"Pedimos un cambio del rumbo político en nuestro partido dado que el actual nos ha conducido a un auge de la extrema derecha, a una pérdida de apoyos al socialismo y a una dictadura de las minorías". Es uno de los pasajes centrales del manifiesto Socialdemocracia 21, lanzado este 12 de enero por el exministro Jordi Sevilla. Un documento de 11 páginas que plantea las líneas que a su juicio debería seguir el PSOE pero que, al menos por ahora, no incorpora nombres de firmantes porque quiere que el foco se sitúe en el "contenido", aunque sí ha adelantado su sintonía el senador Juan Lobato, exlíder de la federación madrileña. La plataforma liderada por el extitular de Administraciones Públicas considera que los socialistas deben "recuperar un proyecto autónomo, socialdemócrata, de cambio, ilusionante, mayoritario, centrado en los problemas de los ciudadanos y abierto a consensos democráticos con sus adversarios políticos en cuestiones de Estado".
Sevilla había anunciado semanas atrás su idea de lanzar un documento con el que espolear el debate interno, un texto que hizo público este lunes —Por la reactivación política del PSOE y de la democracia en España, se llama—, aunque está por ver el recorrido que tiene, dado el alineamiento del partido hacia su líder, Pedro Sánchez. En el manifiesto, el exministro plantea algunas líneas de ese "cambio de rumbo" que exige para su partido, sin avanzar si debe producirse ya un recambio en el liderazgo. Lo que plantea es un giro a la derecha del PSOE para, a su juicio, rescatar la esencia del legado de los gobiernos de Felipe González, tender puentes con el PP y alejarse del separatismo y de las fuerzas a su izquierda.
Apuesta por un proyecto distinto al de "una izquierda populista y al del independentismo que aspiran a romper España"
Según describe el texto, se trataría de articular "un proyecto muy diferente al de la extrema derecha trumpista, hoy en auge en todo el mundo" pero también muy distinto al de "una izquierda populista y al del independentismo que aspiran a romper España". "Un proyecto que huya del mito de las dos Españas condenadas a relacionarse a garrotazos y que recupere lo mejor que nos enseñó la Transición y nuestra Constitución, el valor del respeto al adversario, del diálogo y del acuerdo, en sociedades plurales, diversas y democráticas", escribe.
El texto hace mucho hincapié en la necesidad de acercar posturas con la derecha, porque el objetivo es atender "las diferencias", sí, pero "sin romper lo que nos une", para intentar que vuelva a "ilusionar en un futuro compartido del que nadie quede descolgado". El proyecto ha de ser, en su opinión, "más hijo de la Transición y de la Constitución que nieto de la Guerra Civil y de la dictadura franquista". Así, acusa a la actual dirección del PSOE, encabezada por Sánchez, de buscar el enfrentamiento y la polarización.
Achaca a Sánchez, al que no menciona en ningún momento, un "discurso confrontativo populista", "plegado" a las exigencias de sus socios
Sevilla entra a continuación en desgranar algunas líneas básicas de ese proyecto que imagina para su partido. En materia económica, sí reconoce al Gobierno el crecimiento y la creación de empleo, pero cree que no se ha llegado a un "reparto equitativo" de la riqueza ni se ha combatido de manera suficiente la desigualdad, ni se ha resuelto el problema de la vivienda, ni se ha redinamizado el ascensor social. Cree que eso se debe a las presiones de los socios del Ejecutivo, que han desvirtuado su proyecto. Entiende que hace falta un "cambio de rumbo en la estrategia socialista de políticas y alianzas" para lograr así configurar un proyecto "para una mayoría de ciudadanos progresistas y de centro izquierda". Ciudadanos, sigue, que pese a sentirse cercanos a la socialdemocracia, se alejan del PSOE porque no les gusta el "discurso confrontativo populista, continuamente plegado a las necesidades de votos en el Parlamento que presenta el actual Gobierno".
Los problemas económicos que, según sentencia Socialdemocracia 21, siguen acuciando a la sociedad española pueden resolverse con gobiernos de la derecha porque "no forman parte de sus preocupaciones" ni de su "visión de la sociedad". Y aunque el Ejecutivo haya "conseguido grandes cosas" desde el poder, incluyendo "lentas mejoras en la corrección de varios de los problemas", su labor es insuficiente porque no está "pudiendo aplicar políticas socialdemócratas de reparto de la renta y fortalecimiento de los servicios públicos o una reforma fiscal progresista". Porque sus socios "no le dejan" y en cambio "le obligan, a veces bajo chantaje, a aprobar medidas que poco o nada tienen que ver con una agenda socialista para España". Se trata, insiste el texto, de una "alianza asimétrica que no consigue evitar el aumento de la extrema derecha en nuestro país". Responsabiliza al Gobierno de ese "auge" de Vox. La tesis de la cúpula socialista es la contraria: quien alimenta a la ultraderecha es el PP, al "blanquearla" pactando con ella e imitando sus formas y mensajes.
'Socialdemocracia 21' denuncia que la "mayor anormalidad" es que PSOE y PP no son capaces de "hablar" ni "acordar", nada, y eso deja a la democracia a los extremos de los dos signos
El exministro apunta después al modelo de Estado: se ha avanzado "mucho" en el autogobierno, pero "menos en el de gobierno compartido". Y ahora se exige, cree, "una nueva generación de acuerdos capaces de conciliar el reconocimiento de la diversidad profunda con los principios de justicia social y territorial". El manifiesto denuncia que "la mayor anormalidad" que se produce hoy día es que PSOE y PP no son "capaces de hablar, ni acordar, nada de nada sobre nada", lo que conduce a que la democracia española esté "en manos de la dictadura de las minorías, de uno y otro signo". Plantea así que son "necesarias" reformas "de largo plazo que trasciendan una legislatura y recuperen el latido reformista que siempre ha tenido el socialismo democrático en nuestro país".
Critica el extitular de Administraciones Públicas (y primer presidente de Red Eléctrica con Sánchez en el Gobierno) que el debate político se ha convertido en "ruido", en "espectáculo", en "simple lucha por el relato", sin resultar útil para los ciudadanos. Un vacío que entiende que ha sido aprovechado por los "extremos" y los "populismos", "tanto de derechas como de izquierdas", fuerzas que "se alimentan del miedo, del enfado y de la frustración de la ciudadanía, ofreciendo soluciones simples a problemas complejos". El resultado es que se acaba imponiendo "el enfrentamiento" y "el discurso del odio" y "se abren paso la manipulación y la mentira".
Además, frente a un "desorden internacional" propiciado por la vuelta al poder de Donald Trump, y un mundo en el que se disputan el liderazdo dos autocracias, Rusia y China, y una "democracia en retroceso", la de EEUU, hace falta "más socialdemocracia". También porque estamos en una era de mayores "cambios tecnológicos" y "retrocesos democráticos". Sevilla recuerda que ya en el pasado el PSOE tuvo que afrontar una situación "crítica", cuando en el mundo se imponía el dogma neoliberal capitaneado por Margaret Thatcher y Ronald Reagan: fue el PSOE de González, dice, el que "marcó la pauta de lo que serían las nuevas ideas socialistas en los años 80 y 90".
"Entonces, como ahora, necesitamos un PSOE fuerte que lidere en el mundo de las ideas y en la acción política una respuesta a un contexto internacional estremecedor. Y también un PSOE donde se asegure el correcto funcionamiento de los mecanismos de transparencia, para evitar que vuelvan a ocurrir casos de corrupción y acoso", escribe.
La plataforma llama a la adhesión de ciudadanos progresistas fuera y dentro del PSOE y reivindica el "diálogo frente a la polarización", los "argumentos frente a las consignas" y los pactos
Así, Socialdemocracia 21 nace, explica el texto, como una "corriente de reflexión y acción política, abierta a militantes socialistas y a ciudadanos progresistas no afiliados, unidos por una convicción común: la necesidad urgente de recuperar una socialdemocracia fuerte, reconocible y coherente para España, y en defensa de un proyecto europeo que también hace aguas". Considera el manifiesto que la socialdemocracia debe ser "actualizada y revitalizada, no diluida ni sustituida por proyectos sin anclaje democrático ni vocación de mayorías".
La plataforma surge así, indica, para reivindicar una forma de hacer política basada en los principios del "diálogo frente a la polarización", "argumentos y propuestas frente a consignas", "acuerdos frente a bloqueos", "respeto y lealtad institucional frente a tacticismo coyuntural" y "verdad frente a propaganda". Una política, resume, que sitúe de nuevo "a las personas en el centro" y se aleje del "espectáculo permanente y del enfrentamiento calculado" y que "renuncie al insulto como herramienta". Una política también, subryaa, que "persevere en el respeto y refuerzo de la separación de poderes del Estado, reforzando los contrapesos institucionales" y robusteciendo los mecanismos que "limitan el abuso de poder".
Todas esas reformas que entiende necesarias para recuperar la "confianza" de los ciudadanos requiere una "cultura del pacto democrático, del consenso institucional y del respeto a la diversidad de opiniones". La lógica del "ellos contra nosotros", que achaca implícitamente a Sánchez, al que no cita en ningún momento, "no construye futuro, solo profundiza fracturas". El empeño del manifiesto es contribuir a que el PSOE "vuelva a ser una izquierda socialdemócrata capaz de volver a representar a la mayoría ciudadana del país". "No hay justicia social sin democracia sólida, y no hay democracia sólida sin instituciones fuertes, transparentes y respetadas", incide.
El impulso que mueve a Socialdemocracia 21 es "profundamente reformista", expresa Sevilla. "Creemos en cambiar para mejorar, no en destruir para recomenzar", señala, para insistir en llamar a los socialdemócratas "dentro y fuera del PSOE" a que se unan, y que lo hagan igualmente quienes creen "en una izquierda democrática fuerte, alejada de los radicalismos estériles", quienes aspiran a "una España cohesionada y justa". Socialdemocracia 21 se configura como una iniciativa "cívica y política" que quiere ser "un espacio de encuentro, no de exclusión", un "lugar para el debate honesto, la reflexión colectiva y la elaboración de propuestas que devuelvan a la política su sentido más noble: servir al bien común". "Es tiempo de recuperar la política útil" y la "democracia social", concluye.
No se incluyen las adhesiones porque Sevilla quiere poner el foco en el texto, en el contenido, y a partir de ahí que "el 'hashtag' vaya creciendo". Apoya el documento la exsecretaria de Estado Ana Botella
En el documento no aparecen firmas porque Sevilla ha querido "poner el foco en el texto". "Y que a partir de hoy se irá pronunciando la gente. No es un losabajofirmantes, sino un hashtag que vaya creciendo", señalan a este diario fuentes muy próximas al exministro, que adelantan que se irán conociendo las adhesiones con vídeos en redes sociales y pronunciamientos públicos como el que este lunes hizo Juan Lobato, que en una entrevista este lunes en Espejo público (Antena 3) indicó que el manifiesto es "un paso al frente" para dar "pulso" al PSOE. También lo ha respaldado la exsecretaria de Estado de Seguridad y exdiputada nacional por Valencia Ana Botella.
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