España

Sin apenas opciones de relevo para Yolanda Díaz

La izquierda aplaza a septiembre el anuncio del relevo de Yolanda Díaz y de las siglas que sucederán a Sumar

Quieren un anuncio potente que permita empezar fuerte el nuevo curso. Representantes del espacio como Maíllo, de IU, meten prisa para solventar ya el asunto

Gerardo Pisarello, Pablo Bustinduy, Mónica García, Ernest Urtasun y Antonio Maíllo, en un acto de 'Un paso al frente' para la refundación de Sumar
De izquierda a derecha, Gerardo Pisarello, Pablo Bustinduy, Mónica García, Ernest Urtasun y Antonio Maíllo, en un acto de 'Un paso al frente' para la refundación de Sumar | Europa Press/ Alberto Paredes

Los partidos que actualmente integran la coalición Sumar, la configurada por Yolanda Díaz para las últimas elecciones generales de 2023, caso de Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Catalunya en Comú, aplazarán al menos hasta septiembre un anuncio definitivo sobre la refundación que se emprendió a finales del año pasado y de la cual aún no se conoce ninguna novedad. Se dará a conocer entonces tanto las nuevas siglas como el candidato elegido para presentarse a las generales, por decisión consensuada. Hasta ahora, los cuatro socios solo han comunicado el lema con el que afrontan el proceso, Un paso al frente, con el que han protagonizado actos de movilización en Madrid, en Sevilla –con las andaluzas de fondo–, en Barcelona y en Valencia en los últimos meses, recalcando únicamente el deseo de unidad y de repetir la hazaña de las pasadas elecciones en las que se consiguió mantener la coalición con el PSOE.

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Fuentes al tanto de esas conversaciones aseguran que están avanzando bien, que las conversaciones son constantes y se están definiendo distintas materias, pero que este momento no es el más idóneo para el despliegue. Todo pese a que la posibilidad de adelanto de elecciones generales a finales de 2026 o en el primer trimestre de 2027 ya es una realidad, y aún no tienen un proyecto firme ni un rostro reconocido con el que ir allanando la carrera electoral. Exige una remontada en vista a los sondeos, por debajo del 7% del voto, la mitad que hace tres años. Se apunta a que se esperará como mínimo hasta el inicio del nuevo curso político el próximo mes de septiembre. Consideran que es el periodo más idóneo dado que con el verano ya presente, cualquier anuncio quedaría diluido, y, en cambio, en dos meses, permitiría "empezar con fuerza" el nuevo ciclo. En IU, sin embargo, empiezan a evidenciarse las prisas para llegar lo mejor preparados posibles.

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Primero se habló de abril como tope máximo para conocer al relevo de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. Se hablaba de una mujer como ideal a promocionar. La preferencia era compartida entre las filas de Más Madrid o de IU. Posteriormente, Antonio Maíllo se posicionó indicando que "en política no caben los espacios vacíos" y no se podía llegar a mayo con esa cuenta pendiente en vista del proceso andaluz, pero ese asunto luego bloqueó el asunto hasta el desenlace de la última convocatoria del ciclo. Ahora el coordinador federal de IU mete presión para que se haga un anuncio antes de que concluya septiembre, a sabiendas quizá de que será entonces cuando se hará el anuncio. Prevé que habrá elecciones en marzo de 2027, y reclama candidato, programa y prioridades políticas.

Falta de candidatos, crisis de Movimiento Sumar y la incógnita Rufián

Han contribuido estos meses en el retraso dos elementos fundamentales: la ausencia de candidatos para concurrir y la crisis interna que se ha dinamitado dentro de Movimiento Sumar, el partido fundado por Díaz. Todas las miradas han estado puestas en el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, que en varias ocasiones ha negado que tenga la intención de presentarse. Otros potenciales candidatos se han descartado directamente o se han rebajado expectativas tras malos procesos electorales. Mónica García, líder de Más Madrid, volverá a competir para disputar la presidencia de la Comunidad a Isabel Díaz Ayuso, y tras sondeos puntuales, no se ha conseguido atraer a Ada Colau o a Unai Sordo. Maíllo, que nunca ha tenido como prioridad competir por ese puesto, viene de salvar los muebles en Andalucía, aunque perdiendo votos para el espacio de unidad.

El momento político que atraviesa la izquierda alternativa, en definitiva, no es el más atractivo para muchas figuras de la sociedad civil o ya integrados en la política. Tampoco la situación del potencial socio, el PSOE, por los numerosos escándalos e investigaciones judiciales por corrupción.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, que también se ha desmarcado en varias ocasiones para postularse, sin embargo, aparece como la opción más previsible para muchos, aunque la preferencia sería un rostro femenino. En estas semanas está incrementando su visibilidad pública, en parte para llenar los vacíos mediáticos que ha dejado la aún vicepresidenta segunda. Por otro lado, desde febrero viene dándose una disputa dentro de Movimiento Sumar, ya pública y que ha conllevado la renuncia de la ya ex co-coordinadora Lara Hernández, la denuncia de "una campaña de desprestigio", y dejado paso al sector crítico más ecologista, laborista y socialdemócrata. Con uno de los cuatro socios inestables, no procede hacer anuncios al menos hasta después de la próxima asamblea de la formación el 11 de julio en Madrid.

La incógnita con Gabriel Rufián sigue presente. El espacio quiere huir de hiperliderazgos para asentar un proyecto sólido, pero saben que tener uno les da una oportunidad

Desde la confluencia, estos meses atrás, viene restando relevancia a los nombres. La prioridad de la nueva marca, en todo caso, es asentar una base ideológica y de propuestas sólida y no hacerlo en torno a un liderazgo carismático que sería efímero como viene pasando desde 2014, primero con Pablo Iglesias y con Unidas Podemos, y después con Díaz, ya al margen de todo lo orgánico y con la renuncia explícita de postularse a dirigir nada ni a concurrir a generales. Esta idea era una reclamación del sector más crítico de IU desde 2024, tras los fracasos de Sumar en las elecciones gallegas, vascas, catalanas y europeas y el primer desmarque interno de Díaz, pasando a un segundo plano dentro de su propia organización y renunciando al liderazgo apenas tres meses después de ser nombrada coordinador general en la primera asamblea de Movimiento Sumar.

Sin embargo, son conscientes de que la imagen, la emotividad y la contundencia de un cabeza de lista lo pueden ser todo en una etapa en el que la comunicación política y transmitir sensaciones lo es todo. De ahí presiones como las de Maíllo para desatascar el asunto. A la vez esto conecta con la incógnita de Rufián, que mientras parece no querer desligarse de ERC para promocionar una nueva plataforma de unidad de la izquierda, se sigue dejando querer. En el último monográfico sobre corrupción en el Congreso dejó claro que hará "lo que esté en mi mano" para frenar a la derecha.

En la izquierda –también en el PSOE– saben que la candidatura de Rufián es la única que puede movilizar a los votantes en unas generales, es el candidato que mayores pasiones mueve entre el sector progresista mientras ha ido rebajando el componente independentista de su discurso. Entre los socios de Sumar pesa la cuestión de que pretenden liderar el espacio, buscan renunciar de esos hiperliderazgos, pero al mismo tiempo saben que todo pasa por ahí si se quiere tener una oportunidad y expandir espacios, incluido a un Podemos muy díscolo.

Las pistas sobre el nuevo nombre

Otra de las prioridades de los socios desde el principio es cambiar drásticamente el nombre de la candidatura para volver a evitar la confusión entre lo que es el germen del proyecto, Movimiento Sumar, con la alianza Sumar. Se especula con la idea de frente por el propio eslogan elegido para encaminar esa renovación. En IU se ha mencionado la posibilidad de utilizar Frente Amplio como nuevas siglas, paraguas de la izquierda en Uruguay, como guiño. También se ha tomado como referencia el proceso de unidad de la izquierda francesa, y su nomenclatura, Nuevo Frente Popular, gusta internamente. Tiene connotaciones históricas con la unión de fuerzas durante la segunda república en España y frente a la ultraderecha. Hay que destacar que en mayo el secretario de Organización de Más Madrid, Gabriel Ortega, registró tanto Frente Amplio, como Nuevo Frente Popular y Frente Popular en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEMP).

Mientras que la izquierda se esfuerza en ese replanteamiento, figuras próximas a Díaz creen que tras las próximas generales y no ver cumplidas las expectativas, al menos Movimiento Sumar quedará reducido a una formación menor si no acaba desapareciendo. Se estima una fusión con alguna tercera formación y una especie de vuelta a una dinámica anterior, con IU y Podemos como partidos estatales de la izquierda, mermados, y un impulso de las organizaciones territoriales como ya se ha visto con Chunta Aragonesista o Adelante Andalucía en este ciclo.

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