"¿Qué vida tiene Sumar? Ninguna", se preguntan y responden en el entorno de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Tras la implosión del partido fundado por ella, con la espantada de todos aquellos 'fichajes' que hizo en su momento en plena ola del 'espíritu de Magariños', apenas queda un cascarón vacío en manos de un sector crítico de corte errejonista. La muerte de un experimento que sirvió como marca electoral bajo el liderazgo de Díaz se deshace en una muerte en dos actos, dicen los suyos. La primera, en la Asamblea del sábado 11; la segunda tras las elecciones generales de 2027. Una especie de enfermo con respiración asistida pendiente del acta de defunción política.

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Una vez celebrada esta cita electoral "no habrá cargos ni recursos económicos. Siempre se puede tener un pequeño partidito, pero hay demasiados", acaban ironizando. Será, en definitiva, "una cosa pequeñita con algún diputado y, al día siguiente de las elecciones, acometerán un ERE y una asamblea de disolución". A lo sumo, en el mejor de los casos, los "restos del errejonismo" sin Errejón "pueden acabar fusionándose" con alguna formación testimonial de corte ecosocialista, vía a la que había ido derivando el que fuera cofundador de Podemos, a su vez defenestrado por Pablo Iglesias.

Denuncian una campaña de "calumnias, infamias, injurias y falsedades" contra Lara Hernández

La eclosión de ese sector que fue próximo a Íñigo Errejón -hoy apartado de la política por denuncias de delito sexual- comenzó a movilizarse y organizarse en cuanto Díaz anunció que no volvería a ser candidata en las generales. En ese momento, aducen, "se abre la veda" y esa "veda" se sostiene sobre una campaña de "calumnias, infamias, injurias y falsedades" contra la que fuera coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, acusada de acoso laboral. Precisamente, Hernández anunció el miércoles su decisión de dejar la política y la militancia en Sumar.

Los críticos ha presentado una lista para la Asamblea del día 11 de la que solo sale indemne el ministro de Cultura, Ernest Urtasun. Desaparecerán del futuro organigrama el secretario de Estado de Trabajo y número dos de Díez en el Ministerio, Joaquín Pérez Rey, así como el diplomático Agustín Santos Maraver, presentado en su momento como un gran fichaje. Tampoco estará en la nueva ejecutiva quien ejerce de secretario general del Grupo Parlamentario Plurinacional del Congreso y diputado 'paracaidista' por Alicante, Txema Guijarro, persona de confianza de la vicepresidenta. En fin, un partido que poco o nada tendrá que ver con el que fundó Díaz, ya fuera de toda pelea orgánica.

Díaz Está está "centrada en el sprint final de la legislatura y en su legado como ministra de Trabajo"

La vicepresidenta ha optado por mantenerse al margen. Su única actividad es la que desarrolla como miembro del Gobierno. Está "centrada en el sprint final de la legislatura y en su legado como ministra de Trabajo", dicen en su entorno. No quiere saber nada de las peleas internas en Movimiento Sumar, tampoco de cómo se articulará y bajo qué liderazgo, el nuevo frente de izquierdas de cara a unas elecciones generales a celebrar en febrero o marzo, según el calendario ya instalado entre las distintas fuerzas políticas. La opción Pablo Bustinduy parece descartada por completo tras las resistencias del ministro de Derechos Sociales a asumir el reto de ponerse al frente de una candidatura en franca retirada a tenor de los sondeos con intención de voto.

Yolanda Díaz presidió ayer en Avilés la VI Conferencia Iberoamericana Ministerial de Trabajo y nada dijo sobre las vicisitudes del partido que fundó con el objeto de dar cobertura a una amplia coalición electoral que consiguió salvar los muebles el 23-J. Lo que en un principio no fueron más que unas siglas instrumentales, acabó convertido en una formación política, que, tras muchas dificultades, apenas encuentra hueco propio y al que sus socios no le otorgan ninguna preeminencia en la mesa negociadora.

Acabar con la corrupción

A lo más lejos que llegó ayer la vicepresidenta segunda fue a referirse a los casos de corrupción, pero en abstracto, sin querer entrar en la imputación de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. "Lo que me gustaría es que en nuestro país, de una vez por todas, seamos capaces de ponernos de acuerdo para tomar las medidas necesarias y acabar de una vez por todas con la corrupción", señaló.