Andalucía es la batalla electoral central de este curso político. No hay duda alguna. El PSOE es plenamente consciente de que los pronósticos para los comicios del 17 de mayo son terribles, que se juega su alma, que corre el riesgo de perforar su suelo histórico. Pero está dispuesto a poner toda la carne en el asador y demostrar tanto la fortaleza que antaño tuvo en la comunidad, su granero histórico, como la cohesión interna. María Jesús Montero, la candidata —y vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda hasta, previsiblemente, este viernes—, quiere contar para su campaña con referentes presentes y pasados del partido en la comunidad y desde luego con Pedro Sánchez y con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Pero también recurrirá a Salvador Illa. Un gesto nada fortuito y muy relevante con el que pretende rebatir el discurso del agravio que tradicionalmente ha funcionado en Andalucía y que ahora explota el PP de Juanma Moreno.
Si algo repite como un mantra el PSOE andaluz, igual que Ferraz, es que el 17-M se medirá por la participación. Por la capacidad que despliegue para sacar a los votantes que se quedaron en casa en las autonómicas de junio de 2022 y que sin embargo sí apostaron por Sánchez un año después, en las generales. Ese medio millón largo de electores que se activó en julio de 2023 y que fue determinante, junto con la ventaja en Cataluña, para que el presidente pudiera retener la Moncloa. El PSOE pasó del 24,10% de las andaluzas al 36,41% del 23-J. Por eso la cúpula considera que esta campaña se jugará en la movilización de su electorado. Y no es una empresa sencilla, tanto por la robustez de la marca Juanma, como por la debilidad con la que parten los socialistas y las dificultades de despertar al electorado en un camino hasta las urnas cuajado de festividades y ferias de primavera en toda la comunidad.
Montero presenta este combate contra el presidente de la Junta como un "referéndum" sobre la sanidad pública. Pero sabe que el 17-M es más que eso, es un cuerpo a cuerpo mucho mayor, por la importancia de la comunidad, la nacionalización del debate y lo mucho que PSOE y PP arriesgan. La secretaria general de los socialistas andaluces y su equipo buscan implicación máxima de todo el partido para intentar combatir el desánimo y las malas perspectivas.
La clave para el PSOE-A es movilizar a los que votaron por Sánchez en 2023 y en cambio se abstuvieron en las autonómicas de 2022: "El llamado sanchismo mueve 500.000 votos"
Luz propia, aparte de la vicepresidenta, tendrá Sánchez que, como anticipó ella misma el martes en rueda de prensa en Sevilla, se "volcará" en la campaña. Precisamente para repescar a aquellos electores que confiaron en él en 2023: "El llamado sanchismo mueve 500.000 votos", resumen en el equipo de la ministra. También acompañarán a Montero, como ya avanzó este diario, el expresidente Zapatero; el ministro de Agricultura, Luis Planas, y los expresidentes de la Junta Susana Díaz y Manuel Chaves. Pero también se sumará, por deseo de ella misma, el president de la Generalitat, Salvador Illa. La titular de Hacienda guarda una excelente relación con él desde que ambos compartieron Gabinete en lo más duro de la pandemia y considera que es "un cuadro indudable de los socialistas". El también primer secretario del PSC "se ha ofrecido para participar en la campaña" y Montero está "encantada de que todos los compañeros aporten", ratifican fuentes muy próximas a la candidata. "Salva va a venir", apuntan con seguridad.
Pero el fichaje de Illa está revestido de un mensaje político potente: la reivindicación de la política de distensión del Gobierno con Cataluña y de la España plural. "Aún no tenemos cuándo ni dónde, pero sí tenemos el ofrecimiento por parte de Salvador. Nos gusta la España que se entiende y la Andalucía que no confronta con Cataluña. Somos comunidades hermanas", explica a este diario uno de los miembros más destacados de la ejecutiva regional.
La quita, parada; la financiación, para antes del verano
Aunque Montero está articulando su campaña sobre la base de la defensa de los servicios públicos y la denuncia de su "deterioro" en estos años de Moreno al frente de la Junta, la vicepresidenta no quiere rehuir el debate de la financiación autonómica. Una cuestión muy delicada en Andalucía. Ella misma cerró en enero con ERC una propuesta de reforma del modelo, que concedería, de aprobarse, casi 21.000 millones de euros más a las CCAA. De ellos, 4.846 recibiría Andalucía —por encima de los 4.000 que pedía Moreno—, y 4.686 Cataluña. Una propuesta que cree "valiente" y que no entiende como un lastre para su campaña.
El rediseño del sistema ya fue presentado por la vicepresidenta ante el Consejo de Política Fiscal y Financiera y salió adelante gracias al solitario apoyo de Cataluña. Las otras dos autonomías del régimen común en manos del PSOE, Castilla-La Mancha y Asturias, lo rechazaron. Ahora, la nueva arquitectura está traduciéndose a una modificación de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA) y llegaría al Congreso, si se cumplen los plazos previstos por Montero, antes de las vacaciones de verano. No está nada claro que el nuevo modelo se vaya a aprobar, dado el rechazo de Junts. Lo que el Gobierno sí tendría más fácil de sacar adelante es la quita de la deuda autonómica, porque los posconvergentes han ido girando hacia una postura más favorable. De los 83.252 millones que el Estado aliviaría a las CCAA, 18.791 procederían de Andalucía, por los 17.104 de Cataluña. El proyecto de ley aterrizó en la Cámara baja el pasado diciembre, pero no ha avanzado nada: ni siquiera se ha programado su debate de totalidad.
Frente a la confrontación del PP y de Moreno con Cataluña, el entendimiento que ofrece María Jesús. Que Andalucía sea la primera es compatible con la no confrontación con otros territorios", apuntan en la dirección regional de los socialistas
La jefa del PSOE-A piensa jugar en la campaña del 17-M con las dos cifras, la de quita de deuda y la de financiación extra, que beneficiarían a Andalucía. "Nosotros pedimos para Andalucía como la que más. Pero no competimos ni confrontamos: desde el PSOE siempre en Andalucía defendemos que ni menos ni más que la comunidad que más recibe. Pero con el modelo diseñado por Hacienda, con María Jesús al frente, la financiación para Andalucía es incluso mejor que la de Cataluña. Es la que sale más beneficiada. Frente a la confrontación del PP y de Moreno con Cataluña, el entendimiento que ofrece María Jesús. Que Andalucía sea la primera es compatible con la no confrontación con otros territorios", subraya un miembro del comité electoral muy próximo a la todavía vicepresidenta.
Montero, por tanto, está dispuesta a ir al choque con Moreno en este punto, en defensa de su modelo y contra la advertencia de este de que no consentiría un "nuevo maltrato" del Gobierno de Sánchez con un sistema de financiación que "rompa la igualdad". La ministra ha venido insistiendo en que su propuesta no contiene "privilegios" para Cataluña ni está diseñada para "contentarla": es un modelo "solidario" que el anterior y que no contempla ningún "cupo separatista". Ella quiere poner el acento en que el Estado cede 21.000 millones de euros de recursos a las CCAA para que sean ellas las que refuercen los servicios públicos, porque son los gobiernos autonómicos los grandes prestatarios de ellos. A lo que no han transigido ni Sánchez ni ella es a la cesión del IRPF a Cataluña, como exigía ERC. Una posición de la que ambos no se apean.
Illa está "a plena disposición" del PSOE y "encantado de apoyar a su compañera y amiga". Por ahora, no está previsto que participen otros presidentes autonómicos socialistas
El president Illa, confirman en su círculo a este periódico, "está a plena disposición de sus compañeros del PSOE y estará encantado de apoyar a su compañera y amiga en la campaña a las elecciones en Andalucía". En definitiva, que el jefe del Govern mitineará con Montero en las próximas semanas. En principio, será el único presidente autonómico socialista que la ayudará. En la cúpula andaluza no prevén, al menos por el momento, pedir la colaboración de Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Adrián Barbón (Asturias) y María Chivite (Navarra). Tampoco se contará con Felipe González: él no se ha ofrecido y no tendría mucho sentido, creen, después de que él dijera que votará en blanco en las próximas generales.
La participación de Illa, no obstante, es suficientemente relevante. Él no estuvo en las elecciones extremeñas del 21 de diciembre, y en las de Aragón (8 de febrero) aún seguía de baja tras padecer un grave episodio de osteoemielitis púbica. Para las de Castilla y León del 15 de marzo ya sí había retornado a su actividad, pero no se desplazó hasta allí. Andalucía, por ejemplo, supondrá su vuelta al ruedo electoral.
¿Fuga de votantes al PP?
Montero busca enviar un mensaje de poderío, de suma de todos los PSOE con ella. Eso explica la participación de "Sánchez, Zapatero, Illa, ministros, exministros, expresidentes, históricos del partido...". "Lo vamos a dar todo, sí. En todos los sentidos. Estamos contando con las mejores empresas que han demostrado resultados, con todo el que puede aportar y centrados en lo que es importante y donde ganamos: servicios púbicos y sanidad. Hay un enorme cabreo ciudadano, con razón, y es nuestra palanca electoral y de cambio", apuntan en el entorno de la vicepresidenta.
El PSOE-A y Ferraz saben que ganar a Moreno es prácticamente imposible, pero al menos aspiran a que pierda su confortable mayoría absoluta —55 escaños, y en 2022 consiguió 58, tres por encima—. Los socialistas obtuvieron hace cuatro años, con Juan Espadas como cabeza de cartel, 30 diputados, un umbral que hoy, según los sondeos, no podrían alcanzar. Sin embargo, en la dirección regional están "convencidos" de que podrán superar esa barrera psicológica de los 30 parlamentarios: "La clave es movilizar a nuestra base electoral. De las últimas seis elecciones, contando generales, municipales, europeas, autonómicas..., en cinco se ha conseguido. Veremos si lo logramos en estos comicios del 17-M".
En la cúpula insisten en que ese objetivo es viable y niegan que parte de sus votantes se fugara hacia el PP en 2022 para fortalecer a Moreno y que no dependiera de Vox. Sin embargo, según el estudio poselectoral del CIS de aquellos comicios, un 15,6% de los electores que confiaron en 2018, en las autonómicas anteriores, en el PSOE, migró hacia el PP. Moreno también engulló al 64,7% de los votantes de Cs y hasta se quedó con el 31,4% de los de Vox.
El PSOE-A también presumirá de su gestión de 37 años, especialmente de la sanidad. El obstáculo es que Moreno busca la desmovilización: "No quiere campaña, no quiere que haya ambiente electoral"
Montero intentará morder al PP con la sanidad, con los servicios públicos, con la vivienda. Pero también poniendo en valor la gestión de los gobiernos socialistas. Los 37 años del PSOE al frente de la Junta, y en particular los nueve que ella misma lideró la Consejería de Salud. "Fue muy importante lo que hicimos. La gente tiene un buen recuerdo del PSOE", y ahora se trata de "refrescarlo", señalan fuentes muy cercanas a la candidata.
El principal obstáculo que el PSOE-A siente que ha de remontar es el de la apatía del electorado, la desmovilización que a su juicio busca el PP. "Moreno no quiere campaña. No quiere que haya ambiente electoral, y por eso convoca para el 17 de mayo, en medio de todas las ferias de primavera. Él ve que sus posibilidades pueden deteriorarse, que hay manifestaciones convocadas por la sanidad, que luego en junio viene a España el papa León XIV. Él juega la baza de ser alcalde: no asumir responsabilidades y echar balones fuera. Él es lo que se ve. ¿Tiene eficacia? Pues a lo mejor sí, pero no es la política que le gusta a María Jesús, a ella no le compensa", relatan fuentes muy próximas a la candidata. La vicepresidenta por eso ofrecerá gestión, su trayectoria como subdirectora gerente y subdirectora médica de los hospitales universitarios Virgen del Rocío de Sevilla (2001-2002), como viceconsejera de Salud (2002-2004), como consejera de Salud (2004-2013) y de Hacienda (2013-2018) y finalmente como ministra de Hacienda (desde 2018 hasta ahora) y, desde diciembre de 2023, también como vicepresidenta primera del Gobierno.
Montero se despidió el martes de sus compañeros del Consejo de Ministros, y ayer, de las sesiones de control. Este jueves será la última vez que se siente en el banco azul del Gobierno porque, si no hay cambios, Sánchez la relevará este viernes. Lo que no abandonará es su cargo de vicesecretaria general del PSOE, de número dos de todo el partido. Ella misma dijo a los periodistas, a su salida del pleno este miércoles, que iba a echar de menos la política nacional, pero que se marchaba "satisfecha" con su trabajo hecho como ministra. "Saben que me empleo a fondo en cada desempeño de mi tarea, como si me fuera a quedar siempre, o sea que siempre trabajo muy en medio plazo", apuntó. A Sevilla se lleva "muchas cosas" de la arena nacional, como haberse tenido que "acostumbrar a un Gobierno a que tiene que dialogar" con los socios y también entre las fuerzas que forman el Ejecutivo. Y se lleva también en la mochila la imagen de un PP "desnortado, centrado" en el "acoso y derribo" contra el Ejecutivo, algo que le ha dado no obstante "fortaleza psicológica de cara al futuro".
Montero saldrá del Ejecutivo probablemente el viernes, pero no dejará el cargo de vicesecretaria general del PSOE. Se marcha "con ganas" e ilusión y espera que las urnas den la sorpresa
La vicepresidenta parte para Andalucía con "ganas", "muy ilusionada", dispuesta a dar una batalla en la que los ciudadanos "se juegan la salud" y con la que pretende "devolver la confianza de lo público". Espera que las encuestas se equivoquen. Porque, como recuerdan en su círculo, ya se equivocaron antes: en 2018 no previeron que Susana Díaz no podría retener la Junta, pese a ganar los comicios, igual que tampoco supieron ver en 2012 que Javier Arenas se quedaría a las puertas de arrebatar el Gobierno andaluz al PSOE. "Las urnas dan más sorpresas", dicen, y confían en que el 17-M las haya también.
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