La brecha entre el relato oficial que prodiga José Manuel Albares y la realidad económica en la frontera con Marruecos vuelve a ensancharse. Mientras el ministro de Asuntos Exteriores presume de que las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla “están abiertas y funcionan con normalidad”, la patronal melillense sostiene que ni un solo camión cruza en ninguna dirección y acusa al socialista de falta de "valentía".
El presidente de la Confederación de Empresarios de Melilla (CEME-CEOE), Enrique Alcoba, ha respondido este martes con dureza a las declaraciones del jefe de la diplomacia española. En conversación con Melilla Hoy, ha tildado de “insulto y falta de respeto continua a los ciudadanos de Ceuta y Melilla, sobre todo a sus empresarios” afirmar que la aduana funciona “cuando no pasa un camión en ninguna dirección: ni para Marruecos ni para España”. "Es un insulto y una falta de respeto continua a los ciudadanos de Ceuta y Melilla, sobre todo a sus empresarios, que diga que la aduana comercial está abierta y que funciona con toda normalidad cuando no pasa un camión en ninguna dirección: ni para Marruecos ni para España", ha indicado.
Las palabras de Alcoba llegan después de que Albares defendiera públicamente el estado de la relación bilateral con Rabat. “España y Marruecos tienen una de las relaciones bilaterales más potentes del mundo, que en estos momentos está viviendo su mejor momento. 21.000 millones de euros de comercio, cooperación modélica en materia policial y judicial que permite canalizar flujos migratorios irregulares. Celebraremos, también con Portugal, el Mundial de 2030, y unas aduanas abiertas que funcionan con normalidad en Melilla y Ceuta, donde quiero recordar que existen por primera vez en la historia”, afirmó el ministro en una entrevista la semana pasada con El Periódico en la que, fiel a su estilo, evitó proporcionar información precisa más allá de la retórica usual.
Preguntado por las informaciones que denuncian trabas marroquíes y la falta de operatividad real, insistió: “Las aduanas están abiertas y funcionan. Insisto, tenemos una relación que no es solamente de las más potentes bilaterales, sino que está en su mejor momento histórico”. Una declaraciones que no casan con la realidad en la ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
Ni seguridad jurídica ni confianza
Frente a ese diagnóstico optimista, la patronal melillense dibuja un escenario muy distinto. Aunque la aduana comercial abrió parcialmente en enero de 2025 y reanudó su actividad tras la Operación Paso del Estrecho en septiembre, Alcoba subraya que “sigue sin pasar un camión porque no hay ninguna seguridad jurídica, ni confianza, ni aliciente para que el empresario se anime” a utilizarla.
“Todos sabemos que no pasa ninguna mercancía en ninguna dirección”, recalca. La crítica no se limita al plano técnico. Alcoba cuestiona también la falta de explicaciones políticas sobre la hoja de ruta pactada entre España y Marruecos en abril de 2022, que supuso el giro del Gobierno en el contencioso del Sáhara Occidental y la normalización de relaciones tras la crisis diplomática. A su juicio, Albares carece de “la "valentía o responsabilidad” para explicar esa hoja de ruta cuyas bondades se jacta en público.
A su juicio, el ministro “hace su trabajo político”, pero no cumple con “su trabajo de responsabilidad” al frente de Exteriores. “No lo hace ni viniendo a Ceuta ni a Melilla, ni explicándolo, ni haciendo que funcione ni la aduana comercial ni el régimen de viajeros”, denuncia. Según describe, se permite la entrada de mercancía a Melilla procedente de Marruecos, pero no el flujo inverso, lo que vacía de contenido la reapertura comercial.
Relato político frente a realidad local
El contraste es significativo. En el plano macro, Albares enumera cifras —21.000 millones de euros de intercambio comercial— y logros simbólicos como la organización conjunta del Mundial 2030 con Marruecos y Portugal, o la expansión de la red del Instituto Cervantes en el país vecino. También reivindica que la actual etapa representa “la mejor relación que ha tenido España en su historia” con su entorno inmediato, incluyendo a Marruecos y Argelia.
Pero en Melilla, donde la economía arrastra años de asfixia tras el cierre unilateral de la aduana por parte de Rabat en 2018 y la posterior pandemia, el empresariado sostiene que la normalidad proclamada desde Madrid no se traduce en actividad efectiva. La reapertura, subrayan, es más formal que real. Sin seguridad jurídica, confianza empresarial y reglas claras, advierte la patronal, el cartel de “abierto” no basta para reactivar la frontera.
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