lenguaje inclusivo y las políticas de género forman parte de esa mojigatería?

R.- Sí, sin duda. Cuando escucho un discurso que empieza por “bienvenidos a todos y todas” ya desconecto. Me molesta que la izquierda, que antes se dedicaba a intentar solucionar cosas que importan de verdad -derechos de los trabajadores, las minorías, las mujeres- ahora se pierda en estas burradas. No hacen más que convertir a la derecha en adalid de las libertades. Por eso está subiendo Vox. Como Pedro Sánchez no corte amarras con esa mojigatería de Podemos se va a hundir en las elecciones.

P.- ¿Ve a Vox abanderando las libertades?

R.- Sí, lo está consiguiendo gracias a esa izquierda que no nos deja decir nada. Al final Vox o el PP son los que defienden la libertad de decir lo que queramos, la libertad de ofender. Reivindico la libertad de ofender, de eso se trata, ahora estamos revisando canciones de los Hombres G de hace no sé cuántos años, es impensable. Es tan surrealista todo que por culpa de esa izquierda mojigata la derecha que sería la más cavernícola es la que está defendiendo las libertades.

Reivindico la libertad de ofender, de eso se trata, ahora estamos revisando canciones de los Hombres G, es surrealista

P.- A raperos como Valtónyc o Pablo Hásel los han condenado por apología del terrorismo y ofensas a la Corona.

R.- Hay que hacer una salvedad, siempre hay unos límites. El único límite que yo concibo es el Código Penal, que en estos casos también sería discutible. Yo me refiero a cosas más sencillas, a la autocensura que se imponen periodistas y escritores para no quedar mal. No me refiero a delinquir con la palabra. Y si delinco, me pueden condenar pero no callar.

P.- Se lamenta por el declive de Girona. De dar hombres como Dalí, Pla o Xavier Cugat ha pasado a Puigdemont, Torra y Lluís Llach.

R.- El mejor era Xavier Cugat, que tuvo cinco mujeres, eso sí es una meta. Es lo mismo que decía antes con los periodistas de esa misma época, eran muy superiores. No solo comparando con los gerundenses, que somos pocos, con los catalanes en general. Creo que estamos en retroceso.

P.- En la última semana el catalán más universal ha sido Gerard Piqué ¿cómo ha visto su duelo con Shakira?

R.- Estamos hablando de Shakira, una mujer latina de rompe y rasga. Lo que no puede esperar la gente es que todos seamos Perales, que encima de que le engañan pregunta “a qué dedica el tiempo libre”. Perales es un señor de Cuenca, Shakira es colombiana. A quién se le ocurre engañar a una colombiana; Piqué ha jugado con fuego, y ha salido bien librado.