Todavía no ha podido profundizar en sus planes. Ni organizar calendarios. Arcadi España acaba de aterrizar en el mastodóntico Ministerio de Hacienda: asumió las riendas de manos de su predecesora, María Jesús Montero, el pasado viernes, y este Martes Santo, 31 de marzo, asistía a su primera reunión del Consejo de Ministros. Igual que Carlos Cuerpo se sentaba por primera vez a la derecha de Pedro Sánchez, ahora ya como vicepresidente primero del Gobierno, cargo también heredado de Montero. España sabe que tiene que tarea por delante en el año largo (teórico) que queda de legislatura, y que tendrá que exponerla, pero por lo pronto tres son los cometidos que dejó pendientes la hoy candidata socialista en Andalucía: los Presupuestos Generales del Estado, la financiación autonómica y la quita de la deuda.

De las tres carpetas, quizá la más sencilla de desbloquear sea esta última. El Gobierno envió el proyecto de ley al Congreso el pasado diciembre —83.252 millones de alivio para las comunidades—, aunque desde entonces no se ha movido ni un milímetro. El texto, fruto de un acuerdo con ERC firmado hace más de un año, necesitaría del respaldo de Junts —todo siempre pasa por la formación de Carles Puigdemont—, y en principio no ha puesto tanto problema. Con la reforma de la financiación autonómica, también pactada con los republicanos, y con las cuentas públicas de 2026 no hay acuerdo con los posconvergentes. Ni se vislumbra.

El nuevo responsable de Hacienda tiene que explicar sus planes, pero por el momento carga con tres tareas pendientes de la exvicepresidenta: deuda, financiación autonómica y Presupuestos

Pero hay un fleco de la negociación con ERC que no está cerrado y que toca varios palos, en Cataluña y en el conjunto del país. Es la gestión de la recaudación del IRPF. Oriol Junqueras exige, por lo menos, algún itinerario que permita avanzar en la cesión, y ese gesto ayudaría a desatascar los Presupuestos de Salvador Illa en la Generalitat y de Pedro Sánchez en España. Montero se negó. Y advirtió de que la suya era una posición del Ejecutivo, no solo suya. Los republicanos, sin embargo, creen que con el relevo en Hacienda hay alguna posibilidad más de conquistar su objetivo. En la dirección perciben "más abierto" al ministro España, más predispuesto a hablar que Montero. En el Gobierno, en cambio, siguen manteniendo el no. En cualquier caso, el tema continuará aparcado, al menos públicamente, hasta que pasen las elecciones andaluzas del 17 de mayo. Después, todo puede girar. O no.

El nuevo vicepresidente primero del Gobierno y titular de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, posa con su cartera a la entrada del palacio de la Moncloa, a su llegada este 31 de marzo de 2026 a la reunión del Consejo de Ministros antes de la Semana Santa, una cita en la que Cuerpo se estrena como vicepresidente primero y Arcadi España, como responsable de Hacienda tras la salida de María Jesús Montero del Gabinete. | EFE / CHEMA MOYA

Illa decidió retirar sus Presupuestos el pasado 18 de marzo. No había alcanzado acuerdo sobre las cuentas con ERC, que le seguía apretando con la cesión del impuesto, una cuestión que no depende de la Generalitat, pero sí del Gobierno central. El paso atrás del president había sido negociado con los republicanos: las dos partes se comprometían desde entonces a empezar la negociación presupuestaria de cero, con el objetivo de poder llegar a aprobar unas nuevas cuentas, las que releven a las vigentes, de 2023 —elaboradas por el anterior Govern, el liderado por Pere Aragonès—, "antes de finalizar el actual periodo de sesiones", antes de las vacaciones de verano. Junqueras apuntó entonces que la cesión de la recaudación del impuesto de la renta era una condición "muy importante", sí, pero ya no sine qua non para sentarse a hablar, y que en todo caso su partido se abría a valorar "propuestas alternativas" que pudiera hacer Illa, como nuevas competencias para la Generalitat.

Los republicanos también quieren que Illa tenga sus primeros Presupuestos, pero necesitan de los socialistas una pista de aterrizaje sobre el IRPF, un "camino" por el que transitar

ERC, sin embargo, no se ha quitado la cuestión del IRPF de la cabeza. La formación de Junqueras sí quiere que la Generalitat apruebe nuevos Presupuestos, los cree necesarios, "va a haberlos". Pero también quiere que los socialistas les proporcionen una pista de aterrizaje, un compromiso. Los republicanos sienten que no pueden abandonar su petición de un día para otro, porque han hecho meses bandera de ella, aunque son conscientes, cuentan en la cúpula, de que el traspaso del impuesto con mayor impacto recaudatorio en España es muy complicado técnicamente y que necesita de unos tiempos. Necesitan que el Ejecutivo les proporcione "un camino" para transitar. Harina de otro costal es que luego la modificación legislativa fuera aprobada por el Congreso, porque muy probablemente resultara insuficiente para Junts. ERC entiende, con todo, que lo que definen a un partido son sus propuestas, más allá de que luego puedan materializarse.

El 'no' rotundo de Montero (y de Sánchez)

Junqueras, cuando viajó a Madrid en febrero, se encontró con un sonoro no a la cesión del IRPF por partida doble. Montero, con quien ha mantenido buena relación estos años, le insistió en que no sería posible. Y Sánchez respaldó a su entonces vicepresidenta. El líder independentista agradeció la claridad, relatan los suyos, concluyó que no habría vías intermedias. Como mucho, esperar.

La interlocución de la dirección republicana con el Gobierno de Sánchez y con la Generalitat ha seguido activa todo este tiempo. Y la impresión que siempre tuvo la cúpula es que el ministro que fuera a relevar a Montero sería más "sensible" a sus demandas.

Todo dependerá de la presión que el PSC ejerza hacia sus compañeros del PSOE. Pero sí vemos más abierto a Arcadi que a Montero. Eso seguro. Tanto él como Cuerpo están más sensibilizados", indican en ERC, que intuía quién sucedería a Montero

En el estado mayor de ERC apuntan que desconocían que España sería ese sucesor de la exvicepresidenta en Hacienda, aunque algo barruntaban. "Lo intuíamos, sí. Saberlo, no", indican a este diario fuentes de primer nivel. España, hasta el pasado viernes secretario de Estado de Política Territorial —esto es, número dos del ministro Ángel Víctor Torres—, no era un desconocido para los republicanos. Ha negociado, aunque "menos", con ellos, ha conducido conversaciones y pactos con las comunidades autónomas, sabe perfectamente cómo está trabada la propuesta para una nueva financiación autonómica.

"Todo dependerá de la presión que el PSC ejerza hacia sus compañeros del PSOE. Pero sí vemos más abierto a Arcadi que a Montero. Eso seguro. Tanto él como Cuerpo están más sensibilizados [con la carpeta de la cesión del IRPF]. El nuevo vicepresidente ya se posicionó claramente en el tema", indican a El Independiente desde la cúpula de ERC, donde reconocen que no se volverá a abordar esta cuestión "hasta que pasen las elecciones andaluzas" del 17 de mayo. "Vamos a ver cómo se desencalla. Somos conscientes de que esto nos va a costar muchísimo, en general. Pero ahí estamos", abundan.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, interviene durante el acto por el 95º aniversario del partido, en la Estació del Nord, el pasado 14 de marzo de 2026, en Barcelona. | EUROPA PRESS / KIKE RINCÓN

Otros mandos del cuartel general de los independentistas se muestran bastante más escépticos y no creen que haya más dinámicas, rehúsan entrar "en los juegos de poli bueno, poli malo": "Si las decisiones del Gobierno de la cuarta economía europea vienen determinadas por el talante de sus miembros y no por una voluntad de cumplir lo acordado, van mal. Seamos serios. ¿Acaso Montero desobedecía a Pedro? Quizá a lo mejor el PSC ve una oportunidad con el ministro España de hacer los deberes que ellos debían haber hecho y de los que pasaron mucho. Pero no queremos entrar en cábalas. No nos gusta perder el tiempo pensando en si A o B será más o menos amigo".

Claro que vascos y catalanes van a estar más contentos con Arcadi, pero hay que ser realistas. Habrá bastante seguimiento y seguidismo de lo hecho por María Jesús", advierte un ministro

El pasado viernes, en su toma de posesión, España no adelantó nada sobre el traspaso del IRPF. Sí que garantizó la "continuidad" del equipo de Montero en el ministerio. Es decir, que es previsible que mantenga como número dos, como secretario de Estado de Hacienda, a Jesús Gascón, otro experto negociador del Gobierno y muñidor de la nueva financiación autonómica. Fuentes del Ejecutivo insisten a este diario en que no habrá un cambio de posición con el nuevo ministro. "Claro que vascos y catalanes van a estar más contentos con Arcadi, porque él conoce bien la realidad federal, pero hay que ser realistas. Va a haber bastante seguimiento y seguidismo de lo hecho por María Jesús —apunta un ministro—. Se queda su mismo equipo, hay unas líneas de trabajo y esas líneas van a mantenerse. Sobre el IRPF, lo que manifestó María Jesús no era cosa suya. Es posición del Gobierno".

Y es que en el Gobierno defienden, al menos por ahora, que no caben más cesiones a ERC y que transferir la llave del impuesto que más recursos capta es inviable porque ataría al Estado. Montero siempre argumentó que ya con el nuevo modelo de financiación la Administración General del Estado, en caso de aprobarse, hace un enorme sacrificio, ya que pone en manos de las CCAA casi 21.000 millones de euros más para que estas puedan reforzar servicios públicos como la sanidad, la educación o la dependencia.

Quienes en el Ejecutivo conocen bien al ministro España destacan su cintura y su capacidad de negociación, su conocimiento de la "realidad federal", y eso le proporciona una "sensibilidad especial" que puede gustar a los independentistas. "Conoce bien la realidad de Cataluña, de euskadi, ha negociado con Aitor Esteban [presidente del PNV], con el lehendakari, Imanol Pradales... Tiene un plus frente a María Jesús, porque además él conoce la otra parte por haber sido conseller con Ximo Puig [de Política Territorial y luego de Hacienda], y después pasó al Gobierno como secretario de Estado de Política Territorial. Él es un grandísimo negociador. Está muy bien que esté en Hacienda, porque le da una sensibilidad especial", subraya un miembro muy destacado del Gobierno, que valora la dupla formado estos años con Torres en el ministerio.

En el Govern señalan que intentarán negociar con ERC aquello que dependa de ellos, no del Gobierno. Todos asumen que las conversaciones estarán paradas cara a la galería hasta después del 17-M

Desde el Govern prefieren proyectar prudencia. La consellera portavoz, Sílvia Paneque, puso en valor este martes el trabajo realizado por Montero y sostuvo que el Ejecutivo de Illa continuará "trabajando de la misma manera que ahora" con Hacienda, informa Europa Press. "No lo vinculamos a personas concretas. Es una negociación [la presupuestaria] que llevábamos y continuaremos llevando de la misma manera que hemos hecho hasta ahora", agregó, sin poner fecha, por cierto, al arranque de las conversaciones con ERC. Independentistas y socialistas saben que todo quedará parado, al menos cara a la galería, hasta las elecciones andaluzas del 17-M. Pero ambos reconocen que no les conviene un fracaso que conduzca a unas autonómicas que arrojarían un Parlament aún más fragmentado, difícil de gestionar y con una Aliança Catalana disparada. "Es que el IRPF no era una cosa de María Jesús, es del Gobierno. Lo que sí que estamos intentando aquí es que para los Presupuestos negociemos aquello que el Govern puede hacer, no depender de lo que pueda haber el Gobierno central", apuntan desde el entorno de Illa a este periódico.

El Gobierno "cumple" con las cuentas

Mientras, en Madrid, las preguntas sobre la presentación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2026 son recurrentes. Pero de momento no hay respuestas. Antes de la convocatoria de las andaluzas, tanto Montero como el propio presidente dejaron claro que no se cumpliría el plazo que el propio Gobierno se había impuesto: las cuentas no estarían listas el primer trimestre de 2026. Se daban "unas semanas más". Ahora, la justificación es que la guerra de Irán ha hecho estallar las previsiones macroeconómicas y que por tanto lo responsable es analizar el nuevo contexto, ajustar los números para que se acoplen a la nueva realidad y a partir de ahí presentar el proyecto.

Saiz subraya que no es una "cuestión de plazos" con los PGE, sino de hacer el trabajo que corresponde ahora, que es revisar las previsiones macro por los efectos de la guerra de Irán

La ministra portavoz, Elma Saiz, señalaba este martes, en la rueda de prensa posterior a la reunión ordinaria del Gabinete —la última antes de las vacaciones de Semana Santa—, que no es una "cuestión de plazos", sino de hacer el trabajo que corresponde ahora, que es el de "monitorizar" la situación y revisar las previsiones. Eso sí, insistió en que "el Gobierno cumple" y los PGE se presentarán. ¿Cuándo? No se comprometió con ninguna fecha. Tampoco lo hizo Sánchez hace diez días.

Además, según añadió Saiz, el Ejecutivo necesita "unas semanas" para evaluar cómo están funcionando las medidas de contención de precios puestas en marcha en el primer paquete por la guerra de Irán. Y destacó que el no tener unos Presupuestos no actualizados —los vigentes son de 2023— no ha impedido que se pueda aprobar el "mayor escudo social de toda la Unión Europea" en respuesta a una guerra "ilegal" que España no apoya. Es decir, que no contar con unos nuevos PGE no ha impedido que se articule un decreto ley que moviliza 5.000 millones de euros que beneficia directamente a 20 millones de hogares en nuestro país y a tres millones de empresas.

La portavoz no pone fechas a la presentación del proyecto de ley, pero insiste en que no tener unos nuevos PGE no ha impedido al Gobierno aprobar el paquete anticrisis, de 5.000 millones de euros

La medida de la dificultad de la presentación de unos nuevos Presupuestos del Estado la daba el propio España el viernes pasado. Recordaba las palabras de Montero días antes en la SER, cuando el periodista Aimar Bretos, convocados los comicios andaluces minutos antes, le preguntaba qué pasaría con las cuentas públicas. Y ella respondió: "¡Ay! Pues es una tarea muy difícil que tendrá que tendrá que abordar la persona que me sustituya". "Si me permites, en este momento, me quedo con el 'ay'". Las palabras del nuevo ministro de Hacienda lo decían todo. Eran más que expresivas.