Las dos principales incógnitas en la izquierda a la izquierda del PSOE es bajo qué papeleta (o papeletas) concurrirá el espacio en las próximas generales previstas para 2027 y, especialmente, si Yolanda Díaz querrá repetir o si dejará el camino libre para su liderazgo. Esta segunda opción, facilitaría la unidad de siglas, algo que ahora no parece viable entre todas las formaciones progresistas.
La continuidad de la actual vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social está en el aire. Ni Díaz ni los suyos han hecho ningún amago para intuir que acabará haciéndose a un lado, al contrario, desde Movimiento Sumar valoran cada paso dentro del Gobierno de coalición dado por la vicepresidenta. De hecho, durante el verano y a la vuelta ha habido algunos intentos visibles de querer relanzar su perfil. Así lo aseguran miembros de IU, que ven que es evidente.
El problema es que Díaz no tiene el apoyo de sus socios más allá de los Comuns a priori, y eso complica las cosas. No cuenta con respaldo ni en IU ni en Más Madrid, Compromís -sigue dentro de la confluencia uno de sus partidos, Iniciativa, Més lo abandonó-, Chunta o Més per Mallorca. Muchos creen que es un obstáculo para la unidad y que debe marcharse u ocupar un segundo plano.
Para fuentes del espacio, la vicepresidenta está quemada después del batacazo electoral en Galicia en 2024, la incapacidad de plantar cara a EH Bildu en Euskadi posteriormente, o los resultados de las europeas. Algo que hicieron a Díaz dimitir de sus responsabilidades orgánicas al frente de Movimiento Sumar, aunque sigue integrada en la dirección y sus directrices siguen pesando. Por otro lado, creen que ha contribuido a instalar una propuesta personalista que, a la hora de la verdad, deja en el plano secundario el componente ideológico. Lo que en parte, creen explica la crisis que atraviesa el espacio a nivel electoral.
Hay quien aspira a que se dé paso a un candidato alternativo. Aunque hay sectores que ven claro el relevo y apuestan por Pablo Bustinduy, el actual ministro de Derechos Sociales y Consumo. Él ya se descartó en noviembre, con todo, y reafirmó el apoyo a Díaz. En todo caso, la distancia con la toma de decisiones deja todo abierto. Díaz primero deberá aclarar si quiere competir por el puesto. De ser así, "tendrá que presentarse a las primarias" que se pretenden configurar a lo largo de los próximos meses una vez se cuente con el chasis, con la nomenclatura y la disposición de fuerzas con la que se va a competir.
Más allá del papel secundario dentro de la alianza que tienen Más Madrid o los Comuns, por tratarse de partidos regionalistas, hay otras fuerzas como IU que pretenden impulsar próximamente esos marcos sobre los que construir una nueva forma de unidad. Y las primarias quieren ser clave. En Andalucía, por ejemplo, la elección del coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, como candidato sorpresa, no siguió ese procedimiento. Fuentes de los izquierdistas aseguraron que era complicado conformar un censo común entre los más de cuatro partidos que componen la alianza. Por capacidad económica y por problemas en cuanto a la protección de datos de los censos de militancia de cada organización. Eso arroja dudas al proceso de primarias de cara a una futura candidatura.

Discrepancias con Yolanda Díaz
Entre Maíllo y Díaz hay "discrepancias" sobre cómo tiene que ser ese próximo espacio común de la izquierda, algo que reconoció a finales de diciembre el propio líder de IU. Maíllo precisó que junto a Movimiento Sumar, Más Madrid y los comunes se quiere articular un nuevo ámbito de unidad que aprenda de los "errores" del pasado. Y sin matizarlas, esa división puede ir ligado a la propia figura de Díaz, que para el izquierdista está siendo una muy buena ministra en todo caso. Frente a ese proceso de refundación de la izquierda alternativa, IU habría propuesto a sus socios apostar por las siglas 'Frente amplio' según adelantó El Periódico de Cataluña. Está por ver la articulación. Pero se da por hecho que desde enero los partidos del espacio se implicarán de lleno.
¿Competencia con Irene Montero?
Fuentes de Sumar consultadas por El Independiente acreditan que de querer concurrir Podemos bajo esas siglas, Irene Montero -postulada como candidata de Podemos- podría participar en las primarias e incluso salir electa como candidata del espacio. "No habrá vetos", dicen, en referencia a los anteriores. Se acusa a Díaz de bloquear la participación de figuras como Montero o Pablo Echenique, a las que veían como desmovilizadores del voto. "Gane quien gane, los demás tendremos que seguirlos con total disposición y confianza", aseguran las mismas fuentes.
El problema es que desde el espacio se descarta cualquier posibilidad de atraer a Podemos. Primero, porque creen que por sí solos, liderando cualquier candidatura, van a sacar mejor resultado que la papeleta que surja de la refundación de Sumar. Se opina que, de estar en disposición a un consenso, se habrían sentado a negociar con todos y "eso no ha ocurrido" ni a nivel nacional ni para Andalucía. "Se les tendió la mano", se acredita.
Por otro lado, la convicción con que Movimiento Sumar, ahora gestionado por Lara Hernández, siga dentro de esa alianza cierra la puerta directamente a Podemos. Que más allá de Díaz, se oponen a cualquier pacto que pase por su partido. Extremadura y ahora Aragón son el mejor ejemplo. Castilla y León le seguirá con Andalucía a mediados de año y con los morados trabajando en la candidatura de Juan Antonio Delgado. Una de las dudas es si Díaz termina dando un paso al lado, si eso hará cambiar de opinión a Podemos.
Por ahora no se puede descartar ni la candidatura de la gallega o la del propio dirigente de IU, que desde su llegada en mayo de 2024 a la dirección del partido no ha dejado de capitanear esa regeneración de Sumar. Su salto a Andalucía puede ser el perfecto escenario de promoción para, después aspirar a las generales.
Visibilizar unidad, antes que los nombres
Antes que esas primarias y esa promoción de nombres, las fuerzas de Sumar quieren visibilizar la disposición de ir en conjunto a las generales y el primer paso se dio a finales de diciembre tras un primer encuentro entre encargados de Organización de las diferentes siglas en lo que se denomina como la mesa de partidos, y se coincidió en reformular las siglas. Algo a lo que Díaz se resistió el año pasado en el Grupo del Congreso y a lo que finalmente se han abierto todos los partidos en los últimos meses. Había interés en dar coherencia y evitar las confusiones heredadas por llamar Sumar al espacio de unidad y diferenciarlo de Movimiento Sumar, la fuerza que actuó como pegamento.
Al elegirse 'Frente amplio', IU hacen un guiño a Latinoamérica y a un referente en Uruguay que unifica ese espacio progresista y ahora ocupa el Gobierno. Pero también denota sus intenciones: aglutinar lo máximo posible. No se quiere cometer errores como el de Aragón, que consideran que penalizará a la izquierda en las urnas. De ir todas en conjunto, en 2023 habrían superado a Vox y habrían pasado de cinco escaños por separado a ocho en unidad. Tampoco se quiere dar lugar a otro sujeto inestable. Se quiere transmitir seguridad al votante. Por eso, será clave volver a atraer a Més per Mallorca, Compromís o Chunta.
Aunque el compromiso del Gobierno es el de agotar la legislatura, el calendario aprieta por la posibilidad de que un hundimiento del PSOE en autonómicas precipite una adelanto de Sánchez. Tampoco se traslada estabilidad en el seno del Ejecutivo, con una ausencia de reformas ambiciosas que contenten a Sumar. Por ello, los magentas quieren ponerse las pilas para estar preparados. En 2023, apuntan, las prisas supusieron errores notables.
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