Finalizadas las elecciones de Castilla y León, Vox levanta el freno y busca pisar el acelerador para llegar lo antes posible a pactos con el PP en la autonomía, así como en Extremadura y Aragón. El propio Santiago Abascal, cerrado por el momento el ciclo electoral a falta de conocer cuándo tocará Andalucía, aseguró que es necesario dar respuesta inmediata "al mandato de las urnas" en cada enclave, mientras que desde Génova el propio Alberto Núñez Feijóo afea a Vox el haber retrasado a voluntad los acuerdos. Hay una guerra total por el relato, algo que no ha frenado anteriores intentos por retomar el diálogo.

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Este mismo lunes, Abascal instaba a Génova a dejar de bloquear las exigencias de Vox y seguir el criterio de sus barones. Hay hasta mayor afinidad ahora con María Guardiola en Extremadura que con la representación nacional en cada negociación, la cuál ejerce Miguel Tellado. La respuesta de Feijóo, durante la Junta Directiva Nacional del PP en Madrid no se hizo esperar. Le abroncó: "Se le han acabado las excusas para no apoyar al PP. Ya está bien". Abascal muestra completa disponibilidad al entendimiento, deja claro que quieren cuotas de gobierno pero que la prioridad no son los "sillones", sino el programa, las medidas que se consensen y, sobre todo, "garantías" para que todo se cumpla. Ni Abascal ni fuentes nacionales consultadas quieren indicar cómo se pretende conseguir, aunque todo pasaría por copar la gestión de aquellas carteras que tutelen los principales intereses del partido, se deja caer.

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Fuentes de la dirección nacional dejan claro que los pactos con el PP, si llegan, si se consigue cimentar un margen de entendimiento y de actuación común, no van a llegar a la vez ni "en bloque". Principalmente porque no hay una negociación conjunta, sino en cada territorio con participación de Bambú -que es quien tiene la última palabra, en todo caso- a través de Montserrat Lluís, adjunta en la secretaría general a Ignacio Garriga, y de Génova, cuya labor, dicen fuentes populares, es "de acompañamiento". Asimismo, varias fuentes nacionales de Vox indican que a la hora de precipitar esos acuerdos no tiene por qué seguirse el orden de las convocatorias electorales. Se sugiere que Aragón puede ser el primer feudo en desbloquearse con el PP.

Lo cierto es que aunque las elecciones en Extremadura acontecieron el 21 de diciembre de 2025 y las aragonesas transcurrieron el 8 de febrero, los plazos autonómicos para una investidura difieren. Los extremeños empiezan a contar desde el primer fracaso en una votación, fijando dos meses para buscar los apoyos, una situación en la que ahora está Guardiola. En Aragón, nada más quedar inauguradas las nuevas Cortes 4 de marzo-, el reloj empieza a correr. En ambos casos, el tope son dos meses, hasta el 4 de mayo.

La discreción en Aragón, un aliciente

Hay un detalle evidente que refleja mejor sintonía en Aragón que en Extremadura, y que refuerza ese planteamiento que se traslada en Vox: el silencio y la discreción con la que está transcurriendo el diálogo entre los de Jorge Azcón y Alejandro Nolasco. Mientras que ha habido dardos constantes entre el PP extremeño y nacional con Óscar Fernández Calle y con Vox, desde principios de febrero no ha habido sobresaltos entre populares y ultraconservadores en Aragón. Estas semanas de atrás la presidenta de las Cortes aragonesas, María Navarro, ha recibido a los portavoces de los grupos para la propuesta de candidatos para la investidura. El PP ya ha propuesto a Azcón y este miércoles finaliza el plazo para que la máxima autoridad el Parlamento se pronuncie y fije fecha. Ésta tendría que ir de la mano de un pacto casi cerrado, para evitar un nuevo descalabro como en Extremadura. Azcón no estaría dispuesto a afrontar un trámite vacío.

Aún habría complicaciones sobre la mesa para llegar a un pacto. Hay que recordar que el PP adelantó comicios al no poder sacar los presupuestos de este año, y calificó de "ilegales" las exigencias de Vox: rechazo al pacto verde -por llevar implícito un 'no' a las nucleares; a la inmigración ilegal -por no poder negar acogidas obligadas por el Gobierno central-, a la limpieza de cauces, que dependen del Estado, o a una rebaja fiscal amplia, lo que para los populares ponía en riesgo servicios como el sanitario en Teruel. Todo apunta a que, como en la Comunidad Valenciana, habrá cesiones del PP y compromisos a pelear con todos los instrumentos al alcance en cuanto a cuestiones hidrológicas, verdes, fiscales y respecto a inmigración.

Azcón invita a Vox a mojarse y a decir si quieren un gobierno lo antes posible. Interesa más un buen pacto, y no que sea rápido

Lo que sí se descarta es que ningún pacto llegue antes de las vacaciones de Semana Santa, entre el 29 de marzo y el 5 de abril. Habrá menos de un mes, entonces, para desbloquear Aragón y Extremadura. El mensaje que se deja en Vox es que en estas semanas previas de interrupciones, sí que hubo avances con el PP de Guardiola. Fernández Calle lo insinuó en el debate de investidura de principios de mes. Aseguró que "la música" de lo expuesto por la presidenta en funciones le gusta, pero que todo depende de Génova. Allí esperan que en los próximos días empiece a aclararse el devenir en los territorios, pero se prioriza especialmente lo que ocurra en Extremadura.

La voluntad de ambas formaciones es no filtrar ninguno de los contenidos de las negociaciones para que todo prospere. Las filtraciones en Extremadura enfadaron notablemente a Bambú, que reprochó al PP de Extremadura el intento de generar presión a través de los medios.

Durante la reunión de la Junta Directiva del PP, Azcón invitó a Vox a "mojarse" y a comunicar si quiere "dar un paso adelante y comunicar si quiere gobernar" en Aragón. Azcón confía en cerrar un pacto "lo antes posible", lo que acerca a los populares a esa previsión de Vox. Aunque Azcón matiza, "no es tan importante que sea pronto" como que sea un buen pacto.

Nuevo giro: entrada a los ejecutivos de coalición

El deseo de entrar en los gobiernos manifestado por Abascal, en todo caso, puede ser más limitado de lo que parece. En Extremadura hay quien considera que deberá ser necesario por la ausencia de confianza que le genera a Vox Guardiola, por las diferencias ideológicas en cuestiones como inmigración, derechos sociales o feminismo. En Aragón o Castilla y León se intuye la posibilidad de quedar fuera con pactos programáticos y apoyos externos al estilo valenciano, tras el relevo de Carlos Mazón. Sobre todo, porque desde el partido vienen allanando la posibilidad de que los acuerdos sean asimétricos en contenido y forma, de acuerdo a las prioridades de cada sitio.

El principal mensaje que quiere trasladar Vox y en el que incidió Abascal este lunes es que el partido quiere cuotas de Gobierno, mojarse y gestionar, independientemente si eso le afecta o no en las urnas. Fuentes de la organización extienden ese deseo a los gobiernos municipales.

La lectura que hacen algunos sectores del PP es que las prisas de Abascal por centrarse en las negociaciones después de las prolongaciones "intencionadas" responden a dos asuntos. El primero, acallar cuestiones como la incapacidad para seguir creciendo notablemente en las elecciones de Castilla y León, frustrándose una tendencia al alza clara -han crecido 1,3 puntos, al 18,9%-. Ante esto, Vox insiste en que no ha tocado techo, y es cierto que es su mejor resultado en una autonomía desde su nacimiento en 2014. En segundo lugar, los populares creen que Abascal intenta desviar la atención del debate abierto por los sectores críticos, entre ellos el de necesidad de un congreso extraordinario para debatir el rumbo por el que aboga Iván Espinosa de los Monteros. Para Bambú, todo el que arremete contra las siglas intenta lastrar el proyecto y representa de una forma u otra los intereses de Génova. Abascal se lo atribuyó explícitamente a Espinosa.