Jornada intensa la de este martes en el Congreso de los Diputados que afecta de lleno a la relación entre PP y Vox. Después del pacto de Extremadura, en el que la inmigración vertebra gran parte de los once ejes programáticos, el partido de Santiago Abascal se congratuló porque en la región empezarán, una vez empiece a trabajar la coalición de gobierno, a primar los principios de 'prioridad nacional' para el acceso a ayudas sociales en distintos ámbitos como el de la vivienda. El dirigente de Vox, así como sus principales subalternos en la cúpula del partido, vienen promocionando la cuestión como un éxito: "Los españoles primero".
No obstante, y después de que figuras como Isabel Díaz Ayuso, que lo tacha de "ilegal", o Juanma Moreno, que no quiere verse obligado a pactar esas condiciones con Vox, la cúpula del PP ha intentado matizar la interpretación de lo firmado y limitar la que está haciendo su socio minoritario. En contraposición de esa prioridad nacional, Génova insiste en el concepto del "arraigo", de no relacionar origen ni nacionalidad, sino residencia legal en España y tiempo de contribución al sistema. Ambas formaciones protagonizan un cruce de acusaciones en el que quitan la razón al otro y le invitan a releer el documento.
El asunto genera tensión dentro de las filas de Vox, que ponen la mirada en Aragón a 12 días de que venza el plazo tope para una investidura. No gusta dentro de la dirección nacional que el PP, después de firmar, tome distancia con su formación. Ven lógico que haya un intento, por ejemplo, de Moreno Bonilla para un gobierno en solitario en Andalucía, pero cuestionan que se esté repudiando el acercamiento de compañeros de filas a Vox. Menos aún entienden a Ayuso, tras una salida que ha sorprendido internamente. Gusta menos aún que el PP, tras cerrar el acuerdo, pretenda reinterpretar el contenido. "En Extremadura, Guardiola sabe perfectamente lo que hemos pactado. El problema está en Génova", indica una fuente de calado en la cúpula. Todo mientras que Guardiola en su discurso de investidura del martes no mencionó la 'prioridad nacional' ninguna sola vez y solo aludió a la inmigración contra el Gobierno.
Lo cierto es que las matizaciones que hace Génova van en consonancia con lo firmado. Si bien la adopción del marco de 'prioridad nacional' lleva a pensar en los españoles, en el texto acordado con el PP de Extremadura en ningún momento se habla de preferencia nativa, sino de aquellos residentes con asentamiento en el territorio de forma prolongada. De ahí que se contraponga la idea de "arraigo". Pero aunque no lo recoge el documento, la interpretación que hacen en Vox es la siguiente: una persona que ha conseguido la nacionalidad en los últimos años, un extranjero, carece de ese arraigo de por sí, y hay "muy pocos casos" en los que se pueda demostrar vinculación constante, contribución económica prolongada o estar en posesión de titulaciones españolas que reafirmen esa pertenencia, ejemplifican.
Un riesgo para la negociación en Aragón
La confrontación dialéctica por la interpretación textual que hace el PP y la interpretación de la finalidad que hace Vox amenaza con trasladarse a Aragón. Durante las últimas semanas se ha precisado que la sintonía es mutua en la región. A diferencia del transcurso del diálogo extremeño, el aragonés se ha guiado por la discreción, sin salidas de tono o enfrentamientos en redes sociales. Pero estas diferencias añaden tensión en la recta final para llegar a un acuerdo. En Vox aseguran que todo está prácticamente hecho, que ellos han trasladado sus posiciones y que es el PP quien "tiene la pelota en el tejado" y tiene que decidir si acepta o no.
Como populares y ultraconservadores han firmado mantener la privacidad de lo que se trata en cada encuentro, se desconoce qué propuestas han puesto en Vox sobre la mesa y qué dice el PP. Ahora bien, hay dos afirmaciones que permiten intuir la situación. En primer lugar, tanto Bambú como el propio portavoz de Vox en las Cortes, Alejandro Nolasco, aseguran que tendrá que haber mayor proporcionalidad en el reparto de carteras. Se estima que las menores distancias respecto a Jorge Azcón en las urnas y la mayor representación de Vox frente a Extremadura, obliga a contar al menos con una cartera más: tres, con una con rango de vicepresidencia.
En Vox apuntan que Azcón está más 'en la cuerda' de Feijóo en plena discusión por la inmigración. Eso, dicen, no ayuda
En segundo lugar, se deja caer que el principal inconveniente que sigue impidiendo el acuerdo es migratorio, donde se buscaría mayores concesiones, más matizaciones sobre la nacionalidad frente a ese arraigo. Se apunta que Azcón estaría más "en la cuerda" de Génova y Feijóo, de "sus superiores", en comparación con Guardiola. Pese a mostrarse esta tensión y aunque confirman que la actitud de Génova "no ayuda", quieren diferenciar el plano autonómico del nacional. Esperan que Azcón ceda tarde o temprano. No se aclara si está habiendo reuniones en las últimas horas y si es viable un acuerdo bien el miércoles por la tarde, después de la investidura de Guardiola, el jueves coincidiendo como quería Azcón con San Jorge, o el viernes. De ir a la semana que viene, debería ser en los primeros días, dado que tiene que haber margen para la convocatoria de 24 horas entre el discurso de Azcón y la votación, así como para la convocatoria del pleno.
A Vox le sorprendía este lunes que, con esa situación en las negociaciones, algunas figuras del Gobierno en funciones aragonés hablasen de una hipotética investidura el próximo martes. Indiferentemente, no se descarta que cualquier reunión presencial o telemática en las próximas horas desbloquee el tablero político aragonés. El compromiso es de cerrar el acuerdo lo antes posible. Azcón rema por ello y cree que quedan unas "últimas horas" para cerrarlo.
El Congreso escenifica el distanciamiento de PP y Vox
En Vox reconocen que aunque el deseo es de hablar de "primero los españoles", en el acuerdo de Extremadura se usa prioridad nacional en términos de residencia. Ahondan en la confusión y en esa confrontación entre lo que se firma y lo que se pretende. No gusta que se utilice "arraigo" por parte del PP, aunque igualmente lo recoge el documento extremeño.
Tras posicionarse en las últimas horas, la portavoz parlamentaria de Vox, Pepa Millán, atacó a los "otros líderes regionales del PP" y a Génova por "poner trabas". "Nos parece una falta de respeto que se dediquen a boicotear a una compañera por llegar a un acuerdo que pedían los extremeños". "Nos parece una estrategia muy extraña, pero muy mala para todos los españoles que quieren que haya una alternativa a Sánchez", decía. Dentro de Vox creen que esa confrontación por la que aboga Feijóo da oxígeno al PSOE para volver a reactivar al electorado para ganar las próximas generales. Incluso a través de X Abascal advirtió al PP de no caer en la tentación de repartirse ya ministerios como ocurrió en 2023.
Más allá de las matizaciones de unos y de otros, mientras que el PP se escuda en la legalidad para que su pacto sea viable, Millán advirtió que de requerirse un pacto para Moncloa será indispensable el compromiso de que se reformará toda la legislación nacional necesaria para promover esa preferencia nacional. Incluido en el acceso de la Sanidad. Se habla, mientras tanto, de mecanismos ya fijados en Extremadura para poder hacer viable la aplicación de preferencia en ese acceso a ayudas a la vez que el Gobierno amenaza con un recurso de incurrirse en ilegalidades.
Después del toque de atención de Millán, el PP iba más allá en sus matizaciones. Además de las verbales, actuaba sobre materia. Primero en la sesión de la Comisión de Interior de este martes, donde el PP rechazó una enmienda de Vox para una de sus iniciativas en la que se incluía cuestiones como la "remigración" en la que "los españoles sean los primeros", dijo el portavoz del ramo de Vox, Ignacio Gil Lázaro. La negativa de los populares se dio por considerar que traspasa los límites de la legalidad.
De la misma forma, aplicaban esa actuación más tarde con una enmienda general para otra moción presentada en el pleno del Congreso por Vox para instar al Gobierno a aplicar a nivel nacional esa prioridad nacional pactada en Extremadura. Un órdago velado al PP para comprobar cómo respira. Igualmente se apelaba a la remigración y profundizaba en cuestiones de nacionalidad o de colapso sanitario y del Estado de bienestar por esa inmigración. Para Vox, son las mismas condiciones firmadas en la región, pero con su enmienda el PP dice que propone algo idéntico al "alma" de ese acuerdo con Guardiola. Ester Muñoz, portavoz del PP en la Cámara, aseguró "desconocer" cuáles son esas referencias que busca Vox más allá de lo estrictamente rubricado.
La disconformidad se trasladará este miércoles a medio día al pleno del Congreso, tras suspenderse la sesión el martes al debatirse y votarse solo las iniciativas legislativas. Se espera choque dialéctico entre los dos partidos de la derecha mientras el PSOE y sus socios denuncian la situación.
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