Los críticos de Vox que rodean a Iván Espinosa de los Monteros, ese ala más liberal purgado entre 2022 y 2023 del partido, afirma en conversaciones con El Independiente que manejan encuestas que les dan hasta 1.600.000 votos de concurrir a unas elecciones generales. Cuenta de ello dio este diario el pasado martes. Creen que esas cifras procederían en su mayoría de votantes actuales de Vox, lo que supone más de la mitad de las papeletas logradas por Santiago Abascal en 2023.

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Hay que decir que de ese 12,3% de apoyo, Vox ahora se mueve en torno al 17-19% de intención de voto, lo que reduciría ese hipotético golpe no sin hacer sangre. Pero implicaría una nueva fractura en tres de la derecha española, lo que con tres partidos con opciones los repartos a la tercera fuerza, que ahora es Vox, se penalizarían y beneficiarían a PP o a PSOE, lo que daría margen a Pedro Sánchez a resistir en Moncloa. Un escenario complicado, pero posible.

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Por el momento solo se da ese dato, no hay intención de impulsar nada aunque demandas no le faltan a Espinosa, quien desde hace un año al menos viene siendo presionado para dar el salto. Él se encuentra cómodo con su actual situación personal y familiar. Aunque hay un interés político al abrirse a encabeza a ese sector que pide una reforma profunda de Vox vía congreso extraordinario para recuperar los principios fundacionales. Algo que desde esa esfera dan, con todo, por descartado por la complejidad del asunto frente a la dirección de Abascal. También al liderar ese centro de pensamiento que busca tender puentes entre Vox y PP de cara al futuro. Aunque según comentan fuentes de su entorno, "ve muy complicada una convivencia estable".

Ante la posibilidad de que todo esto desemboque en una nueva formación, lo fragmentaría notablemente a la derecha con el PP, Vox y Se Acabó la Fiesta -residual, aunque haciendo daño a Vox en repartos de escaños como en Castilla y León-, hay una pregunta clave en lo que respecta directamente a Vox. ¿Han tenido fortaleza esas escisiones? ¿Han podido competir con el partido principal? Para ello, hay que mirar directamente a los socios directos e indirectos integrados en las familias de Patriotas y de la Europa de los Conservadores, Reformistas Europeos o la Europa de las Naciones Soberanas.

Hay que partir de la concepción de que Vox, como muchos otros de sus aliados en el continente, son mismamente escisiones de la derecha tradicional. Vox lo es del PP desde 2014. No hay que olvidar que ya ha habido otro intento de crear una escisión de Vox, aunque personalista. La encabezó Macarena Olona, con Caminando Juntos. Consiguió atraer a algunos exmiembros de Vox muy dispersos, del ámbito municipal o regional, pero también a figuras críticas de Ciudadanos. El experimento no continuó tras el fracaso de las generales, donde se hizo con 5.620 votos.

Las escisiones están a la orden del día entre los socios de Vox, aunque ninguna a supuesto un transvase amplio de votos, algo que los críticos sí ven posible en este caso:

Alternativa para Alemania (AfD)

Contemporánea de Vox, la fuerza antiinmigración alemana nacida al calor de la crisis y del descontento de afrontar las deudas del sur de Europa o de la acogida de refugiados, especialmente sirios por la guerra, sufrió dos escisiones. La primera, la del propio cofundador, Bernd Lucke, que contaba con una línea ideológica de conservadurismo liberal, centrado en lo económico frente a esa línea antiinmigración que se consolidó.

Lucke abandonó el grupo con los eurodiputados electos en las europeas de 2014, los que iniciaron la corriente y algún cargo territorial más. Es el caso que mejor se adapta a la situación actual en Vox. El acercamiento de AfD a las tesis del movimiento islamófobo PEGIDA o el establecimiento de vínculos con partidos de orígenes nazis como el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) fue la gota que colmó el vaso: Lucke salió y fundó la Alianza del Progreso y el Resurgir, en 2015. Ahora se denomina Nosotros Ciudadanos. De hecho, esos pasos llevaron a AfD a la expulsión de la Europa de ECR. Apenas ha conseguido un 0,1% de los votos en urnas y no ha daño a AfD.

Aunque ha habido otros movimientos que se han organizado con exmiembros de AfD, es el Partido Azul de Frauke Petry la otra gran escisión a comentar. Petty ganó el liderazgo del partido a Lucke en 2015 con una propuesta ideológica más dura, proteccionista y contraria a la inmigración, cercana a ese radicalismo al que viró definitivamente la formación alemana, y que hoy le permite disputar en las encuestas la primera plaza con la CDU/CSU. El mandato de Petry estuvo marcado por las denuncias de sectarismo y autoritarismo interno, lo que acabó en una renuncia en 2017 tras las elecciones federales. Fundó el Partido Azul, y acabó disolviéndolo dos años después sin presentarse a unas elecciones.

La Italia de Meloni y Salvini

Hay que tener en cuenta que Fratelli d'Italia, el partido de Giorgia Meloni, nació de una escisión de la coalición El Pueblo de la Libertad. FDI no ha experimentado rupturas aunque ha habido salidas. Sí que hay algunas tensiones internas entre corrientes, entre los más radicales y cercanos al posfascismo, y entre los perfiles más institucionalizados. El liderazgo fuerte de Meloni, ser primera fuerza y ocupar el gobierno ha permitido cohesionarlas.

Esas tensiones se han dado de igual manera dentro de la Lega de Matteo Salvini, socio directo de Abascal en Patriots. El partido en sus orígenes nació para respaldar la independencia del norte de Italia, la denominada 'Padania', la zona más industrializada del país. Pero en la década pasada y bajo los mandos de Salvini el partido se abre y da el salto nacional. Roma deja de ser "ladrona" y el problema pasa a ser la inmigración. Se aborda un discurso nacionalpopulista. Algo que llevó a Salvini a ejercer de viceprimer ministro y ministro de Interior. Ese paso nacional de la Lega -quitó su apellido, Nord- provocó un enfrentamiento entre la militancia clásica, secesionista, y las nuevas filas en el sur.

También se ha cuestionado el hiperliderazgo de Salvini y ha habido diferencias entre la estrategia económica o la política de alianzas internacionales. La salida más clara es la de Grand Nord, fundada en 2017 por críticos para reclamar volver a abogar por el regionalismo padano, pero que no ha salido de la marginalidad. La Liga, a diferencia que FdI ha incluido tendencias prorrusas entre sus filas. Hay dudas incluso sobre su financiación al inicio de esa cruzada nacional. Uno de esos miembros, el general del Ejército en la reserva, Roberto Vannacci, concurrió como eurodiputado con la Lega como independiente, y ahora ha promovido el partido Futuro Nacional, que acusa de tibieza a Salvini y a Meloni en el Gobierno.

Defiende un modelo radical como AfD, y se autodefine como "la verdadera derecha". Y aunque los sondeos italianos le dan el 3% del voto para las generales de 2027, la cifra pone en riesgo la mayoría de la derecha italiana, que Meloni ha querido mantener sin fisuras. Eso da una oportunidad al centroizquierda, que mira atento.

No han perjudicado a Le Pen

El Frente Nacional se refundó hace una década para abrirse a nuevos electores, y afrontar una desdemonización; quitarse la vinculación con el neofascismo que alumbró a esta organización en 1972. Durante esos años sufrió una gran escisión que no la trastocó electoralmente: el Movimiento Nacional Republicano, que aglutinó a cuadros importantes. En los 2000 se dieron otras escisiones menores rechazando esos intentos de 'normalización'.

Es en 2017 cuando la salida del responsable de estrategia y comunicación Florian Phillippot da pie a la primera escisión moderna, en Los Patriotas. Tampoco debilita la ahora Reagrupación Nacional. La diferencias con Marine Le Pen radicaron en el deseo de estar más centrado en la soberanía social o en endurecer de nuevo la postura sobre la UE y la salida del euro, y no tanto en la identidad.

Luego ha habido fugas de cuadros a otros partidos, como Reconquista, la formación del periodista y tertuliano Eric Zemmour establecida para concurrir a las elecciones presidenciales de 2022. Entre esas fugas estuvo la de Marion Maréchal, sobrina de Le Pen y que ha tejido lazos con partidos como Vox. Ésta, recientemente, ha pasado con otros eurodiputados a integrar Identidad-Libertades, la conversión en partido del Movimiento Conservador, que primero apoyó a la derecha clásica y después a Zemmour hasta desvincularse. Se considera escisión de los segundos.

Austria, Finlandia, Países Bajos y Suecia

La radicalización del FPÖ hacia posiciones muy racistas en los noventa llevó a una primera salida de diputados que acabaron en el Foro Liberal. Más recientemente, en 2005, aconteció la mayor escisión: el líder, Jörg Haider, tras luchas internas se va, arrastra con él a su hermana Ursula Haubner -peso pesado dentro- y al entonces vicecanciller austriaco, Hubert Gorbach, entre otros y crea la Alianza para el futuro de Austria. En las primeras generales, el BZO saca 7 escaños de 183, pero no quita al FPÖ, que de hecho crece. Siguen creciendo ambos en 2008, de esos 7 a 21, mientras socialistas y conservadores se desploman. Pero en 2013 pierde de golpe todos sus escaños y pasa a la marginalidad.

En el caso del Partido de los Verdaderos Finlandeses (Perus), la designación de un nuevo liderazgo, el de Jussi Halla-aho, fracturó el grupo parlamentario en dos y dejó sin fuerza al partido. Esos díscolos fueron expulsados. A los salientes les preocupaba sus posiciones muy duras en inmigración, más de las ya establecidas. Se fundó Movimiento de Reforma, que se disolvió en 2023 tras fracasar sin apenas incidir en el electorado con más de 20.000 votos.

La radicalización provoca también dos escisiones en Demócratas Suecos, pero por el anhelo de ir más allá. Desde los noventa hasta ahora SD ha querido fomentar un lavado de cara desde posturas de nacionalismo blanco hasta una propuesta populista. Algunos cuadros son expulsados por querer preservarlo y se van a Nacional Demócratas en 2001. La exigencia de mayor dureza con la inmigración lleva en 2018 a exmiembros de sus juventudes -expulsados por vínculos con organizaciones extremistas y neonazis suecas- a fundar Alternativa para Suecia. Tres diputados que se marcharon, no consiguieron la reelección. Ambas no han tenido fuerza. Por discursiones de liderazgo interno, en 1995 el exportavoz del partido Leif Zeilon creó Partido Patria.

Por el control total de Geert Wilders del Partido de la Libertad de Países Bajos, seis diputados rompieron con su partido y crearon un grupo nuevo que apunta a convertirse en partido próximamente. Se trata del Grupo Markuszower, por estar dirigido por Gidi Markuszower. Populista de derechas, estos diputados venían insistiendo en la necesidad de mayor debate interno tras los malos resultados de las últimas elecciones; de romper las limitaciones. También la necesidad de ampliar discursos, temas a abordar y abrirse a la colaboración con otros grupos en la Cámara.

Polonia, referente de Vox

Durante años el partido Ley y Justicia (PiS) de Polonia ha sido referente de Abascal junto a la Fidesz de Orbán. Igual que en los anteriores casos, las riñas internas llevaron a algunos representantes a irse y crear Polonia Solidaria en 2012, con un marcado componente nacionalista y católico. Dos años después, pese a todo, ambas fuerzas concurrieron bajo la coalición Polonia Unida, lo que ha evitado desgaste electoral. La victoria fue insuficiente en 2023 frente a la Coalición Cívica de Donald Tusk, de centroderecha, que se abrió a alianzas con otros partidos.

Ruch Narodowy, socio directo de Vox en Patriotas, no ha experimentado escisiones, pero sí fugas de integrantes a otras formaciones existentes marginales. Su representación es mínima dentro de la alianza Konferencja: 7 de 100 escaños a repartir.

El único caso donde se ha golpeado a un socio

Ha sido en Dinamarca donde los homólogos de Vox sí han sufrido desgaste electoral. El Partido Popular Danés (DP) tuvo una escisión en 2015, La Nueva Derecha, con un enfoque más radical en inmigración. Eso le permitió arañar hasta 6 escaños en 2022 a costa del DP, que bajó de 11 a 5. Meses antes diez diputados el grupo en el parlamento por choques internos, adelantando ese desgaste que se dio en las urnas.

Meses después, de cara a las legislativas de noviembre, nace Demócratas de Dinamarca, con ex miembros de diversos partidos de centroderecha y centro-liberal. A él se unen algunas capas importantes del DP, que lo deterioran. No obstante, en las últimas elecciones de marzo de este año Demócratas han caído en picado y La Nueva Derecha ha desaparecido. El DP se ha revitalizado de nuevo con 16 escaños, los mismos que en 2019, aunque lejos de los 37 de 2015.

Ninguna de las escisiones han conseguido superar al partido original en los últimos años. Sí hay una excepción con matices, y es UK Reform. El partido anti UE y contrario a la inmigración nació de la mano de Nigel Farage, ex dirigente del Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP) y supuso una amplia escisión que ha dejado como partido extraparlamentario al UKIP. Ahora en las encuestas es primera fuerza. Vox no ha entablado tantas relaciones con Farage.