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La Fiscalía y los presupuestos catalanes ponen en jaque la alianza entre el PSOE y ERC

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès (i) y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d)

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès (i) y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d) EP

Hace apenas un mes Esquerra saboreaba las mieles del éxito de sus pactos con el PSOE gracias a una reforma del Código Penal que incluía -en contra del criterio de buena parte del PSOE- la rebaja de penas por malversación y la derogación de la sedición. Los republicanos alimentaban el sueño de ver a sus líderes, con Oriol Junqueras a la cabeza, diciendo adiós a la inhabilitación política o regresando de Suiza sin mayores problemas judiciales, en el caso de Marta Rovira.

Este semana, la Fiscalía ha echado por tierra las expectativas de Junqueras, manteniendo en su escrito la petición de penas máximas por la malversación. Mientras, en Barcelona Pere Aragonès ve como el PSC se niega a dar apoyo a las cuentas de la Generalitat si no es a cambio de todas sus exigencias. De soñar con un apoyo gratis forzado desde la Moncloa los republicanos han pasado a temer unas elecciones anticipadas en las que Salvador Illa partiría como favorito.

Los nervios y el mal humor en la dirección de ERC son evidentes esta semana. También el malestar con el PSOE, que Gabriel Rufián ejemplificó este martes en el Congreso, tras la abstención republicana al paquete de medidas económicas del Gobierno. «El año que queda de legislatura se le puede hacer muy largo a Pedro Sánchez» advierten algunas voces desde Esquerra.

Agenda legislativa

Los socialistas, sin embargo, restan importancia a las amenazas republicanas. Mientras desde Esquerra recuerdan el Gobierno todavía tiene que sacar adelante leyes emblemáticas como la Ley de vivienda, o la reforma de la Ley mordaza, los socialistas recuerdan que ERC está tan comprometida como ellos con esas reformas. Forman parte del programa electoral de los republicanos tanto como el de Podemos, no será el PSOE quien más pierda si estas leyes no salen adelante, apuntan desde las filas socialistas.

Más allá de la agenda legislativa, lo que realmente ha enfurecido a los republicanos es la resistencia del PSC a aprobar los presupuestos de la Generalitat. ERC daba por seguro ese apoyo, del mismo modo que han obtenido el de los Comunes a cambio de permitir que se aprobaran las últimas cuentas de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona.

Pero el PSC está demostrando en las últimas semanas que la palanca del Congreso ha dejado de ser determinante desde que se aprobaron los Presupuestos Generales, que ERC quiso someter a la reforma del Código Penal. Ahora el precio de los votos socialistas en el Parlament -33 diputados, los mismos que ERC- ha subido considerablemente.

Y el PSC tiene el apoyo de Moncloa en el envite. De hecho, el intento de los republicanos de conseguir doblegar a los socialistas catalanes por la vía de la presión a Moncloa ha acabado con portazo de Presidencia y enfado en el PSC. «En Esquerra no han entendido cómo funcionamos» repiten desde el partido que lidera Illa.

Calendario electoral

El calendario electoral empieza a pesar en todas las estrategias, y los socialistas necesitan recuperar la alcaldía de Barcelona en las municipales para demostrar que la estrategia catalana de Pedro Sánchez ha sido efectiva. Por tanto, no forzará una cesión del PSC ahora que los presente ante su electorado como un partido «sucursalista» e ineficaz para frenar al independentismo.

En este contexto, los socialistas catalanes se preguntan por qué ERC empujó a JxCat a abandonar el Govern en octubre, antes de aprobar unos presupuestos que llevaban la firma del ex conseller Jaume Giró. Esquerra dio prioridad entonces a afianzar su ventaja frente a JxCat, confiando en sus votos decisivos en el Congreso para sacar adelante las cuentas.

Ahora, sin embargo, Aragonès ve cada vez más lejos la aprobación de los presupuestos, mientras la reforma del Código Penal no da los resultados esperados. La postura del fiscal general del Estado, Álvaro García, apoyando la tesis del juez Pablo Llarena sobre la malversación agravada en el caso de los condenados por el procés ha tirado por los suelos su argumentario.

Golpe de Estado judicial

Los republicanos argumentan que existe una «guerra abierta» entre los poderes del estado, en la que presentan a la cúpula judicial «secuestrada por la derecha y la extrema derecha» para explicar los magros resultados de la reforma legislativa aprobada en diciembre. Pero la postura del fiscal general desmiente la tesis republicana, al tratarse de un cargo designado por el Gobierno.

“La interpretación del Supremo -sobre la malversación- es absolutamente contraria a la voluntad del legislador» aseguraba el abogado de ERC, Andreu Eynde, al explicar sus argumentos ante el Tribunal Supremo para reclamar el fin de la inhabilitación de sus defendidos.

«Las conductas probadas en la sentencia son las de administración desleal: no se menciona ánimo de lucro. Y el legislador dice que no se pueden meter en el mismo saco los actos de corrupción con beneficios personales y el uso de fondos para un referéndum ciudadano». Al tiempo que Van den Eyne explicaba esto en Barcelona, el fiscal general se abonaba a la tesis del Supremo en Madrid.

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